El metrosidero se afianza como prueba de la presencia ibérica en Nueva Zelanda

La tesis sobre la posible llegada «de españoles o portugueses» entra en la bibliografía oficial

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¿Salieron de Galicia los descubridores de Nueva Zelanda? El investigador Juan Piñeiro lleva años tratando de averiguar la edad de este misterioso metrosidero oriundo de Nueva Zelanda y situado en el cuartel de la policía local de A Coruña. Podría ser la prueba de la presencia ibérica en las Antípodas

a coruña / la voz

«Veu non se sabe de onde. Hai quen di que ten 400 anos», cuenta el investigador ya jubilado del Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo Juan Piñeiro. El imponente ejemplar que le quita el sueño desde hace décadas se encuentra en el recinto de las actuales dependencias de la Policía Local de A Coruña, en Monte Alto. Es una especie originaria de nuestras antípodas y su edad es un secreto difícil de calcular. Puede tener 500 años y haber llegado en una de las carabelas que regresaban de la costa este de América Latina o sumar solo un siglo de vida. Se sabe que el metrosidero, o pohutukawa, es el más antiguo de España, pero no se puede perforar para extraer una muestra en la que contar sus anillos, «está no listado de árbores singulares da Xunta», explica Piñeiro, que no renuncia a dar con un método no invasivo y fiable.

Averiguar su cumpleaños no es un asunto de Estado, pero sí una pieza clave en el rompecabezas de la historiografía neozelandesa. Este curioso árbol ha resultado ser una de las pruebas esgrimidas por el investigador Winston Cowie (Dargaville, 1982), en su libro Nueva Zelanda, un puzle histórico. «Hay indicios que apuntan a que la hipótesis del desembarco previo de navegantes ibéricos a los holandeses e ingleses es factible», cuenta Cowie desde Abu Dhabi, donde trabaja como gerente de Política Marina en la Agencia de Medio Ambiente. El cráneo de una mujer europea datado en el siglo XVI en las islas, el casco de un soldado español, pecios portugueses hundidos cerca de la costa del país o el topónimo de Aranga, que compartimos gallegos y neozelandeses, son otras de las pistas. Cowie, que insiste en que solo es un apasionado de la historia, no puede estar más contento. Te Ara Encyclopedia of New Zealand, la enciclopedia oficial del país, ha incluido su libro en su bibliografía y también ha modificado uno de sus capítulos, el titulado: European discovery of New Zealand. En el apartado Before Tasman, dice: «Españoles o portugueses (...) pudieron haber alcanzado o bien naufragar en la costa de Nueva Zelanda. Pero no hay evidencias firmes (...) nadie antes de Tasman informó del descubrimiento de una nueva tierra».

Winston Cowie (izquierda) es el autor del libro «Nueva Zelanda, un puzle histórico»
Winston Cowie (izquierda) es el autor del libro «Nueva Zelanda, un puzle histórico»

Para Cowie es un paso de gigante que permitirá seguir investigando: «Cuando fui a la escuela estas teorías ni siquiera se mencionaban». Juan Piñeiro, que conoció a Cowie en uno de los viajes del neozelandés a A Coruña y que también trabajó en sus inicios como becario en Nueva Zelanda junto al botánico y apasionado de esta corriente Warwick Harris, recuerda que Te Ara Encyclopedia, «está dirixida por un historiador de prestixio. A versión oficial do descubrimento do seu país era un tema intocable». La Embajada Española en las antípodas ha contribuido a este debate público. Con la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) ha distribuido unas 500 copias del libro en centros de secundaria y universidades neozelandesas. «Escóitase falar da Coruña en Wellington», resalta Piñeiro.

Vicente J. Mas Taladriz: «Hemos conseguido abrir el debate sobre el predescubrimiento de estas islas»

m. m.

Las investigaciones de Winston Cowie, recopiladas en su libro«Nueva Zelanda, un puzle histórico», pueden agitar los cánones de la ortodoxa historia nacional neozelandesa

Dice el responsable del área de Negocios de la Embajada de España en nuestras antípodas que han encendido «la chispa» capaz de agitar los cánones de la ortodoxa historia nacional neozelandesa. Las investigaciones de Winston Cowie llegaron a oídos de Vicente Mas, que impulsó la traducción al castellano y la distribución de su libro Nueva Zelanda, un puzle histórico en los centros de enseñanza del país.

-¿Cómo está siendo la aceptación en los institutos? 

-Muy buena. Recibimos cartas de profesores que nos agradecen la iniciativa porque sus alumnos pueden abrir la mente a más posibilidades. La investigación de Winston Cowie ha protagonizado las portadas de las principales revistas del país y está en muchas las bibliotecas.

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