Una canción para la Fábrica de Tabacos


«Yo tengo un castillo, matarile-rile-rile». Tres mil metros cuadrados sin terminar y a ladrillo visto. Parece una ironía que sea el área de Rexeneración Urbana -es decir, la de Urbanismo de toda la vida- la que vaya a ocupar algún día el espacio reservado para el Ayuntamiento en la Fábrica de Tabacos. Ahí mantiene el gobierno local su castillo de naipes, en obra desde la reinauguración del inmueble el 1 de abril del 2017. De los grandes fastos participó entonces el propio alcalde para glosar las excelencias de esta fortaleza, rehabilitada con 16 millones de euros… Y hasta hoy. Su curruncho para Urbanismo sigue siendo el oscuro calabozo de un castillo que sí acoge desde julio a los funcionarios de Justicia.

«¿Dónde están las llaves?, matarile-rile-rile». En noviembre del año pasado, la Xunta envió a María Pita un acta de entrega de llaves, y el Ayuntamiento lleva seis meses sin pasar a recogerlas. La culpa, de los demás, claro. De quien haga falta, que uno de los cimientos de la llamada nueva política (como de la vieja) es pasarle el marrón a otros. Pero tan llamativo es este asunto, que en el pleno de la semana pasada el PSOE preguntó a la Marea cómo es posible que siga sin abordar esos trabajos, con el matiz de que no cuela lo de echarle la culpa al resto del planeta.

«En el fondo del mar, matarile-rile-rile». Cuando el mar en A Coruña llegaba hasta los Cantones, la vieja fábrica, que empezó su actividad en 1804, tenía incluso embarcadero propio. Hasta él navegaban las gabarras para descargar fardos con hoja de tabaco. En fin..., ya no es aquel mar el que abre las puertas de la factoría. A la Marea se lo han puesto bastante más fácil. Le basta con subir… a por unas llaves.

«¿Quién irá a buscarlas?, matarile-rile-rile». No parece que haya muchos voluntarios. Y tiene su lógica. Total, ¿para qué querría alguien poseer las llaves de una estancia desapacible, sin suelo, sin pintura, con los cables al aire y en castillo ajeno? Además, después hay que dar con la llave adecuada en el llavero... Menudo lío. Y eso suponiendo que haya cerradura que abrir, que en el actual estado de las dependencias es mucho suponer, o que no haya que andar con el pringue del aceite lubricante para desbloquearla. Pero por falta de alternativas que no quede, que para algo gasta cada año nuestro Ayuntamiento miles de euros en alquilar otras dependencias, mientras mantiene sin uso su espacio en Tabacos. Además, ¿para qué ir a buscar las llaves de un proyecto que todavía está en fase de redacción? Más de un año después de la entrega… en fase de redacción. Debió de tardar menos en redactar su Quijote Cervantes, que ya decía en el capítulo 6: «Pidió las llaves a la sobrina del aposento, y ella se las dio de muy buena gana».

Por Alfonso Andrade CORUÑESAS

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