«No es de recibo que llevemos años sin poder ver la fachada del Avenida»

Recoge en un libro la evolución de los Cantones en los dos últimos siglos de historia

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A Coruña / La Voz

Es la sala de estar de los coruñeses o el paseo por antonomasia de la ciudad. Poca discusión cabe sobre la relevancia de los Cantones en la historia y la vida social de A Coruña, y Vicente Iglesias Martelo les ha querido hacer justicia con Los Cantones coruñeses. Historias y vivencias, libro editado por Arenas.

-¿Por qué un libro sobre los Cantones?

-Es el paseo que tanto los coruñeses como los que vienen de fuera tienen que hacer. Todos nos citábamos en el Cine Avenida...

-Ahora sería bastante complicado resguardarse de la lluvia en el Avenida.

-Pues aprovecho para hacer una llamada a ver si de una vez se retoma la rehabilitación del edificio y se elimina esa lona tan fea que lo cubre actualmente. No es de recibo que llevemos años sin poder ver su fachada. Aunque haya que recurrir a convertirlo en un establecimiento comercial al uso, como pasó con el Cine París en la calle Real. Pero que podamos volver a disfrutar de aquellos maravillosos soportales, que eran parte fundamental de los Cantones, y de un edificio tan emblemático para todos como es el del Cine Avenida.

-Ha realizado una labor de documentación enorme. Debe conocerse las hemerotecas de memoria.

-He recurrido también a viejos amigos, de los que peinan muchas canas, y a su prodigiosa memoria. Por ejemplo, al lado del Avenida había una sala de juegos recreativos en la que yo estuve muchas veces, pero no recordaba el nombre. Pero comiendo con mi compañero Jaime Faginas me lo aclaró: el Palacio de los Deportes se le llamaba. Nada mejor que las memorias de la gente que vivió la ciudad de los años cincuenta y sesenta.

-Habrá tirado también de sus propias vivencias.

-Claro. Recuerdo ver los partidos del Real Madrid en el escaparate de Jesús Lago y Lago, porque no teníamos televisión en casa. Ahí nos pasábamos dos horas con la cara pegada al escaparate. Mis 73 años dan para unos cuantos recuerdos.

-Ha paseado unas cuantas veces por los Cantones, sin duda.

-Como todos los coruñeses, aunque es cierto que siempre viví muy cerca. Pero otros, que viven o vivían en otras zonas de la ciudad, porque es algo inevitable, también. Vas a tomar unos vinos a la calle Olmos y pasas por los Cantones; bajas al centro a hacer unas gestiones o un recado, y pasas por los Cantones...

-¿Cómo ha cambiado la zona con el tiempo?

-Hubo mucha evolución desde que pasaban por allí los tranvías tirados por mulas hasta que se habilitaron los aparcamientos subterráneos para los coches. De entrada se ampliaron, lo que facilita todavía más el paseo. Y a pesar de que ahora vamos en coche a todos lados, siguen estando muy concurridos. Cierto que antes más, con el café Alcázar y el café Galicia, donde se daban cita intelectuales, deportistas...

-¿Se ha encontrado con algo que no esperaba en su investigación?

-Me sorprendió el caso de un emblemático casino republicano, que durante años tuvo una gran incidencia en la vida cultural de la ciudad, con conferencias importantes, y que después se convertiría en la sede de Información y Turismo. Donde en un principio se hablaba de temas republicanos, se pasó al otro extremo. Pero me sorprendió que, aún así, por allí pasasen a dar sus conferencias desde el cardenal Quiroga Palacios hasta Avilés de Taramancos. Fue un foco de actividad cultural de lo más plural.

Trilogía completada.

Trilogía completada. Iglesias Martelo es autor también de otros dos libros sobre la calle Real y San Andrés, y descarta que, por el momento, vaya a investigar en la historia de más calles: «Yo creo que ya llega. Cierro así la trilogía y veo cumplida la misión de un jubilado que tiene mucho tiempo libre para andar rebuscando por las hemerotecas y que le gusta la historia de su ciudad. Ahora que vengan otros a escribir sobre el resto de calles», explica.

«Por estas calles han pasado todos los personajes clave de la cultura de la ciudad»

Iglesias Martelo defiende la evolución arquitectónica de esta fachada de la ciudad.

-Dedica un capítulo a la arquitectura de los Cantones. ¿Cree que ha evolucionado bien?

-Hay nostálgicos que ya en los años sesenta se decía que se estaba perdiendo la continuidad de las galerías coruñesas. Pero si quitas el Hotel Palace y el Banco Pastor, el resto eran casas sin demasiada importancia arquitectónica. Y lo que se hizo se hizo muy bien, con edificios emblemáticos como el de Afundación, que es algo rompedor, pero que es la manera de que los Cantones pusieran el pie en el siglo XXI. Además, se conservaron edificios como el del Banco de La Coruña. Hasta en el más pequeño de todos, el que está ocupado ahora por Óptica Americana, supieron hacer un edificio moderno precioso.

-Las fotografías del libro demuestran el carácter cosmopolita de estas calles. Por aquí pasó todo el mundo.

-Hemos rescatado fotos, algunas del archivo de Alberto Martí, en las que se puede ver a Julio Iglesias con su Mercedes o a Luis Suárez, nuestro Balón de Oro, bajando de un coche ante el Avenida. O Camilo José Cela ante la librería Arenas, el actor Mel Ferrer... Y después estaban los habitantes de los Cantones, como Pedro Barrié o Ángel Senra, que tenía allí una zapatería que fue parte del emporio que llegó a montar. Y otros personajes ilustres más recientes, como el doctor Rafael Fernández Obanza, que tenía su clínica en el Cantón Pequeño; José Luis Meilán Gil, que falleció recientemente y que también vivía ahí; la pintora Elena Gago, con su casa abarrotada de cuadros en el edificio del Avenida; o los libreros Fernando Arenas y Enrique Molist, todos personajes clave en la cultura de la ciudad.

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