La ciencia derriba los peores tópicos de la cerveza

Un médico asegura en A Coruña que esta bebida no provoca gases, ni reflujos, ni malestar digestivo


A Coruña / La Voz

Varios médicos del Hospital San Carlos de Madrid estaban tan hartos de oír tópicos sobre la cerveza -que si engorda, que si provoca gases, que si da reflujo- que un día se pusieron a contrastar científicamente los tópicos de taberna. Y aquello desembocó en un trabajo firmado por el doctor Enrique Rey Díaz-Rubio, jefe de servicio de Digestivo del hospital que ha sido titulado Influencia en la ingesta de cerveza sobre la fisiología gastroesofágica y síntomas digestivos posprandiales, publicado en febrero en la revista científica Neurogastroenterology and Motiliy y presentado ayer en el Colegio de Médicos de A Coruña, donde también intervino el profesor de nutrición Jesús Román. Y la conclusión es que una cerveza antes de las comidas, la típica caña del mediodía, es totalmente inocente de cualquier acusación de gases, reflujos u otras molestias digestivas.

 El trabajo se produjo con diez voluntarios. Después de estudiar su fisiología durante varios días, se les invitó a tomar una cerveza antes de cada comida y cena durante una semana. Conclusión: se derriba el mito de la cerveza como causante de malestar digestivo, lo que puede ser un excelente tema de conversación en la barra con la cerveza en la mano.

Consumo moderado

Ambos médicos insisten en que se trata del análisis de «un consumo moderado», esa cerveza previa a las comidas. «Apenas aporta 40 calorías, por lo que tampoco engorda, lo que engordan son los tapas que se acompañan», señala Enrique Rey, quien ilustra lo inocuo de la cerveza con una comparativa: «Una bolsa de patatas fritas tiene diez veces más calorías que una caña».

Uno se imagina una larga lista de candidatos para ser los conejillos de indias de este estudio. Pero aquí también se cae el mito. Porque los 30 participantes tuvieron que someterse a controles nada agradables. «Para estudiar como funciona el esófago hay que intubarlo, meter una sondita dos veces para medir todo lo que está ocurriendo por dentro».

Y de acuerdo con los resultados presentados, la cerveza no parece modificar el reflujo gaseoso como podría sugerir al tratarse de una bebida procedente de la fermentación natural de sus ingredientes. «Además, no altera la acomodación gástrica después de las comidas y no provoca un aumento significativo de síntomas digestivos que no puedan producir molestias o digestiones más pesadas de lo normal», apunta el doctor, quien insiste: «Siempre hablando de un consumo moderado».

Por su parte, Jesús Román departió sobre las cualidades nutricionales de la cerveza. «Es agua en un 92-94 %, y a partir de ahí el resto es una cantidad de carbohidratos, un 3 % de alcohol, y alguna vitamina como el ácido fólico, y los antioxidantes, sustancias que están en muy pequeñas cantidades pero aun así son muy interesantes», explica Román, quien es portavoz del Centro de Información Cerveza y Salud. «Es una bebida fermentada, que puede formar parte de una alimentación equilibrada debido a las propiedades que confieren su baja graduación».

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