«Ha sido una odisea sin sentido»

Con más de veinte horas de retraso llegó la mitad del pasaje del vuelo de Barcelona. Parte vuelve hoy por Vigo

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A Coruña / La Voz

Eran las 15.20 de la tarde de ayer cuando por la megafonía de Alvedro se anunciaba el aterrizaje de un avión de Vueling procedente de Barcelona. En la terminal había decenas de personas esperando a sus familiares y amigos: «Es que nuestros hijos tenían que aterrizar ayer sobre las diez de la noche, pero el vuelo fue cancelado».

Según la compañía la cancelación se debió «a motivos operacionales». Varios afectados pudieron saber que la compañía, la única subvencionada por el Ayuntamiento de A Coruña, «no tenía tripulación, sobre todo pilotos», indicó Francisco Castro, uno de los afectados.

Lo primero que les dijeron a los pasajeros fue que los iban a recolocar en otras conexiones, «pero en mi caso lo hicieron 24 horas más tarde», contó Montserrat Fuster, una de las afectadas. «Incluso nos propusieron volar a Vigo o a Santiago, pero al día siguiente», contó Claudia Martínez, otra pasajera. De hecho, varios de los afectados llegarán hoy a su destino por Peinador.

En el aeropuerto

Iván, Silvia y su hijo Hugo, de 10 años, aterrizaron ayer por la tarde en Alvedro, 20 horas después de lo previsto. Aseguraron que llevan viajando en avión desde hace mucho tiempo, pero jamás vivieron «una odisea semejante, sin sentido y sin alternativas».

Esta familia llegó al aeropuerto de Barcelona a la hora prevista para embarcar. Minutos después «apareció en los paneles que nuestro vuelo estaba cancelado», contó Iván. «Las colas en los mostradores eran inmensas. Las había hasta para hacer colas», añadió Montserrat Fuster, otra pasajera afectada.

Y es que el problema no solo era el retraso del vuelo desde El Prat a A Coruña, «había otras incidencias en esa compañía, con retrasos con Sevilla y otras terminales», contó Manuel García, otro de los afectados.

Mientras, Vueling trató de minimizar el problema de los 167 pasajeros afectados por la cancelación «llevándonos a hoteles, pero a las once de la noche y ofreciéndonos de cena un bocadillo con pan de molde», indicó Castro. A las cuatro de la madrugada muchos estaban otra vez en pie, pero a pesar del madrugón, fueron bastantes los afectados que no pudieron embarcar hacia A Coruña «hasta casi las cuatro de la tarde», contó Iván.

Del trato de Vueling se quejaba al llegar a Alvedro la familia de José. Pero seguramente los más críticos eran los que seguían todavía en Barcelona. «Está claro que nadie puede planificar con Vueling -decía Manuel García-. También hubo problemas con vuelos a otras ciudades. Es una sensación de impotencia la que tiene la gente». También el miércoles se canceló el vuelo que salía de Alvedro hacia Barcelona. A Abel Rodríguez, uno de los afectados, lo alojaron en un hotel de Santiago «con tres niños menores de 5 años que apenas se aguantaban en pie».

«Polo de agora, a idea é seguir co convenio que temos firmado», dice el alcalde

A pesar de las numerosos contratiempos que las cancelaciones de Vueling están causando a los usuarios de Alvedro, desde el Ayuntamiento descartaron ayer, por el momento, denunciar el convenio que María Pita tiene con la compañía aérea, una subvención de 1,3 millones de euros por año que es, desde la llegada de la Marea Atlántica, la única que se mantiene con una compañía aérea.

El alcalde, Xulio Ferreiro, preguntado acerca de esta última cancelación del vuelo de Barcelona, concedió que el gobierno local coruñés estará «vixiante sobre a actuación da compañía aérea para a ver como evoluciona a cousa e que medidas toma Vueling. A nosa idea, polo de agora, e seguir co convenio que temos firmado porque é a compañía que está máis interesada en apostar por Alvedro», subrayó.

Control y exigencia

El alcalde añadió que Vueling es la aerolínea «que está dando eses destinos que, senón, quizais non poderíamos ter na cidade», pero, aun así, asumió que «hai que pedir garantías e que a aposta non sexa nominal, senón tamén seria e en condicións polo cumprimento dos servizos».

Los usuarios de Alvedro discrepan de esta posición y critican, como ayer, el trato de Vueling a los coruñeses. «Todo esto a la gente le huele a tierra quemada, porque es siempre lo mismo», decía Francisco Castro, uno de los pasajeros que se quedaron bloqueados en Barcelona y que está «cansado» de los problemas constantes de cancelaciones por parte de la compañía, una postura defendida por numerosos pasajeros.

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