Las Casas de Paredes regresan a la vida

El propietario rehabilita el edificio singular en la Marina coruñesa con el impulso del negocio que dos jóvenes empresarios hosteleros desarrollarán en este conjunto arquitectónico de 1778


a coruña / la voz

Iban a ser la flamante fachada marítima de la ciudad, allá por 1778, cuando las puso en marcha el capitán general, ingeniero militar que diseñó el barrio de La Barceloneta y miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando Pedro Martín Cermeño y García de Paredes para «superar el individualismo residencial de las calles coruñesas», según explica Esteban Fernández Cobián en A Coruña. Guía de Arquitectura. Pero se quedaron a medias y no por la oposición vecinal del momento y los problemas con las expropiaciones, sino por culpa de la crisis del comercio colonial. Y dejó un vacío entre la plaza de la Aduana y la calle Ágar. En realidad, las Casas de Paredes fueron un proyecto inacabado durante casi toda su existencia, que llegó a pender de un hilo. O, mejor dicho, de unos herrajes, para evitar que todo se viniese abajo. Hasta esquivaron una orden de demolición.

El conjunto de dos edificios de cantería de estilo neoclásico con balcones corridos, soportales y frontones sobre las ventanas del primer piso se iba a unir a la sede de Aduanas con una plaza en medio. Esa franja era puramente costera, daba al mar. La idea era que la vista entre el Cantón Grande y Puerta Real fuese espectacular cuando se llegaba a A Coruña en barco. Después de tantos avatares, y tras una década sin actividad, las Casas de Paredes regresan a la vida gracias al esfuerzo conjunto del propietario del inmueble y dos jóvenes empresarios hosteleros, Alberto Boquete y Javier Pardo, ahora centrados en la mixología (coctelería) pero abiertos a todo tipo de tendencias y actividades. 

Restauración completa

«El proyecto de rehabilitación de las Casas de Paredes, 14, comprende una total actualización del inmueble. En la parte exterior fachada, tejado y carpintería serán renovadas. La parte interior se ha demolido por completo y se volverán a colocar los pisos, escaleras y ascensor a todas las plantas, además de la renovación de todos los servicios del edificio», explican los responsables de esta intervención arquitectónica. De hecho, se podría decir que es la actuación más importante de las últimas décadas sobre el icónico inmueble coruñés.

Manteniendo la estructura de madera y la distribución de plantas iniciales, se reaprovecharon todos los materiales originales en la medida de lo posible y se restauraron cuando fue necesario. Es el caso de las vigas de madera y los propios ladrillos de finales del siglo XVIII. Además, se llevó a cabo la restauración de los que lo requerían, como los marcos de las puertas, añadiendo una protección ignífuga para garantizar la seguridad del edificio.

Paralelamente, se acometió una limpieza completa de la fachada, que además recibió un tratamiento para evitar el efecto erosionador del salitre y la humedad del cercano mar. También se reaprovecharon las tejas originales y, al igual que las piedras (por ejemplo las de la entrada y cocina), se retiraron, se limpiaron y se restauraron cuando correspondió antes de volver a colocarlas en su estado original. La carpintería exterior e interior sufrió el mismo proceso. Incluso se conservan restaurados en la primera planta una chimenea y un arco ojival. Por último, el edificio se adaptó a la normativa de accesibilidad, que incluye un ascensor que da servicio a todas las plantas. 

Diferentes ambientes

A la par, el proyecto de hostelería incluye diferentes ambientes en cada altura. La planta baja se dedicará a la cocina, y se especializará en el despacho de cervezas y vinos en un ambiente mas diurno, que se verá potenciado por la extensa terraza con vistas a la Marina. La primera planta se concibe como un espacio tranquilo para aprovechar durante todas las horas del día, e incluye una gran contrabarra con más de mil referencias de destilados y licores, además de una barra de coctelería.

La segunda planta será la de uso más nocturno, y dispondrá de un espacio diáfano como pista de baile, barra y cabina de dj. Por último, el bajocubierta se utilizará como zona de reservados.

Alberto Boquete y Javier Pardo suman más de veinte años de experiencia en el sector de la hostelería trabajando y regentando todo tipo de negocios. Desde hace años, y como antesala al ambicioso proyecto de las Casas de Paredes, encabezan el Afterwork Cocktail Bar (en la calle Emilia Pardo Bazán, 36), donde ofrecen una amplia gama de destilados y una carta de coctelería que incluye clásicos y creaciones propias.

Con el proyecto de las Casas de Paredes, buscan captar las preferencias de toda el abanico de clientes e impulsar un formato innovador en la ciudad (dedicar un edificio entero al uso hostelero) que triunfa en otros lugares y que, además, servirá para generar empleo, ya que contará con cerca de una treintena de empleados.

«Buscábamos un local diferente, algo único en la ciudad y para la idea que teníamos, necesitábamos muchos metros (contamos casi con 500) y una situación excepcional. Llevaban años a la espera de una reforma integral y con este proyecto se está renovando por completo manteniendo la estructura y materiales originales, adaptándolo al siglo XXI. Es un edificio único con posibilidades infinitas. Desde la primera visita nos enamoramos de él», explica Alberto Boquete.

Javier Pardo lo corrobora: «Hacen que nuestra idea se convierta en algo más especial, al poder darle valor a este simbólico edificio. Su rehabilitación ayudará a renovar el área de la Marina. Esperamos que nuestro proyecto ayude a mejorar la zona».

Esta iniciativa única, que guarda alguna sorpresa, tiene para ambos un pilar básico. Lo explica Pardo: «Siempre creímos que la atención es algo fundamental. Cada vez que hablamos de este proyecto, nos recalcamos lo mismo: el servicio. Esta localización nos brinda la oportunidad de llevar esto un paso más allá. La variedad es algo que también tenemos muy en cuenta. Nos gusta utilizar productos y sabores de temporada, en la comida y en la bebida, e introducir cada cierto tiempo cosas nuevas, no caer en la rutina». Los coruñeses y usuarios del área metropolitana «cada vez exigen más, mejor servicio, variedad de producto y calidad. Creemos que es el momento ideal para plantear este local y esperamos que tenga buena acogida. Además, está situado en el epicentro hostelero y en un punto con gran afluencia de turistas».

Desde hace unos años y con la influencia de empresas como Inditex, A Coruña se ha convertido en una ciudad cosmopolita que demanda lo que ve en grandes capitales», argumenta Boquete, que insiste: «Algo básico será brindar hospitalidad a nuestros clientes y que sean como invitados a nuestra casa. Cada planta será diferente. La ventaja es que no se mezclará el público que demande servicios diferentes: picar, un vino, una caña, o copa y cóctel, o bailar».

«La gente exige un algo más, ya sea variedad, calidad o atención, pero siempre está dispuesta a probar cosas nuevas y fijarse más en los pequeños detalles y valorarlos. Esto se junta con nuestras ganas de hacer las cosas bien», defiende Pardo. «Con la coctelería, buena música, actuaciones en directo y otros eventos cerraremos el círculo para que visitarnos sea una experiencia única», concluye Boquete.

El interior del inmueble ha sido demolido, y todos los servicios del mismo, renovados

Cada planta tendrá un uso diferente, desde pista de baile hasta reservado y barra de coctelería

Paradigma del urbanismo ilustrado coruñés y sede de varias dependencias municipales

El urbanismo portuario francés, sobre todo el de ciudades como Nantes, Toulouse o Burdeos, inspiró la que iba a ser una fachada marítima de 300 metros, según explica Fernández Cobián en la guía de la arquitectura de la ciudad publicada por la delegación coruñesa del Colegio de Arquitectos. Y aunque el proyecto quedó a medias, con varios solares que quedaron sin edificar, el conjunto está considerado como «la obra paradigmática del urbanismo ilustrado en A Coruña», asegura Cobián.

Algunas dependencias municipales tienen actualmente su sede en el 18 de las Casas de Paredes, el último número de todo el conjunto, que arranca en el 12, colindante con la calle Agar. Así, en la segunda planta se encuentra el servicio municipal de Educación. También la concejalía de Cultura tiene su sede en este inmueble, en uno de cuyos bajos tuvo en su día sus oficinas el equipo de fútbol del Deportivo.

No obstante, los locales de hostelería han sido la ocupación más habitual de estos bajos y la actual reforma del número 14 para convertirlo en un edificio hostelero en todas sus plantas viene a continuar con esta actividad habitual en la zona. 

Primera planta, restaurante

Así, durante años, el restaurante Coruña ocupó la primera planta del número 16 de las Casas de Paredes. Ahora, la idea parece volver con fuerza a la avenida de la Marina puesto, que no será solo en el número 14 donde habrá un primer piso con un local de hostelería, sino que en otro inmueble ubicado en un solar que hace más de dos siglos formaba parte del proyecto de las Casas de Paredes, el número 34, abrirá el próximo martes A Mundiña, con restaurante en el primer piso, además de ocupar el bajo.

De todos modos, la hostelería no es único sector que está renovando esta zona. Aunque ha perdido algún local emblemático como fue el cierre del Coral, hace un tiempo abrió la galería de arte José Lorenzo. Y es que aunque la fachada marítima quedó a medias en su día, esta zona sigue siendo una notable fachada hostelera de la ciudad.

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