El 70 % de las viviendas del casco histórico necesitan rehabilitación, según los urbanistas

El alto coste y los plazos dilatados sitúan a A Coruña a la cola de las reformas en Galicia

.Lucas Díaz arquitecto que hizo la rehabilitación de un edificio en calle Tinajas en la ciudad vieja
Lucas Díaz arquitecto que hizo la rehabilitación de un edificio en calle Tinajas en la ciudad vieja

A CORUÑA / LA VOZ

Las raíces son lo primero que hay que cuidar para que una planta viva. En las ciudades, la lógica debería ser igual, aunque no funciona así en A Coruña. El investigador del Instituto Universitario de Estudos e Desenvolvemento de Galicia (Idega) Román Sanz Freire ya lo anticipó en el 2006 en el informe La destrucción del paisaje urbano en el centro histórico de A Coruña. Apuntaba un deterioro planificado en pro de potenciar otras áreas. Los años le han dado la razón, aunque desde el Colegio de Arquitectos no lo ven todo tan negro. «Teniendo en cuenta la crisis y la situación periférica del barrio, lo que se ha hecho aquí a nivel patrimonial no ha sido malo», defiende Óscar Pedrós, secretario de la institución.

Los datos de licencias en el 2015 recogidos por el Instituto Galego de Estatística (IGE) muestran cómo A Coruña está a la cola, con un edificio o vivienda en rehabilitación por cada 6.800 habitantes. Es la relación más baja de las siete urbes. En Santiago es de una por cada 1.520 vecinos. «Cerca del 70 % de los inmuebles de la Ciudad Vieja necesitan algún tipo de intervención. Desde rehabilitaciones integrales a arreglos puntuales», ha calculado Alberto Faraldo, ingeniero industrial especializado en edificación. Su estudio, Enreforma, está en Herrerías, en la zona histórica. Calles vecinas como Sinagoga o Zapatería son testigos del abandono. «Trabajé en el abastecimiento de servicios en cascos antiguos como el de Pontevedra. Los ritmos eran más fluidos. No se puede andar levantando el suelo mil veces para instalar gas o fibra, pero son suministros básicos que aquí no hay y para los que se necesita una actuación coordinada entre las compañías y la Administración», reprocha.

En Tinajas está una de las actuaciones más elogiadas. El inmueble se levantó en un solar en el que durante decenios solo habitaban los restos de un edificio derruido. «Al estar en zona protegida, va a Patrimonio. Si tienes su visto bueno es cuando el Concello te puede dar la licencia», explica Lucas Díaz, uno de sus arquitectos. Es partidario del control urbanístico: «Esto no es un polígono industrial y arquitectos los hay muy buenos, pero también malos». Pide más agilidad. Si las obras son sobre un edificio catalogado hay que contar con autorización para cualquier reforma.

Faraldo avanza que hay un cambio de tendencia: «No es comparable, pero sí semejante a lo que sucede en otros barrios europeos. Se llama elitización residencial. No es que los de Inditex invadan la Ciudad Vieja, es que el precio de los pisos sube y muchos vecinos se van. Hay un dato estadístico: está cayendo el porcentaje de mayores de 65 que viven aquí». Concluye que se están dando pasos adelante en la zona monumental, eso sí: «el progreso es todavía lento».

Óscar Pedrós: «No se trata de crear ciudades Eurodisney»

Son los que firman las rehabilitaciones, las obras nuevas o los planes urbanísticos. Los arquitectos piden ser una parte activa en el diseño de la ciudad, defiende el secretario de la delegación coruñesa del Colegio de Arquitectos de Galicia. 

-¿Cómo avanza el casco viejo?

-El balance es positivo, sin duda. Desde que se aprobó el primer Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri) hace casi 20 años, con el que apareció la Oficina Municipal de Rehabilitación e Vivenda, se han producido avances. La progresión ha sido aceptable.

-Pero, ¿queda mucho por hacer?

-Las dinámicas son lentas porque la rehabilitación requiere unos procesos de control que llevan tiempo, las licencias municipales tienen que pasar por Patrimonio de la Xunta. Además, también se necesita dinero.

-¿Es lenta la burocracia?

-Es cierto que en la Administración los plazos son excesivos. Es enojante que tengas que esperar los mismos meses por el visto bueno a una obra que arranca de cero que cuando hay que hacer una actuación urgente por peligro de ruina. No sabemos quién tiene la culpa pero algo falla en el engranaje, queda a medio camino.

-¿Las comparaciones con Pontevedra son odiosas?

-No tienen nada que ver ambos cascos históricos. El de A Coruña está en la periferia, en la península de una ciudad que ya es una península.

-¿Algo positivo?

-La falta de suelo para edificar, los límites de altura o el control sobre los inmuebles protegidos libraron a esta zona de la especulación más agresiva. Se vio lo que se hizo en otros barrios, el parque construido con lenguajes arquitectónicos ajenos, y se valoró más lo que tenemos de auténtico.

-¿Qué cambiaría?

-El plan de protección debe extenderse al perímetro. Se hizo con Pescadería, pero hay que ir hasta los límites con la línea del costa en el Parrote o la Marina. Se está liberalizando suelo en cantidades industriales. No solo debemos preocuparnos por el patrimonio de la Ciudad Vieja. Lo que se haga a su alrededor le dará o restará valor. La arquitectura en A Coruña necesita limpiar mucho.

-¿Cuál debe ser la prioridad?

-Hay un riesgo de pérdida de habitantes. No se trata de crear ciudades Eurodisney, con una fachada muy bonita pero que no reflejan la vida de sus vecinos, como ocurre en Venecia, donde solo hay turistas. Cuando se rehabilita hay que pensar en la gente y preguntarse si los nietos van a querer seguir viviendo ahí.

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