Mi perro toma viagra

ÉL PUEDE TOMAR LO TUYO, PERO... No es cuestión de abrir el botiquín y reciclar esos envases que no acabaste cuando te los recetaron a ti. Eso sí, tampoco te asustes si sales del veterinario con una receta de Primperan o Prozac.


Ojo, porque no es para lo que estáis pensando. La pastilla azul está indicada en animales, concretamente en perros, en casos de hipertensión pulmonar. «No es que sea muy habitual, pero se puede usar», explica Enrique Orro, vicepresidente del Colegio de Veterinarios de A Coruña. Este es solo un ejemplo de un fármaco humano sin alternativa veterinaria. Pero el uso en animales de un medicamento que a priori asociamos a nuestro botiquín es más habitual de lo que pensamos. En ocasiones nuestras mascotas recurren a la farmacología humana para sobreponerse de sus achaques perrunos. Toman Primperan, para evitar náuseas y vómitos, Adolonta, para recuperarse de un posoperatorio o Prozac, para tratar problemas de comportamiento en el caso de los gatos.

Según señalan desde el Colegio de Veterinarios, la ley obliga a los profesionales a prescribir el nombre comercial del medicamento en su presentación animal. Si no existe, no hay duda. «Si no hay versión animal de ese principio activo, se puede recetar el de uso humano, pero se trata de una excepción», señalan desde el Centro de Información del Medicamento del Colegio de Farmacéuticos de A Coruña. Claro que advierten de que «habría que tener cuidado con las dosis, y ajustarlas correctamente porque puede que la absorción, la distribución y la eliminación sea diferente entre humanos y animales». Y gracias a que la ley contempla estas excepciones ha habido momentos en que se ha tenido que tirar de ellas. Hace años hubo un problema en el suministro de anestésicos y no quedó otra que hacer uso de los que se utilizan para dormirnos a ti y a mí antes de entrar en un quirófano.

El problema surge cuando el dueño del animalito se dirige a la farmacia. Sí, porque las farmacias son las mismas tengas dos o cuatros patas. Si hay existencias del fármaco en su presentación animal, ningún problema. Pero... ¿y si no hay unidades? (Que suele ser lo habitual debido a la poca salida que tienen). En ese caso el farmacéutico, como profesional de la salud puede girar y recetar su versión humana, ajustando las dosis en caso de que fuera necesario.

No hace falta más que bajar a la calle para ver que los animales de compañía a menudo consumen medicamentos humanos. Román Lewicky lleva más de treinta años tratando animales en el municipio de Sada. Explica que «el hecho de que los medicamentos se prueben previamente en una cadena de animales para ver las posibles consecuencias y efectos secundarios» es un motivo de peso para restarle importancia a tratar en un momento determinado a un perro con Augmentine (versión humana), en vez de con Synulox (animal), ya que ambos llevan lo mismo, amoxicilina clavulánico. Tanto Orro como Lewicky coinciden en que hay otra razón (además de la dificultad para conseguirlos) que lleva a usar indistintamente los que están pensados para humanos en animales, y no es otra que el dinero. «Son los laboratorios los que ponen los precios, y hay cierta política para hacer más caros los medicamentos veterinarios. ¿Qué hago yo si me viene un mastín de 80 kilos que igual necesita una medicación de 300 euros al mes sabiendo que su dueño no la puede costear? ¿Cumplir la ley o dejarlo morir?», explica Orro, que también ejerce de veterinario en Cambre.

LA LEY SE APLICA IGUAL

Los veterinarios están obligados a escribir el nombre comercial del medicamento, lo que no quita que puedan añadir otra información, como puede ser el principio activo. «No puedo prescribir Augmentine, pero si pongo Synulox, y al lado amoxicilina clavulánico, si el farmacéutico no tiene el primero, optará por darle la presentación humana porque sigue siendo lo mismo», matiza el vicepresidente coruñés de los veterinarios. «Y en cualquier caso -añade- estamos hablando de animales de compañía, no de consumo, por lo que esas sustancias no van a terminar nunca en la cadena alimenticia, pero la ley se aplica de la misma manera».

No se vayan a pensar que los perros toman ibuprofeno o paracetamol, porque estos medicamentos no son seguros para ellos, pero podrían usar perfectamente ese colirio que tienes en la estantería del baño para su conjuntivitis.

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