Vuelve el trapicheo a Orillamar apenas 15 días después de la macrorredada

Vecinos de Monte Alto denuncian de nuevo la presencia de toxicómanos, si bien ahora los «atienden con más disimulo»


a coruña / la voz

Poco a poco ha vuelto la normalidad a Orillamar. Y eso no es bueno. Porque en esa parte de la ciudad, «lo normal» es ver a toxicómanos buscando a su camello y se están volviendo a ver. Solo han pasado 15 días de la macrorredada policial en los dos bloques de viviendas sociales que se levantan frente al centro de salud y «todo sigue casi como antes», según una vecina.

También es cierto que los vendedores no están siendo tan «descarados». Están tomando más precauciones. Ya no venden en la calle a gritos como si fueran placeras ofreciendo salmonetes. El trasiego de toxicómanos es el mismo, pero los traficantes apenas se dejan ver, cuentan los residentes.

En la redada del pasado 21 de junio, los policías se llevaron esposadas a 23 personas, todas residentes en los bloques sociales. De todos ellas, solo 8 fueron enviadas a prisión sin fianza y ahí continúan. El resto volvió a sus casas.

El día de la intervención policial, en la que participaron más de un centenar de agentes, apoyados por un helicóptero, los guías caninos y el grupo de subsuelo, se incautaron de 5 kilos de hachís y uno de cocaína, aparte de varias armas. En el edificio no quedó ni un gramo de droga. Todo fue registrado. «Han tardado poco tiempo en levantar de nuevo el negocio», decía un ayer un coro de vecinos de la zona, que ya ha puesto en conocimiento de Policía lo que está pasando.

Un mando policial explica que «lo que está pasando en Orillamar ha ocurrido toda la vida. Las familias que se dedican al tráfico de droga no descansan cuando algunos de sus miembros son enviados a prisión. Hay que pagar abogados y tienen que seguir comiendo, de ahí que resulte tan complicado desarticular un clan para siempre».

Lo que pasa en Orillamar también ocurre en otras zonas de la ciudad pese al acoso policial que están sufriendo los traficantes en los últimos meses. Una presión que no se recuerda, tanto por parte de la Policía Nacional como de la Guardia Civil. En los Mallos, los vecinos han denunciado y señalado algunos puntos de venta.

Por su parte, el hombre de nacionalidad marroquí detenido por la Guardia Civil este miércoles en el peaje de A Macenda con 38 kilos de hachís ocultos en una furgoneta fue enviado ayer a prisión. La persona que supuestamente lo esperaba, de nacionalidad española, fue puesto en libertad con cargos.

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