Los pequeños lujos coruñeses


Cuando llega el verano surge esta sensación contrapuesta de querer marcharte cuanto antes de tu ciudad y echarla de menos en cuanto empiezas a comparar todo lo que habitualmente tienes delante. Son esos pequeños o grandes lujos coruñeses que en la rutina diaria no reparas y que solo enfrentas en el momento en que te faltan. En ese tomar distancia es cierto que hay mucha gente que nada más poner un pie en nuestra ciudad como turista enseguida te abre los ojos a lo que pocos de nosotros le damos importancia porque por costumbre pasamos.

Instalados como estamos en la queja por este tiempo loco, por este verano que no llega (otro más), cualquiera le dice a uno que viva en el sur que esto no es una delicia. Vale que nos falta un poco de temperatura, pero salimos de ¡día! a la calle, aprovechamos a tope las horas de sol hasta que se pone, olemos el mar a diario, cambiamos rápidamente cualquier plan si por fin abre y con solo dar un paso, plaf, estamos estirados en la arena. ¿Acaso ese no es un gran lujo coruñés? Que sea pleno verano y no tengamos que andar pendientes de si ahí fuera hay 40 grados, de si podemos aguantar el calor abrasador, ese sol que cae a plomo, ni tengamos que andar poniendo el aire acondicionado, que todo lo condiciona.

Aquí no sudamos la gota gorda, dormimos con una manta en pleno julio y ni siquiera tenemos que vernos obligados a cambiar el armario de arriba abajo. ¡Pa qué!

Y como nos gusta tanto la calle, a ver quien no se apunta al lujo de llegar en dos minutos a cualquier parte, que si te apetece ir al cine te pones en cero coma en la taquilla, pero si te llaman tus amigos para tomar una caña das dos pasos y te sumas al plan por esos nuevos locales que son una joya. Sin coger taxi, sin pelearte horas en un atasco y si vas andando no tienes ni el agobio de subir ocho mil cuestas. Que en Coruña la más empinada te lleva cinco minutos.

Es posible que en este venirse arriba alguno crea que tanta loa es exagerada, pero pregunten, pregunten alrededor en dónde pasan un verano maravilloso: ¿en Madrid? ¿En Córdoba? ¿En Cáceres? ¿En Valencia? Les compro, claro, la orilla del mar de vacaciones unos días en el sur, pero trabajando a ritmo me parece que pocos coruñeses elegirían vivir un verano asfixiante por ahí adelante. Y si le preguntan a los madrileños a ver cuántos no le dicen que esto es una gozada, que la comida es riquísima, que no es especialmente cara y que poder pasear por Coruña a cualquier hora del día es un gustazo, además de una tranquilidad. Nuestro gran lujo es tener ¡13 playas! en la ciudad (de O Portiño a As Lapas y de San Amaro a San Roque), aunque no le demos importancia y hagamos como que vivir tan bien rodeados es lo normal. Hay muchos otros lujos cerca, y para los días de mucha bruma tenemos otro tesoro: ¡nos vemos en Silgar!

Por SANDRA FAGINAS Coruñesas

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