¿Quién pagará la transformación de los muelles?

Más allá de la titularidad, quedan por aclarar muchas cuestiones económicas sobre el borde litoral

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A COruña / La Voz

El futuro del puerto es, por ahora, un documento plasmado en un convenio y una mancha de lo realizable en el plan general. Se empieza a saber qué no se hará en los muelles desafectados -Batería y Calvo Sotelo ya no tendrán el uso previsto, tras anunciar la Xunta su compra a Fomento- y se intuye que difícilmente se concretará la operación dibujada en el 2004, antes de la crisis, tanto por los ingresos previstos como por el volumen edificatorio. Falta por saber lo que se hará y, sobre todo, cómo se pagará. 

Trabajos previos

Descontaminación. Antes de poder poner un parque o construir un edificio en los muelles que queden libres, habrá que descontaminar el terreno tras décadas de actividad industrial. El acuerdo firmado en el 2013 con Repsol fija que será esta la que se haga cargo de desmantelar sus instalaciones y limpiar sus terrenos antes de su marcha. Repsol ocupa en San Diego unos 100.000 metros cuadrados, pero nada está escrito sobre los 300.000 metros restantes de su entorno y sobre los 90.000 de Batería y Calvo Sotelo. En el 2007, en las antiguas instalaciones de la Campsa en Vitoria, se presupuestó en 1,1 millones de euros esa limpieza para un área de 19.000 metros cuadrados. Aplicando esa misma tarifa, limpiar los suelos portuarios libres, restando los de Repsol, costará unos 20 millones. A día de hoy no se sabe quién lo pagará.  

Urbanización

Una obra millonaria. Tampoco figura en los acuerdos suscritos quién se hará cargo de la urbanización de los terrenos. Si caen en manos privadas deberían ser los promotores quienes la asuman, pero si siguen como suelo público nada se sabe de quién asumirá esa factura, que no será pequeña. Solo San Diego y el muelle petrolero tienen la misma superficie que el Ofimático, Batería y Calvo Sotelo aparte. La urbanización del Ofimático se contrató en su día por 42 millones de euros. En San Diego, además de la limpieza previa, haría falta al menos una inversión similar para viales, zonas verdes, servicios y demás, aunque dependiendo de la calidad urbanística del proyecto, el coste podría superar esa cifra. Tampoco se sabe de dónde saldrá el dinero para tales obras.  

Otros casos

Bilbao: vender para pagar. El caso más parecido al coruñés es el de Bilbao, aunque con matices. Allí el fin de la actividad industrial dejó amplias zonas degradadas. La decisión de reurbanizar al ría tenía como fin recuperarlas. Para ello se vendió suelo para miles de viviendas, oficinas y actividad comercial. Pero allí lo recaudado se invirtió de nuevo en la ciudad, permitiendo reconvertirla en lo que hoy es con inversiones como el Guggenheim. En A Coruña las posibles ventas se destinarán al pago de la deuda contraída por la obra del puerto exterior de Langosteira, es decir, no se generarán recursos para reinvertir en la urbanización de los muelles. Cualquier proyecto que se afronte deberá contar con una fuente de financiación, y por el momento, más allá de los 20 millones aportados por la Xunta para comprar los muelles, nadie ha mostrado disposición a invertir.  

Previsión de ingresos

Más de 200 millones. En el 2004 se contaba con que las ventas de suelo produjesen 250 millones. Con los 20 de la Xunta y la venta del Finisterre, podrían quedar en 220 o 225 millones. De las 4.000 viviendas previstas, la mitad iban a ser de promoción pública para rentas bajas, por lo que no se les podría repercutir el precio del suelo, la limpieza y la urbanización. Si esos costes se dividen entre las otras 2.000, sumarían 141.000 euros por piso, antes de impuestos y de construir el edificio. El gobierno local no quiere viviendas en San Diego, pero todavía nadie ha aclarado de dónde saldrá el dinero para pagar la deuda por la obra del puerto exterior si no hay venta o esta no cubre la totalidad. 

Ferreiro espera, tras reprobarlo, verse con Feijoo y hablar «sen 'a prioris'»

El alcalde, Xulio Ferreiro, apuntó ayer que es hora de sentarse a «negociar sen 'a prioris'» sobre el futuro del puerto. Lo dijo un día después de que la Marea presentase una moción para reprobar a Xunta y Fomento por su pacto del 18 de abril sobre los muelles. «Primeiro deberiamos vernos o presidente da Xunta e máis eu para evitar seguir utilizando isto como enfrontamento político», dijo. El gobierno local, que hasta ahora mantuvo que el diseño urbano era exclusiva municipal, ofreció ayer, a través del alcalde, otra intención, la de «definir en común os usos portuarios». Eso sí, anulando el acuerdo entre Xunta y Fomento, evitando desafectaciones este año y manteniendo la titularidad pública de todos los muelles, dedicando San Diego a actividades productivas, no residenciales.

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