Riazor será la gran obra del mandato

Los 7 millones para renovar la cubierta del estadio es la mayor inversión de la Marea

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A Coruña / La Voz

Todo mandato cuenta con una gran inversión, y la del actual, tras años de demoras, está en marcha. El estadio municipal de Riazor contará con una cubierta en condiciones y más amplia, para que quienes acudan a ver los partidos puedan hacerlo con seguridad y con mayor comodidad. La obra costará en torno a 7 millones de euros, el doble de lo que había dejado el anterior gobierno local, que inició pero no terminó los trámites para la renovación de la deteriorada techumbre. Sí lo hizo Ferreiro tras anular el concurso y convocar uno nuevo.

Así como la de Riazor será la mayor inversión del actual mandato, lo fue en el anterior la obra de peatonalización y soterramiento del tráfico de la Marina y el Parrote. Aquella actuación, criticada entonces por su elevado presupuestos -el Ayuntamiento puso 12 millones de euros, a los que hay que sumar 2 de la Autoridad Portuaria, 10 de la Xunta y 20 de inversión privada- permitió ganar para los peatones 55.000 metros cuadrados y es el legado más visible del mandato de Negreira.

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Antes, durante el bipartito gobernado por Losada, la actuación económicamente más ambiciosa fue la construcción del Ágora, un inmueble en el que, en total, se invirtieron cerca de 14 millones entre el edificio y el equipamiento. Sirvió para dinamizar una de las zonas peor urbanizadas de la ciudad, el Agra, aportando miles de metros cuadrados de uso cultural en un barrio que contaba con muy pocos servicios públicos. 

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A la sombra

Las grandes inversiones suelen eclipsar otras, también de calado, realizadas en cada mandato pero igualmente relevantes, tanto por su cuantía como por sus servicios. Así, durante el cuatrienio 2011-2015 se emprendió la obra del nuevo parque de Visma, el Adolfo Suárez, cuatro años antes un parque fue también otra de las actuaciones más visibles: el de Oza.

Entre los proyectos de la Marea no figura ningún gran parque de nueva construcción en la ciudad. Su segunda inversión más importante, rondando los seis millones de euros, será la renovación del obsoleto e infrautilizado mercado de Santa Lucía. Allí se hará una nueva superficie para alojar los puestos y además se construirá un centro cívico en altura. Costará, previsiblemente, algo más de 6 millones de euros, si bien todavía está en proyecto y resultará prácticamente imposible acabarlo durante el actual mandato. Esa obra, por otra parte, cuenta con fuertes críticas de colectivos vecinales que siguen demandando una reforma de lo planeado por la Marea para poder construir allí un nuevo centro de salud, además del mercado, tal como se les anunció hace ya cinco años.

Un año clave para desbloquear inversiones paralizadas

A su llegada a María Pita la Marea decidió paralizar algunos proyectos heredados de la anterior corporación. Así, el ejecutivo consideraba que los 1,3 millones de euros que se iban a dedicar a la rehabilitación de El Remanso, en Cuatro Caminos, para convertirlo en un centro cívico, eran un exceso dadas las necesidades sociales de la ciudad. Por ello resolvieron el contrato. El edificio sigue hoy cerrado y con un aspecto cada vez más deteriorado. Con todo, el gobierno local tiene un plan para convertirlo en un centro de uso vecinal, si bien todavía no hay fechas para esa obra, que aún no ha salido a concurso.

Otra infraestructura que lleva años sin avanzar es el polideportivo del Castrillón. Ya Losada había intentado construirlo, sin conseguirlo. Negreira retomó esa iniciativa, que heredó Ferreiro con ánimo de finalizarlo. Por ahora, sigue sin acabar y nada saben en el barrio de la prometida piscina ni de las instalaciones deportivas. 

El reto del gobierno local es conseguir ejecutar los presupuestos del 2018

Uno de los grandes problemas de la Marea durante el actual mandato fue la baja ejecución presupuestaria. Durante los tres primeros ejercicios se gastó mucho menos de lo presupuestado. En el capítulo de inversiones del 2017, por ejemplo, de 44 millones previstos quedaron 33 millones en la caja a 31 de diciembre de ese ejercicio. La Marea, que prefirió evitar pactos pese a estar en minoría, aprobó sus dos primeros presupuestos con considerables retrasos, de ahí que no tuviera tiempo de gastar lo comprometido. Hoy hay obras en marcha que tenían que haberse hecho hace doce meses. Lo que cambió en el presupuesto del 2018 es que la Marea contó con el apoyo del PSOE en sus cuentas y las sacó en enero. El reto es ejecutarlas antes de que acabe el año.

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