Así es el café con hielo perfecto

El verano convierte una bebida común en una opción refrescante

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Así es el café con hielo perfecto Una de las bebidas más comunes se convierte en una opción refrescante

Es un hecho. Cuando el sol asoma, el café empieza a caer en vasos con hielo. La bebida de siempre, la de cada día para muchos, pero más refrescante. Aunque, eso sí, antes de disfrutarla hay que pasar por un ritual que, para la mayoría, supone un reto de grandes dimensiones: pasar el café del pocillo al vaso. ¿Es posible hacerlo sin manchar? A esta y otras preguntas responde Martín Prieto, formador barista de Siboney en A Coruña, que prepara para La Voz, en el local de la calle Ferrol, el café con hielo que para él es el «perfecto».

Lo primero que hay que tener en cuenta es la medida. «Tiene que ser un expreso doble», dice Martín. Eso, en España, equivale a 80 mililitros de café (usando 18 gramos de café molido). «Si haces un expreso normal y lo echas en el hielo, se te queda en nada, es muy corto», explica, y puntualiza que tampoco vale el solo largo, porque queda demasiado sobrextraído (aguado) para mezclar luego con el hielo.

Para preparar el expreso doble usa el mando de doble carga, pero una taza mediana (la de café con leche), de manera que todo el líquido cae en un solo recipiente. Mientras se va haciendo la extracción, Martín coge un vaso grande, de culo ancho, y le echa cuatro hielos. «No hay un número de cubitos adecuado, depende del tamaño que tengan», comenta. En este caso, opta por cuatro también por la estética. «Al hielo casi no le da tiempo a derretirse, es un café que no estás una hora tomándolo», apunta.

Una vez están las dos partes listas, llega el momento crucial, que el barista de Siboney llama «ritual». «Hay que tener una técnica muy depurada al echar el café. Siempre suele babear. Si lo echas rápido, puedes conseguir hacerlo perfecto, pero es casi inevitable que caiga algo por la taza», considera.

En este momento surge la cuestión de por qué no se utiliza otro recipiente que no sea un pocillo. Y la respuesta es clara: el 90 % de los clientes le pone azúcar, entonces tiene que revolverlo en una taza normal. Y no, no se puede volcar en la bebida fría, hay que hacerlo antes. «El café se sirve con cucharilla y hay que hacer lo de siempre, verter el azúcar y revolver. Después es cuando se vuelca en el vaso. En otros países no le añaden azúcar, pero aquí es lo más habitual», subraya.

Otra petición repetida en verano es el café con leche y hielo, que se prepara como uno normal y se vierte. «El expreso doble, no obstante, es el más solicitado. Es intenso, al llevar dos cargas, pero al echarlo en el hielo hace el baipás, es decir, se reduce la intensidad al quedar más aguado. El resultado es brutal, espectacular», asegura Martín.

Después de esta lección magistral, el experto valora que es una opción «refrescante» para el verano, que al igual que el café caliente «sirve de estímulo por las mañanas para arrancar y para no perder el ritmo, por ejemplo, después de un atracón al mediodía, cuando el cuerpo, mientras hace la digestión, baja alrededor de un 40 % su rendimiento». Así que, ¡a practicar con el volcado!

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