A Coruña

Es una historia recurrente, que se repite cada cierto tiempo para llenar la ciudad de un incómodo pesar del que es difícil deshacerse. No fue la primera y seguramente tampoco sea la última vez que ocurra, pero cada vez que el mar se lleva un cuerpo vuelve a aflorar esa sensación generalizada de impotencia y rabia que incita inevitablemente a mirar hacia atrás y recordar algunas de las tragedias que han teñido de negro la bahía coruñesa.

La de Andrea Domínguez. es la última. La joven ourensana decidió bajar durante la madrugada del Jueves al Viernes Santo al arenal coruñés junto a dos amigos a pesar de la alerta naranja que se había decretado en el litoral.

Se acercó a la orilla, y allí una ola la sorprendió y la arrastró mar adentro. El amplio dispositivo desplegado por tierra, mar y aire dio sus frutos diez días después de su desaparición. Este lunes, un policia local fuera de servicio avistó un bulto flotando y dio la voz de alarma. La barca de los bomberos se acercó y rescató el cuerpo sin vida de Andrea Domínguez.

El 10 de abril del pasado año, el joven senegalés de 17 años Moussa Cissé murió ahogado cuando se adentró en el mar para tratar de recuperar un balón con el que estaba jugando al fútbol en la playa con un grupo de amigos. Horas después de su desaparición, la cámara térmica del el Helimer 209 localizó su cadáver.

El 27 de enero del 2012 es una fecha que quedará marcada para siempre como el día de la tragedia del Orzán. Esa noche, el estudiante eslovaco de Erasmus Tomas Velicky decidió bajar a la playa junto a un grupo de amigos para celebrar el final de los exámenes. Eran las 5.30 de la mañana, el mar estaba embravecido y una ola se lo tragó. Los policías José Antonio Villamor, Rodrigo Maseda y Javier López no lo dudaron y se lanzaron al mar para tratar de ayudar al joven, pero los cuatro perdieron la vida. Desde aquel fatídico día se los conoce como los héroes del Orzán.

Durante la noche de San Juan del 2011, dos hombres que se encontraban alojados en el albergue Padre Rubinos decidieron terminar la noche festiva con un baño en la playa alrededor de las 8.30 horas de la mañana. Agentes de la Policía Local que minutos antes les habían advertido de que no se adentrasen al mar tuvieron que intervenir ante los gritos de uno de ellos en los que alertaba que su compañero había desaparecido. Y aunque lo encontraron y lograron sacarlo en estado inconsciente, efectivos del 061 no consiguieron reanimarlo.

El cuerpo sin vida de un percebeiro que había salido a faenar en la zona del Orzán en diciembre del 2008, fue recuperado por por Salvamento Marítimo cuatro meses después, concretamente el 19 de abril del 2009, después de que un submarinista que practicaba por la zona los alertase.

El percebeiro Roberto Escariz, de 40 años, corrió la misma mala suerte. El 1 de septiembre del 2008 acudió a faenar a las rocas próximas a la Casa de los Peces. Su novia, tras ver que no regresaba, dio la voz de alarma. En el lugar en el que solía faenar encontraron una bolsa con ropa y algunos de sus efectos personales. Tres compañeros que se sumaron al dispositivo de búsqueda, encontraron su cuerpo sin vida entre las rocas un día después.

Durante la madrugada del 14 de diciembre, lo que empezó como una noche de fiesta terminó en tragedia para Patricia Vara Centeno. La joven madrileña de 32 años se encontraba en el Orzán acompañada de una amiga y un amigo cuando el oleaje la engulló. Cuatro horas después de su desaparición, el Salvamar Mirfak encontró su cuerpo sin vida flotando en la zona del Millenium.

El año 2006 fue uno de los más trágicos. Un holandés, René R. de 45 años, pereció arrastrado por una ola cuando fotografiaba el mar embravecido junto a los acantilados del Millenium. Tan solo una semana más tarde, el pescador aficionado Antonio Naya Maneiro se cayó al mar y perdió la vida. El 24 de abril falleció tras tropezar y caer entre las rocas Héctor Carreira, vecino de A Coruña. Y la misma historia con el mismo desenlace fatal la volvió a protagonizar Antonio Muñoz. El 21 de noviembre de ese mismo año también murió tras ser arrastrado por un golpe de mar Fernando Férnandez.

¿Cuándo suele devolver el mar a sus víctimas?

La Voz

Los dispositivos de búsqueda movilizados cuando una persona desaparece en el mar intensifican las tareas según un calendario que responde a la acción del mar en un cuerpo

Los dispositivos de búsqueda movilizados cuando una persona desaparece en el mar intensifican las tareas según un calendario que responde a la acción del mar en un cuerpo.

El primer rastreo se prolonga habitualmente durante las tres primeras jornadas. Se debe a que un ahogamiento empuja inmediatamente a la víctima hacia el fondo, mientras que un fallecimiento por cualquier otra causa, pero que implique una caída al mar, mantendría el cuerpo a flote las primeras horas.

Tras estos primeros días, las fechas orientativas para que un cuerpo salga a flote corresponden con el séptimo y vigésimo primer día tras su desaparición. ¿Por qué? Obedece a razones físicas.

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Catorce fallecidos en doce años en la bahía de A Coruña