Irene Martínez: «Me alegro, pero no es suficiente»

Su bronce en Rumanía es la primera medalla absoluta europea de la historia de este deporte olímpico en Galicia


La primera medalla absoluta europea de la historia de la halterofilia gallega lleva en sus manos apenas unos minutos. Irene Martínez (A Coruña, 1993) rezuma felicidad, intensidad, energía. Suelta un par de risas y, de pronto, reflexiona. Esta situación resume el deporte de alto nivel.

-¿Cómo se encuentra?

-Pues por la medalla, supercontenta, pero no puedo negar que siento algo de frustración, de rabia, porque no fue para nada una buena marca la que hice en dos tiempos. Si hiciese los 109 kilos [lo intentó, pero falló], hubiese tenido una pequeña opción de estar peleando con la finlandesa Anni Vuchijoki por las medallas en el total olímpico.

-Caramba, es usted bastante crítica, a pesar del hito establecido.

-Siempre he sido muy crítica conmigo misma. Nunca me gustó conformarme. A ver, me alegro mucho por la medalla, pero no es suficiente.

-Si embargo, el público estaba enardecido. ¿Tanto cambia desde su perspectiva de deportista?

-Una de las cosas que te hace llegar al más alto nivel es la ambición. La medalla llama la atención, claro. Pero nosotros tenemos que ver más allá: el nivel de las marcas, lo que podíamos haber hecho...

-¿Ha dado un paso adelante, después del año pasado, no tan bueno en su trayectoria?

-Bueno, en realidad, las marcas no difieren tanto, pero las rivales estaban más fuertes. Digamos que este año, al no estar las sancionadas por dopaje, Rusia, Turquía... el Europeo era más asequible. Pero también son marcas reales, sin trampas. Y, aún así, queda mucho por trabajar en este sentido para la halterofilia.

-Se le vio firme en competición.

-Es que hay que estar muy fuerte mentalmente para este deporte. La halterofilia es, en un 90 %, un deporte basado en el esfuerzo psicológico. Sin la cabeza, no eres nadie. Si dice que no, es que no. Ya puedes tener toda la técnica y fuerza bruta que quieras.

-No es lo mismo sus 106 kilos del Europeo que los 110 del Nacional.

-Exacto. La presión de un campeonato internacional es algo que no se ve. Los deportistas de alto nivel, prácticamente vamos solos a los nacionales. Levantamos las seis veces sin presión ninguna.

-¿Y cómo se sintió usted en la competición?

-Sorprendentemente bien. Estoy trabajando la mente con una psicóloga que me enseñó que cuando vaya a competir solo cambia el lugar con respecto a los entrenamientos. Tengo que hacer lo mismo. A Rumanía vine sin nada, solo podía ganar. Hay que saber no presionarte, aunque vayas a muerte por tus objetivos.

-¿Siente que hace historia en el deporte gallego?

-Me enorgullece lograr cosas que no se habían conseguido en la halterofilia gallega, y más si pueden servir para promocionar mi deporte.

-Y lo que le queda...

-¡Eso espero! Ahora vienen los Juegos del Mediterráneo en junio en Tarragona. Ahí espero mejorar mis marcas y récords de España. Uno de mis grandes objetivos es el de dos tiempos.

-Qué largo hilamos los de fuera.

-El tiempo pasa rápido.

-¿Cómo vivió el día de competición?

-Hay de todo. Gente que prefiere estar sola y otros que se distraen. Yo intento no pensar en la competición hasta que me toca. Si puedo, duermo toda la mañana para no desgastarme antes de tiempo.

-¿Quiénes fueron los primeros en felicitarle?

-El seleccionador y el fisioterapeuta. Después, los compañeros. Hay buen ambiente. Tal como fue, al ser medalla en arrancada y tener que esperar al dos tiempos y luego no haber ido bien, todo se diluyó un poco. Pero cuando llegan los compañeros y te abrazan es lo mejor.

-¿Era así como se planteaba su trayectoria?

-Era mejorar con los años. Fui tercera de Europa júnior, plata en arrancada sub-23. En el 2015 me perdí el Europeo por lesión. Desde entonces fui cuarta de Europa y no hice grandes marcas internacionales. Esta medalla me sirvió para salir del agujero negro y tomar impulso para volver a estar arriba.

-¿Es por estos momentos que sacrifica tanto? Porque por el dinero no será...

-Ja, ja, ja... Por el dinero seguro que no es. Con la halterofilia no te haces millonario. Estos momentos son los que merecen la pena. Me pierdo muchas cosas y sacrifico mucho, pero es decisión mía. La halterofilia me da mucho también. Y todo lo haces para esto, para conseguir tu momento.

-¿Recuerda la primera vez que levantó la haltera?

-¡Claro! En el 2007. Mi primer entrenamiento, mi primera competición. Fue en un pabellón de Vigo. Fueron mis padres y mis tíos. Yo estaba muy nerviosa. Creo que levanté unos veinte kilos en arrancada. Estaba más nerviosa aquel día que para este Campeonato de Europa.

-¿Qué queda de aquella niña?

-Mucho, queda mucho. Fui siempre muy cabezota. Yo lo que quería, iba a muerte a por ello. Desde el primer día me gustó la halterofilia y tenía claro que quería seguir. Y esa ilusión no ha cambiado. Cuando no me sale un levantamiento en un entrenamiento, me enfado igual ahora que entonces.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Irene Martínez: «Me alegro, pero no es suficiente»