¿El fin del banco marisquero del Parrote?

Tan solo una decena de profesionales faenan ante la escasez de almejas


A Coruña / La Voz

Una de las imágenes más pintorescas y tradicionales de A Coruña se pudo fotografiar ayer de nuevo: el trabajo de los mariscadores que extraen almejas en el Parrote, esa extraña mezcla de los bivalvos con la actividad comercial del puerto, a escasos metros de los muelles y del centro de la ciudad. Los profesionales ya habían faenado una o dos jornadas a mediados de mes, «pero tiveron que parar por la presenza de toxina».

Sin embargo, esta fotografía es cada vez menos atractiva, «e non haberá que esperar moito para que sexa imposible captala», contó ayer un mariscador. Y es que en la Asociación de Mariscadores a Flote, adscrita a la Cofradía de Pescadores, están inscritos unos treinta profesionales, pero desde hace unos diez años tan solo faenan en este banco marisquero «entre seis e dez persoas». Una de las causas de ese descenso de la actividad es la escasez de marisco (almeja y berberecho) que produce el banco. Otra, «á falta de axudas para sementar alevíns», señalaron varios profesionales.

Además, una de las especies más abundantes es la almeja reloj, de la cual podían extraer hasta treinta kilos diarios, «pero dende fai anos está prohibido collela porque os técnicos din que acumula metais pesados», subrayó un miembro del colectivo.

En la actualidad solamente pueden sacar diez kilos de almeja babosa, «pero se sacamos a metade xa é moito», dicen; también tienen autorizada la extracción de cinco kilos de fina, «pero non chegamos aos dous», y carneiros. Sí están «máis ou menos» contentos con los precios: el de la babosa oscila entre 12 y 15 euros el kilo, y la fina se subasta a veinte euros.

Además, la contaminación también afecta mucho a este banco urbano. De hecho, todo el marisco que se extrae en él tiene que pasar por una depuración más intensa antes de llegar al consumidor final, lo que le resta rentabilidad al tener que recibir este tratamiento.

Estrellas de mar «asasinas»

Los mariscadores del Parrote también tuvieron que estar durante tres años sin poder faenar en este fondo arenoso. Fue entre el 2011 y el 2014 cuando los profesionales se encontraron con el banco esquilmado. En aquella ocasión no había sido culpa de los furtivos: «O problema debeuse a unha praga de estrelas de mar, que lles gustan, e moito, as ameixas». De hecho, los profesionales tuvieron que solicitar ayuda a sus compañeros buzos que se dedicaban a los erizos para extraer «uns 20.000 quilos de estrelas, e despois tivemos que sementar as ameixas».

Ante la falta de marisco y los precios, «que non son de todo bos», la mayoría de los mariscadores de a flote «dedicáronse a outras artes de pesca: enmalle, palangre, ou ao percebe». Existe una mínima esperanza: «Cando as mercancías contaminantes marchen para Langosteira pode ser que se logre recuperar o banco do Parrote».

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