El vecino de la Marina con tarjeta de residente no recuperará el dinero de las 21 multas

Recurrió el pago de 1.050 euros por sanciones de la cámara

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A Coruña / La Voz

Cuando se peatonalizó la Marina un residente en Riego de Agua sacó una tarjeta de residente que le permitía seguir circulando por la zona peatonal, como al resto de vecinos. Su matrícula estaba registrada en una base de datos y teóricamente las cámaras lectoras de placas no lo iban a multar.

Él tiene 84 años y padece una enfermedad que afecta a su movilidad. También su pareja la tiene reducida y su coche cuenta con tarjeta no solo de residente, sino también de minusválido. Así que los dos cogían el coche habitualmente y se desplazaban hasta el Abente y Lago o hasta La Solana. El susto les llegó de golpe el pasado mes de agosto. Entonces se encontraron en el buzón con once multas juntas expedidas por las cámaras que controlan el tráfico en el Parrote. El dispositivo llevaba funcionando desde el 3 de abril, pero a él no le llegaron las multas hasta cinco meses más tarde. Acudió a reclamar, pero le aconsejaron que pagara primero, para beneficiarse del descuento por pronto pago, y reclamara después.

Aunque no volvió pasar bajo la cámara del Parrote, en los meses siguientes siguieron llegándole a casa multas con fotos tomadas por la cámara, todas anteriores al mes de agosto. Así, sumó un total de 21. En su recurso argumentaba que si le hubieran notificado la primera a tiempo podría haber evitar volver a ser multado.

«O abono dunha sanción implica a renuncia a alegación e ao recurso», indicaban ayer escuetamente desde el gobierno local, dejando claro que el hombre no recuperará los 1.050 euros que tuvo que abonar, aunque las sanciones le hayan sido impuestas pese a tener tarjeta y pese a haberle comunicado las infracciones cinco meses después de cometidas.

Cada vez una sanción

La Voz trató de hablar con el concejal de Mobilidade o algún responsable del control de las cámaras el miércoles, pero no obtuvo respuesta. Ayer el gobierno local reiteró su negativa, pero a través del gabinete de prensa respondió a tres de las siete preguntas remitidas sobre las cámaras de la Marina que, a la espera de la publicación del dato definitivo, llevan puestas cerca de 34.000 multas en sus nueve primeros meses de funcionamiento.

El consistorio aclara que esos dispositivos están programados para multar a cualquier vehículo siempre que pase ante ellas. En otras ciudades existe un sistema para que, si alguien se despista y en un margen de pocos minutos pasa dos veces, solo se le gire una sanción. En A Coruña «cada paso fóra dos horarios permitidos implica unha sanción».

Además, el Ayuntamiento indica que ha cambiado el sistema de comunicación de las infracciones. Ahora se evitarán casos como el del vecino de Riego de Agua porque, dicen, los partes se envían de forma semanal. Antes se tardaba más tiempo y se remitían en bloque para ahorrar costes de correo, pero eso se ha modificado «tras o cambio do sistema de xestión».

Los dispositivos sancionan especialmente a vecinos de fuera de A Coruña que acuden al Abente y Lago y desconocen los cambios en el tráfico y a turistas que llegan al centro. El Ayuntamiento no aclaró si el volumen ha ido decreciendo con el paso de los meses ni el porcentaje de sanciones a foráneos. En Granada, por ejemplo, con un sistema similar, el 90 % de las multas se las llevan los turistas. Tampoco aclara María Pita si mantendrá sin más cambios ese control de accesos en la zona y que ha generado críticas por su alta recaudación y su escasa eficacia disuasoria para quienes se internan por la Marina, unos 125 vehículos diarios sin permiso.

Los dispositivos de control enviaron cerca de 34.000 expedientes en nueve meses

Quejas de las placeras por el envío de recibos fuera de plazo

Las placeras de la plaza de Lugo estaban ayer visiblemente molestas por el envío tardío, por parte del Ayuntamiento, de los recibos con los que cada una abona la tasa correspondiente al pago de sus puestos en función del número de metros ocupados.

Hay profesionales que los tienen domiciliados, pero al resto se les entrega en mano, generalmente con un plazo de 15 días de margen, para hacer frente al pago correspondiente. Pasados esos quince días se les impone un recargo del 20 %. El problema es que ayer recibieron los papeles sin plazo ya para pagarlos sin afrontar ese recargo.

En un primer momento, cuenta Chelo Hermida, presidenta de la asociación de la plaza de Lugo, se les sugirió que pagaran y que presentaran después una reclamación, pero se negaron a abonar ese recargo y todos los recibos fueron enviados de vuelta al Ayuntamiento. «Quiero creer que los emitirán de nuevo, pero todavía no lo sabemos», decía Hermida ayer por la mañana.

Por la tarde el gobierno local explicó que el problema se debió a un fallo en el nuevo sistema informático que controla la emisión de esos recibos, y que se está trabajando para evitar que incidencias similares vuelvan a repetirse. No tendrán que pagar el recargo y se les dará un nuevo plazo de un mes, indican desde el consistorio, para poder acudir a las sucursales bancarias y abonar las cantidades correspondientes. Los recargos oscilaban entre los 40 y los 60 euros de media por placera, según las medidas de los puestos.

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