La escalada de precios en el mercado de alquiler atrae a los inversores al centro

Inmobiliarias con cien pisos en cartera advierten que no tienen inmuebles para enseñar


a coruña / la voz

Los inversores inmobiliarios están de vuelta. La cabalgada de precios de las viviendas de alquiler en el último año ha atraído a la ciudad a empresas de construcción, promotores y ahorradores interesados en sacar partido de un mercado que ofrece rentabilidades del 4 %, según los analistas, y en los próximos años podría dejar márgenes más suculentos. «Empieza a haber movimiento. A Madrid llegarían tarde, pero aquí la gente se está animando», explica Álvaro Rodríguez Fernández-Argüelles, director de la inmobiliaria Engel & Völkers.

El alza de precios es generalizado. Se estima que en España dos millones de personas deberían haber pasado ya del alquiler a la compra y no lo han hecho. Pero el centro de A Coruña se beneficia de estímulos propios y alcanza magnitudes exorbitantes. ¿Ochenta metros por 1.100 euros? Sucede. La incertidumbre sembrada por la crisis -o la poscrisis, para los que la han superado- disuade a las familias de comprar una casa, saturando la oferta de pisos y disparando los precios. Pero aquí hay algo más. La propia configuración de la ciudad contribuye a la saturación. «La demanda se concentra entre la Ciudad Vieja y Cuatro Caminos. Ahí quiere estar todo el mundo. La zona está copada, de modo que por mucho que bajen, aquí los pisos podrían caer un 20 %, cuando en Vioño bajaron un 50 %», señala el experto.

La carestía de vivienda en el centro es de tal envergadura que con frecuencia se firman contratos sin que los inquilinos hayan visto la casa o con los anteriores arrendatarios haciendo todavía las maletas. «Hay meses que no tenemos ni un solo piso para enseñar», explica Jesús Paz, responsable de Urbapaz, un grupo inmobiliario que dispone de una cartera de más de un centenar de viviendas en la ciudad y que redirigió su actividad tradicional, centrada en la obra nueva, al alquiler, ante los obstáculos que encuentran para la construcción.

«Ahora mismo hay un tapón administrativo de tal calibre en el Ayuntamiento, que no concede licencias salvo que sean paupérrimas, que todos los promotores que intentamos construir tuvimos que abandonar y dedicarnos al alquiler para continuar», detalla Paz, que anota un cambio en los tratos con las inmobiliarias derivado de la certeza del propietario en cerrar la operación de alquiler. «La tendencia ahora es que las inmobiliarias cobren medio mes, y no el mes entero, porque los pisos se alquilan seguro. Incluso hay algunas que ya cobran por enseñarlos».

De Inditex a los muebles de «Cuéntame»

La demanda de viviendas de alquiler elevado se asocia a Inditex, aunque dentro de la compañía también hay grados -desde jóvenes que buscan pisos por 500 euros hasta trabajadores (a veces son los mismos, años después) que pueden pagar el precio máximo en la ciudad, en torno a 2.500 euros al mes- y empresas como Repsol, Estrella, entidades bancarias o la propia universidad también atraen a miles de personas con una movilidad laboral importante y suficiente poder adquisitivo para demandar «una vivienda en consonancia con su capacidad económica, nueva o, si es vieja, bien rehabilitada», explica Jesús Paz.

No son pocos y tienen el mando; por eso marcan tendencia, también en esto, y el propio mercado reacciona a sus exigencias. «Los pisos con muebles de Cuéntame ya no se alquilan. Las inmobiliarias ni los cogen», advierte Paz, que en respuesta a esa demanda diversa ofrece contratos de temporada (nueve meses) o de duración aún más corta y cláusulas flexibles como la opción a mudarse a otro piso del mismo edificio, más o menos amplio, en caso de que las circunstancias así lo requieran.

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