Ana María López Real: «No hay dos esclerosis iguales»

La neuróloga aboga en el ciclo Charlas Saludables por el tratamiento «personalizado»


A CORUÑa / LA VOZ

La esclerosis múltiple, una enfermedad que «puede ser muy dura pero a la que hay que enfrentarse y luchar sin perder el optimismo», subrayó la neuróloga Ana María López Real, centró ayer el ciclo Charlas Saludables. El programa de divulgación, que organizan la Xerencia de Xestión Integrada del área sanitaria de A Coruña y La Voz de Galicia, volvió a citar en el auditorio del Cantón Grande de Afundación a un público interesado en saber un poco más de la que está considerada la segunda causa de discapacidad, y la primera por enfermedad, entre la población joven. Solo los accidentes de tráfico provocan, en la actualidad del mundo llamado desarrollado, más problemas de limitación funcional.

La especialista del Chuac quiso dejar un mensaje de esperanza ante una enfermedad del sistema nervioso, que daña la mielina que recubre parte de los axiones de las neuronas y para la que «se está continuamente investigando» de cara a lograr fármacos que, si no curan, al menos frenan su progresión, retardan las secuelas y alivian los síntomas. «La mayoría de los pacientes, con sus recaídas, llevan una vida normal, trabajan... pero hay casos que no evolucionan tan bien», apuntó la doctora antes de recalcar que, en todo caso «no están solos». Hay mucha gente investigando, cada vez salen más fármacos y «estamos nosotros, que intentamos hacer lo posible para mejorar su calidad de vida», insistió.

«No hay dos esclerosis iguales», indicó la especialista, que destacó la importancia de tender hacia un tratamiento «individualizado y personalizado» para ajustarse precisamente a las necesidades de cada paciente ante una patología de la que «existen varios subtipos» y que, entre sus dificultades, incluye la importancia de tener certeza ante un diagnóstico que «se realiza por exclusión, porque hay que descartar otras enfermedades autoinmunes que pueden dar síntomas parecidos», señaló.

Así, la neuróloga del Chuac explicó que generalmente la esclerosis múltiple debuta con un abanico de síntomas variables. Una repentina visión borrosa, piernas o brazos que se duermen, debilidad, dificultades para movilizar las extremidades... «lo que muchos describen como torpeza», dijo, son señales de alarma. Una resonancia, entre pruebas, aclaran el diagnóstico.

En la mayoría de los casos, hasta el 85 %, se trata de una esclerosis múltiple «remitente recurrente», dijo, que cursa con brotes o empeoramientos clínicos repetitivos y «en la que funcionan bastante bien los tratamientos», aunque con el paso del tiempo hasta la mitad de los afectados pueden derivar en una esclerosis «secundariamente progresiva». En este punto, López Real insistió de nuevo en la importancia del tratamiento precoz «porque los fármacos pueden ir retardando» su avance.

Un tercer grupo de enfermos, alrededor del 15 %, padecen la «primariamente progresiva», en principio más dura y para la que, junto al arsenal terapéutico contra el dolor, la espasticidad o la rigidez, «en estos momentos está en fase de aprobación un nuevo fármaco que ayudará al menos a parte de los pacientes», recalcó.

Para unos y otros, Ana López insistió en la importancia de cumplir el tratamiento y apoyarlo con rehabilitación y fisioterapia «si la afectación es motora», además de seguir una dieta equilibrada y evitar tóxicos como el tabaco, ya que los estudios apuntan hacia una progresión más rápida entre los fumadores. 

Alrededor de trescientas personas afectadas en el área sanitaria de A Coruña

La esclerosis múltiple es una enfermedad de jóvenes, al menos en principio. «Suele detectarse entre los 20 y los 40 años, pero también atendemos a pacientes infantiles y a personas más mayores», aclaró Ana María López Real. Los datos disponibles apuntan a que la prevalencia de esta patología se sitúa en un abanico de entre 50 y 100 casos por cada 100.000 habitantes y en el área sanitaria de A Coruña se estima que en la actualidad se encuentran a tratamiento alrededor de trescientos pacientes.

Aunque su origen no se ha determinado por el momento, la neuróloga insistió en que «no es una enfermedad hereditaria» y apuntó que, entre las hipótesis que se barajan para explicar su desarrollo, figura algún tipo de evento, por ahora desconocido, que se desencadena probablemente durante la infancia y que algunos investigadores relacionan con alteraciones de tipo inmunológico.

Sea como fuere, uno de los aspectos en los que los expertos insisten es en la importancia de intentar diagnosticar cuanto antes la patología para iniciar también lo más pronto posible el tratamiento. En este sentido, López Real aseguró que la detección cada vez es mayor porque «los afectados acuden antes» al médico. De hecho, parte de los pacientes se identifican ya en los servicios de urgencias, a donde suelen acudir cuando sufren síntomas tan alarmantes, a veces la primera manifestación de la esclerosis múltiple, como perder repentinamente la visión en un ojo.

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