La muralla de hormigón no encuentra quien la defienda

La inmensa mayoría de los vecinos lamenta la colocación de la barrera en medio de la céntrica avenida

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A Coruña / La Voz

El muro de hormigón que divide buena parte de Primo de Rivera nació ligado al carril bici. La instalación de este último obligaba a reducir elementos para dejar más espacio al asfalto. Se indultó a los árboles, pero no a la mediana de setos. Esta, según el alcalde, Xulio Ferreiro, por motivos de seguridad fue sustituida por otra más estrecha, la hoy instalada formada por bloques de hormigón similares a los que dividen las autopistas, un sistema con un impacto estético elevado y difícil de ver en el centro de las ciudades. Al alcalde no le gusta, dijo, y a la inmensa mayoría de los vecinos, tampoco.

A los lectores les preguntó La Voz a través de una encuesta en su página web y casi un millar respondieron dando su opinión: un 83 % considera que el muro de hormigón que divide la céntrica avenida es más feo y menos ecológico que el que había. Hay un 13 % que considera que con las barreras tipo New Jersey la vía está mejor ahora.

Los comentarios que dejan los lectores insisten en criticar un estética que recuerda a las autovías, no a una vía urbana. «La ecología del hormigón me parece un despropósito, mucho carril bici a costa de empeorar más lo que hay», apuntaba un lector.

«Una chapuza, hay gente que se debería llevar un bloque de hormigón de esos a casa para meditar lo que ha hecho», apuntaba otro más.

«Más seriedad, lo que no me parece normal es que hagan y deshagan a su antojo con el dinero de todos», apunta un tercero en alusión a las palabras del alcalde el pasado lunes, cuando dejo abierta la posibilidad de cambiar esa mediana una vez terminadas las obras en las que se acaba de poner.

«Una mediana es un elemento de carretera, no de calle, no debería estar ahí», apunta otro más. «Es propio de una autovía, no de un centro urbano», insistía en la misma línea un usuario de las redes sociales. «Mejor que dejen de hacer cambios en la ciudad, todo lo que tocan lo empeoran, ya basta de cambiar zonas verdes por muros de hormigón», sumaba uno más.

Aunque escasos, también hubo algún lector que se mostró favorable al muro de hormigón. «Me parece muy bien, hace unos días atravesó la calzada en diagonal una señora, tan pancha toda ella, así no podrá volver a hacerlo», cuenta uno. En efecto, la altura de las barreras dificulta esa posibilidad, si bien con ese criterio habría que instalarlas por toda la ciudad.

Otro internauta iba un poco más allá y sugería no una, sino dos barreras paralelas: «Si ponen dos líneas de hormigón y rellenan el medio con tierra, podría volver a haber plantas ahí, ¿no?», se preguntaba. Eso no será posible porque con los carriles bici el ancho de la plataforma no da para más, así que lo único que quedará será la solitaria línea de New Jersey.

Apenas hay quien defienda la nueva estética urbana implantada por el gobierno local -no había otra opción, dicen- aunque también hay un 4 % de lectores a los que les da igual una que otra. Seguramente no son vecinos de Primo de Rivera. 

«Me parece absurdo semejante desaguisado por salvar unos árboles», dice un comerciante

Los comerciantes de Primo de Rivera no quieren la mediana de hormigón, pero tampoco el carril bici tal y como lo plantea el gobierno local. Iba a ir bidireccional pegado al puerto, pero para salvar los árboles se dividió en dos, uno por cada lado de la vía, también junto a las casas. «Me parece absurdo semejante desaguisado por salvar unos árboles», decía ayer Rafael Lorenzo, con un negocio en la calle y que verá como desaparecen no solo las plazas de aparcamiento, sino también la zona de carga y descarga. La más cercana les quedará ahora a 300 metros. «En ningún momento se nos informó de esto», dice sobre un plan que les cogió por sorpresa.

En un primer momento los árboles se iban a talar, según recogía el proyecto, pero entonces hubo protestas precisamente para evitar esa tala y finalmente el gobierno local optó por mantener los ejemplares donde están, rediseñando el carril bici para que encajara allí.

«Esto es vejatorio para las pymes», apunta Eva, de la floristería Calo, que ve imposible trasladar a 300 metros los paquetes que salen de su tienda.

La Asociación de Vecinos de Cuatro Caminos también criticó la mediana y la afección a vecinos y comerciantes.

El PP también estuvo ayer en Primo de Rivera: «Los que retrasaron el proyecto de Alfonso Molina porque querían poner allí pasos para ranas -dijo la portavoz, Rosa Gallego- ahora ponen un muro de hormigón en medio de una zona urbana cuando hay otras soluciones posibles».

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