Cámaras térmicas y de visión nocturna para vigilar el San Xoán

Las playas contarán con la última tecnología para prevenir situaciones de riesgo

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A Coruña

Nueve cámaras de seguridad velarán en el Orzán y Riazor. Estarán colocadas en otras tantas farolas y controladas desde un vehículo especial que se instalará en la Coraza, centro de control de la noche más festiva del calendario coruñés y durante la cual se prevé una elevada participación por el buen tiempo previsto y porque la cita, esta vez, cae en sábado.

Esos dispositivos, contratados por quinto año consecutivo por el Ayuntamiento con la empresa Radiospectrum, cuentan este año con las últimas tecnologías para prevenir situaciones de riesgo, indican desde la firma. Así, una cámara térmica

?que detecta el calor? con un alcance de 2,5 kilómetros, permitirá ver en pantalla a las personas que traspasen las línea de seguridad y se acerquen demasiado al mar. Cuando eso ocurra desde la central emitirán un aviso a los agentes y personas designadas por el consistorio para ocuparse de la seguridad sobre los arenales.

Para evitar problemas con las comunicaciones también se estrenará durante la noche de San Xoán un tipo de dispositivo que no se había empleado antes, una tecnología que combina las ondas de radio ?como los walkie- tokies? con los teléfonos móviles. Ese tipo de aparatos resultan necesarios en zonas donde el uso masivo de teléfonos inteligentes puede generar colapsos en las líneas, lo que impediría a los servicios de emergencia mantenerse conectados.

Para velar por la seguridad durante toda la noche habrá unas 400 personas. Alrededor de 140 policías locales, casi 50 bomberos, 45 miembros de Protección Civil unos 60 voluntarios de la Cruz Roja.

El dispositivo se completa con dos hospitales de campaña instalados en la Coraza y otros dos puntos de atención sanitaria continuada que permanecerán abiertos toda la noche. Habrá también presencia de la Policía Nacional y ambulancias y personal del 061.

A las siete de la tarde empezará el reparto de madera en los arenales. Está prohibido llevar muebles y maderas barnizadas y este año tampoco se podrán bajar palés porque estos tienen clavos que pueden quedar enterrados en la arena. En total, se repartirán 120 toneladas en 14 puntos instalados para ello, doce en el Orzán y Riazor y uno en As Lapas y otros más en Oza. La fiesta acaba a las seis de la mañana, cuando la gente deberá retirarse para que empiece la limpieza.

Aprendiendo a cuidar el medio desde el instituto

El gobierno local, informó ayer la edila de Medio Ambiente, María García, acompañada por un grupo de alumnos del Fernando Wirtz, puso en marcha la campaña Móllate en la que participan 375 personas, la mayoría estudiantes de siete centros educativos de la ciudad. La intención es fomentar desde ahí los buenos hábitos. Este año habrá 53 monitores sobre la arena educando en el respeto al medio ambiente. Habrá contenedores y aseos y premios para quienes reciclen.

El alcalde se apunta otra vez a la fiesta

El alcalde, Xulio Ferreiro, estará muy presente en las celebraciones del San Xoán. No es que haya confirmado su presencia en Riazor o el Orzán, sino que sobre la arena estará su figura reproducida en la falla.

No es la primera vez que Ferreiro se deja ver en cartón piedra en los festejos. De hecho, su rostro se ha convertido en un asiduo a las celebraciones coruñesas. Su figura estará en la falla de este año, como estuvo también en la del 2016. Fue visto también en el entierro de la sardina de este año y también en cartón piedra en el mismo día del entroido del 2017. A los regidores suelen dedicarle tales representaciones comparsas y festeiros, y aunque a unos les gusta salir más que a otros, todos han pasado por las hogueras de San Xoán de la ciudad.

Noche de fuego

En la noche del 23 en A Coruña arderá leña, mucha leña, porque a las 120 toneladas que pone el Ayuntamiento en los arenales hay que sumarle la que los vecinos quemarán en cientos de fuegos repartidos por toda la ciudad.

Hay zonas vedadas, como Azcárraga y otros enclaves sensibles, donde no se podrán hacer fogatas. En el resto de los casos siempre se hará extremando las precauciones.

El año pasado se logró reducir el volumen de residuos generado en la fiesta. De las playas salieron 136 toneladas, 50 menos que en el ejercicio anterior. La intención ahora es seguir por el camino de reducir esa cifra.

Ayer los surfistas, involucrados en el programa Móllate, se citaron en el Orzán para sumarse a las medidas de sensibilización para reducir residuos. Más allá de minimizar el impacto de la fiesta del arranque estival, también buscan concienciar sobre la necesidad de cuidar el mar y evitar plásticos y otros desperdicios que amenazan su futuro.

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