En Ciudadanos llueve sobre mojado

La petición de baja del excoordinador local recuerda a los conflictos internos que lastraron a los naranjas en el 2015


A Coruña / La Voz

En Ciudadanos llueve sobre mojado con la salida de Miguel Ángel Rosende, excoordinador del partido en A Coruña, que ayer pidió la baja de militancia y aspira a lanzar un nuevo partido político que ocupe un espacio del coruñesismo sin ataduras con Santiago y Madrid. Para lanzar esa formación, Rosende hablará, entre otros, con Carlos Marcos, líder de Unión Coruñesa, que en varias elecciones municipales se quedó a las puertas de obtener representación en el salón de plenos de María Pita.

El nuevo partido de Rosende intentará capitalizar el descontento existente en la ciudad con la gestión del gobierno local y con el trabajo de la oposición (PP, PSOE y BNG). Ni los unos ni los otros llegan al aprobado, según las encuestas de Sondaxe realizadas en los últimos ejercicios.

Pero más allá de los planes del excoordinador, que fue cesado del puesto hace unos meses antes de pedir la baja, lo cierto es que Ciudadanos se ha asomado a un escenario de conflicto interno que ya visitó antes de las elecciones municipales del 2015.

Por aquel entonces, las encuestas también vaticinaban que la formación naranja obtendría un buen resultado electoral. Los sondeos les otorgaban al menos dos concejales, y esas expectativas se dispararon cuando UPyD, el partido fundado por la exsocialista Rosa Díez, se disolvió y gran parte de sus militantes se sacaron el carné de la formación encabezada por Albert Rivera.

Pero las encuestas fallaron. La integración de los antiguos seguidores de Díez estuvo lejos de ser placentera, y su entrada provocó disputas internas que en A Coruña se sumaron a las ya existentes entre las distintas familias del partido. El resultado fue fatal para las esperanzas del partido naranja, al que vaticinaban dos concejales y que finalmente obtuvo cero, quedándose fuera de María Pita sin saber aprovechar el descontento con el anterior gobierno del PP y la barrena de los socialistas. Ese espacio de descontento fue capitalizado por la Marea Atlántica, que se impuso como segunda fuerza política y líder del gobierno municipal.

Son varios los factores que explican el pinchazo de Ciudadanos, desde la coyuntura nacional hasta la elaboración de la candidatura, pero las divisiones internas fueron claves. En los tres meses previos a la elección de la lista electoral, Ciudadanos tuvo dos juntas directivas, una gestora y un comité electoral, además de bajas de militantes y dirigentes.

En los meses previos hubo purgas y enfrentamientos con la dirección gallega y nacional, más bajas del partido y ceses en los órganos de dirección. La marcha de Rosende, tras un cese que considera injusto y marcada por las diferencias -otra vez- con la dirección gallega, recuerdan a las crisis del 2014, que malograron las esperanzas de entrada en el pleno. Las encuestas indican que la esperanza está de vuelta, pero también las tensiones que frustraron el intento del 2015.

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