Vuelven los robos de bandas del este

Asaltaron cuatro pisos y se llevaron joyas y colecciones de relojes durante el pasado fin de semana

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A Coruña / la voz

La oleada de robos que se está produciendo en la ciudad en estos primeros meses del año no solamente afecta a los establecimientos hosteleros y comercios, garajes subterráneos y coches aparcados en superficie. Las viviendas y los trasteros vuelven a estar en el punto de mira de los ladrones «desde hace un par de meses», según fuentes próximas a la investigación policial.

Indicaron que detrás de estos asaltos «vuelven a estar las bandas del este de Europa», como había ocurrido en el 2014, sobre todo en los meses de verano, y que sumaron durante todo el año 402 robos. En el 2016 se denunciaron 242 y en el 2017 se registraron 257 robos con fuerza en pisos.

Esta nueva oleada vuelve a causar alarma social y preocupación en los cuerpos de seguridad del Estado. Varias víctimas, que lamentan la pérdida de los objetos que les robaron, indicaron que temen por su seguridad porque los policías que acudieron a los escenarios de los asaltos les dijeron «que estos delincuentes tanto vienen de noche como de día y algunos son muy violentos».

Fuentes próximas al 091 señalaron que debido a este problema «se incrementó la vigilancia, pero somos los que somos y no damos más», advirtieron.

Plaza de Recife

Los últimos asaltos se produjeron el pasado sábado en al menos cuatro viviendas del entorno de la plaza de Recife, indicaron las mismas fuentes. En una de las casas esperaron a que saliese el matrimonio con su hijo, sobre las dos de la tarde, para comer. Cuando regresaron y abrieron la puerta de su domicilio «ya echaron en falta todas las joyas de la mujer y una colección de relojes del marido».

En otro piso también aprovecharon la salida, al mediodía, de la pareja: «Regresamos a las ocho de la tarde. Todo estaba en orden. Fui al baño y vi que el joyero estaba en el suelo. Llamé a mi mujer y ya se dio cuenta de que se habían llevado 41 piezas de oro y de plata y dejaron la bisutería». Esta pareja fue a denunciar el robo a la comisaría de Lonzas al día siguiente del asalto, «pero por falta de personal nos dijeron que volviésemos el lunes», contaron. «Lógicamente, cuando llegaron los agentes de la policía científica al piso la posibles pruebas ya estaban contaminadas», subrayaron.

Al no reventar las puertas ni destrozar los interiores de los pisos, «estamos hablando de profesionales», dicen fuentes policiales. Creen que alguien del mismo país que los asaltantes reside en la ciudad «y seleccionan las víctima después de un exhaustivo control y vigilancia». Ellos viajan hasta a A Coruña, utilizan una llave manipulada que golpean (método bumping) o una ganzúa vibradora y hacen saltar la cerradura. Van a por las joyas y se marchan a otra urbe, de ahí las dificultades que tienen los agentes para cogerlos». 

Dentro del modus operandi de los miembros de estas bandas organizadas está la forma de acceder a los edificios: «Suelen llamar a cualquier piso desde el telefonillo exterior haciéndose pasar por carteros o diciendo que van a otro piso distinto al que llamaron». Ya en el interior «se suelen esconder en las escaleras entre rellano y rellano». Si ven salir a alguien de un piso se acercan a la puerta para comprobar que no hay ruidos en el interior «y si es así perpetran el asalto».

La policía reforzó la vigilancia nocturna para combatir los hurtos en bares

La oleada de robos en bares que azota la ciudad desde principios de año ha obligado a la Policía Nacional a incrementar la presencia de agentes en los turnos de noche. A los vehículos patrulla se suman varios coches sin rotular con agentes de paisano que peinan los barrios más afectados, como Elviña, el Ventorrillo, la zona de los Puentes o los Mallos.

Este refuerzo ya tuvo sus frutos a finales de la semana pasada, cuando se produjo la detención de un joven con un largo historial de robos con fuerza en establecimientos públicos. Media hora antes de su arresto, la cámara del bar Bahamas, en la calle San Sebastián, en la zona de Santa Margarita, lo captaba rompiendo una de las vidrieras para luego introducirse en el negocio y coger las monedas y un sobre con dinero que había en la registradora.

Ya con el botín, dos agentes de paisano lo vieron cruzar una calle de manera apresurada, por lo que le dieron el alto. Encima llevaba un cincel de los que se usan habitualmente para forzar cajas registradoras, siete blísteres con las monedas aún en su interior y numerosas monedas y billetes de cinco euros. En total, más de 250 euros.

Aparte de la detención de delincuentes que, como este, actúan en solitario, los investigadores siguen la pista desde hace semanas de los peces gordos, de tres bandas especializadas en desvalijar máquinas tragaperras

Entran en cinco viviendas en Sada, en la casa del cura y en la iglesia de Meirás

Los asaltos a viviendas no solamente se producen en A Coruña. Vecinos del área metropolitana también viven con preocupación y resignación los robos que están sufriendo en sus inmuebles. En lo que llevamos de año ya se registraron, al menos, cinco casas del Ayuntamiento de Sada que fueron objetivos de los ladrones. También recibieron su visita la casa del cura de Meirás y la iglesia de la localidad. Otra vivienda unifamiliar ubicada en Oleiros también fue asaltada. Llama la atención que la mayoría de los robos se producen de día y aprovechando que no hay nadie en las casas.

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