Ana Juan: «La ilustración me permite expresarme y tener una relación con el mundo»

La artista valenciana, Premio Nacional de Ilustración, inaugura en A Coruña la muestra «Debuxando ao alén»

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redacción / la voz

Ana Juan (Valencia, 1961) llega a A Coruña tras su paso por la ciudad estadounidense de San Antonio, en la que presentó el cartel conmemorativo de los 300 años de su fundación. Es una de las ilustradoras españolas con mayor proyección internacional y el aficionado gallego podrá adentrarse en su personal mundo artístico gracias a la muestra que se inaugura hoy (a las 19.30 horas) en la sala Palexco de A Coruña.

-¿Qué ofrece esta exposición?

-Descubre el proceso creativo de dos de los libros que he ilustrado: Otra vuelta de tuerca [de Henry James] y Snowhite [adaptación libre de Blancanieves]. Se podrán ver los originales, pero también bocetos, pruebas y descartes. Ahí están mis arrepentimientos y mis devaneos. Es algo que no se suele mostrar, pero que está sorprendiendo mucho a la gente.

-¿No tiene pudor en mostrar esas dudas que siempre aparecen en el proceso creativo?

-En un primer momento sí me costó porque soy una persona muy reservada, pero al final me lancé. Pensaba que podía ser interesante para el público porque de esos descartes pueden surgir otras ideas. Además, para mí ese camino antes de llegar a la ilustración definitiva es la parte más bonita. Y quería compartirla con los demás.

-El que visite la exposición se va a sorprender con la combinación entre sus dibujos y la tecnología de realidad aumentada, a través de la cual podrá ver cómo sus personajes cobran vida. ¿Cómo surgió el proyecto?

-Es una colaboración entre un equipo formado por investigadores de la Facultad de Bellas Artes de Valencia e ingenieros informáticos que estudian la aplicación de las nuevas tecnologías en el ámbito artístico, y el resultado final me ha encantado porque le ha dado una nueva dimensión a mi trabajo. Nunca imaginé que mis personajes se pudieran animar, pues mi estilo no es nada fácil para ello, pero los técnicos realizaron un gran trabajo y consiguieron trasladar la atmósfera de mis dibujos a la pantalla.

-Estudió Bellas Artes en Valencia. ¿Cómo ve la relación actual entre la ilustración y el arte contemporáneo?

-Cuando yo estudié la carrera no existía la especialidad de ilustración y me da pena que se siga viendo como un arte menor. El arte es comunicar, y si una ilustración comunica es arte. Tampoco me preocupa si le llaman arte o no. Es la manera de ganarme la vida y estoy muy orgullosa de tener un oficio.

-¿Existe aún esa barrera que impide a la ilustración entrar en los centros de arte contemporáneo?

-Totalmente. Y la única manera de romperla es seguir adelante haciendo tu trabajo con todo el corazón. Estoy convencida de que poco a poco se irán rompiendo barreras. De todas formas, estoy notando una revalorización del dibujo. Ya no es simplemente un trabajo preparatorio o un arte menor, sino que es tan válido como la pintura o la escultura.

-Viendo su trabajo, está bastante claro que el dibujo es un pilar fundamental para usted.

-Lo que yo quería desde un principio era dibujar. No quería ser pintora, no quería ser artista, quería poder expresarme a través del dibujo y tener una relación con el mundo, y lo he logrado a través de la ilustración. El dibujo es la base, el medio de expresión más primitivo, el más directo. Solo necesitas un papel y un lápiz.

-¿Un libro ilustrado es un libro para niños?

-Por supuesto que no. Y yo llevo peleando desde hace mucho tiempo para que esto no sea así. Mi libro Amantes está destinado a un público adulto y tiene ya más de 20 años. Era impensable hacer una cosa así en su momento, y sin embargo ahora se ha convertido en un pequeño clásico. Afortunadamente, las librerías se están llenando cada vez más de libros ilustrados para el público adulto que demuestran lo versátil que es nuestra profesión.

-Esa versatilidad queda demostrada en su trayectoria: carteles, portadas, joyas, libros...

-Es que no estamos atados a esa idea de que el arte debe estar solo en las paredes de una galería. No tenemos prejuicios a la hora de que nuestra creatividad se aplique a múltiples soportes.

-¿Tiene futuro esta profesión?

-Sí, claro. La versatilidad, la facilidad que tenemos de adaptar nuestro arte a diferentes formatos y la capacidad que tenemos de incorporar las nuevas tecnologías al trabajo es una garantía para el futuro.

Una portada que ya forma parte de la historia

Uno de los encargos que encumbran a un director de orquesta es que la Filarmónica de Viena te elija para dirigirla en el concierto de año nuevo. Un evento retransmitido en directo para una audiencia de mil millones de personas. Algo parecido sucede con las portadas de la histórica revista The New Yorker. Para un ilustrador, encargarse de una de esas portadas significa un reconocimiento mundial a su trabajo. Desde su fundación en 1925, los directores de arte de la publicación han confiado en los mejores dibujantes del mundo para realizar sus portadas: Steinberg, Sempé, Ronald Searle, David Hockney, Eric Drooker, etcétera. Si uno viaja a Nueva York, verá reproducciones de esas portadas por todas partes, desde las tiendas de los museos más importantes hasta impresas en imanes en puestos callejeros. Se han convertido en imágenes que cuentan la historia de los últimos cien años. Ana Juan lleva realizadas muchas de estas portadas y algunas de ellas se han convertido en iconos que ya forman parte del imaginario popular como, por ejemplo, la que dedicó al atentado ocurrido en la redacción de la revista satírica francesa Charlie Hebdo en el 2015.

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