Arenga de Santiago Casares Quiroga al presentar Izquierda Republicana

El primer acto político de la nueva formación se celebró en el mes de mayo de 1934 en la plaza de toros abarrotada

Mitin de Casares Quiroga
Mitin de Casares Quiroga

La foto es impresionante. Su autor, el reportero gráfico coruñés Juan Cancelo, uno de los mejores fotógrafos de Galicia, que captó en un instante los gestos y la personalidad de uno de los grandes políticos republicanos: Santiago Casares Quiroga. Fue publicada, aunque parcialmente cortada, por La Voz de Galicia el 29 de mayo de 1934, y hoy la podemos ver entera en el catálogo Illa Rota, editado por el Consello da Cultura Galega y que recoge fotos realizadas por Cancelo durante la II República y el franquismo. Merece la pena detenerse un poco en ella. Casares Quiroga de pie, en la tribuna instalada en la antigua plaza de toros de A Coruña, con el brazo extendido, dedo señalando, cabeza adelantada, mirada intensa y boca abierta de la que mana una enérgica arenga. ¿A quién estaba destinada? ¿Qué les estaría diciendo?.

Para el domingo 27 de mayo de 1934, el nuevo partido creado por Manuel Azaña, Marcelino Domingo y Casares Quiroga, Izquierda Republicana, programó un mitin de propaganda en A Coruña. Pretendía ser su presentación política fuera de Madrid y participarían en él sus tres líderes fundadores. Venían por sugerencia de Casares Quiroga, quien esperaba encontrar en su ciudad, bastión tradicional del republicanismo, apoyo para la campaña que pensaban desarrollar por toda España con el fin de recuperar el gobierno de la República.

Pero el ambiente político se estaba encrespando. Y uno de los motivos era la masacre de Casas Viejas. Cuando ocurrió, el 11 de enero de 1933, Azaña era presidente de Gobierno y Casares su ministro de Gobernación. Las fuerzas de asalto al mando del capitán Manuel Rojas habían acabado a sangre y fuego con la insurrección anarquista que proclamara en dicho pueblo andaluz el comunismo libertario. En total fueron asesinados 19 hombres, 2 mujeres y un niño.

Ataques y dimisión de Azaña

En su estrategia de defensa el capitán Rojas, que había ejecutado la matanza, al ser detenido y después juzgado, alegó que había cumplido ordenes del Gobierno, lanzando la insidia de que Azaña les dijera: «Ni heridos, ni prisioneros. Tiros a la barriga».

Tanto los anarquistas como la derecha monárquica y católica aprovecharon lo ocurrido para atacar al gobierno republicano-socialista encabezado por Azaña, desprestigiar a la República y difamar a Casares, que había sido duro en la represión de las intentonas anarquistas y monárquicas contra la República, calificándolo de cobarde enfermizo y sádico sanguinario. La campaña de desgaste provocó la dimisión de Azaña y la posterior convocatoria de elecciones generales que ganarían las derechas en noviembre de 1933.

Unos días antes del mitin, el 22 de mayo, había comenzado el juicio por las responsabilidades en Casas Viejas. Parte de la prensa redobló los ataques y las insidias, aumentando la tensión. En A Coruña los anarquistas repartieron hojas con los lemas «Casares no» y «Los tres mosqueteros de la muerte». Contrastaban con los del mitin: «La libertad que te concedió la República es obra del Gobierno de Azaña». El 27 todo parecía tranquilo, pero había cierta inquietud. Continuará.

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