A Coruña / La Voz

Monumental colapso en el centro como resultado de la tromba de agua que en tan solo una hora y media (aproximadamente entre las cinco y las seis y media de la tarde) descargó 38 litros por metro cuadrado, con un pico de 20 litros en la primera media hora. Desde la avenida del Ejército hasta los Cantones las calles se convirtieron en ríos. El tráfico se paralizó y el caos fue total al no ser capaz la red de alcantarillado de absorber tal cantidad de agua. Además del centro, la zona de Lonzas, la plaza de Cuatro Caminos o las inmediaciones del parque Europa se vieron también muy afectadas.

Los vehículos de los bomberos, del 092 y del 091 hacían todo lo posible para acceder al centro: «Temíamos que algún conductor quedase a merced de las riadas en que se convirtieron las calles», contó un agente del 092. Y trabajaron lo indecible para sortear las áreas inundadas para llegar hasta los ocupantes de los coches en problemas.

«Nuestro coche se paró y los agentes vinieron con el agua hasta la rodilla y nos sacaron de un gran aprieto», contó Montse Ruiz, una afectada por la tromba de agua. Los conductores que circulaban hacia el centro de la ciudad eran avisados por los que salían desde los Cantones: «Dad la vuelta, por favor. No se puede circular por ahí sin asumir un riesgo», anunciaban. Y ante este alarmante aviso, los conductores ya daban la vuelta a la altura de la Fábrica de Tabacos, donde la calle ya se había convertido en un río. Lo más difícil «era sortear los géiseres en que se convirtieron las tapas de alcantarilla», reconoció Manolo Ruiz, que viajaba con dos niños de corta edad en su coche.

Las numerosas personas que se encontraban de compras por la tarde desde la zona de Ramón y Cajal hasta la Marina también se vieron afectados por la gran tromba de agua. Otros tuvieron que refugiarse en el interior de bares y cafeterías, y especialmente afectados se vieron los usuarios de párkings como el de los Cantones o el de Palexco, que accedieron a sus coches con el agua por las rodillas, mientras el alcalde, Xulio Ferreiro, pedía precaución a los coruñeses y recomendaba que no se cogiese el coche.

En la calle, el agua acumulada tampoco lo hacía posible: «Ni con botas altas de pescador podemos salir de aquí», dijo Ignacio Otero, que estaba con su familia en un restaurante del centro.

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Una espectacular tromba de agua convierte las calles de A Coruña en ríos Alcantarillas desbordadas, vehículos atrapados y garajes anegados. La lluvia caída esta tarde dejó un reguero de incidencias

Algunos se arriesgaron, se sacaron los zapatos y se remangaron los pantalones para ir a buscar sus vehículos. Pero era misión imposible. «Media vuelta y a esperar a que baje esta riada», manifestó Andrea Antúnez, que junto a su familia se encontraba también en un local de hostelería.

Tuvieron que remangarse también los pantalones los agentes del 092. Fueron ellos, junto con los bomberos, los que trataron de minimizar el caos que causó la tormenta, una incidencia meteorológica ocasionada por una borrasca ubicada al oeste del Atlántico y cuyas consecuencias se dejaron sentir no solo por las inundaciones, sino también por apagones como el que se vivió en Zalaeta, o por la impactante rotura de una tubería en el túnel de María Pita.

Coincidió con la pleamar

Los meteorólogos ya habían anunciado esa alerta amarilla por lluvia en A Coruña y comarca. Y se cumplió el pronóstico, similar para el día de hoy. Francisco Infante, delegado de la Agencia Estatal de Meteorología en Galicia (Aemet), señaló que semejantes precipitaciones coincidieron en A Coruña con la pleamar, «por lo que los desagües de la línea de pluviales no tuvieron la capacidad suficiente para enviar la lluvia al mar». Infante no descartó nuevos aguaceros en las próximas horas.

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Caos después de media hora de diluvio