Las cinco entradas de la Ciudad Vieja no tendrán barreras para los coches

La falta de cierres en otras vías peatonales permite la presencia de automóviles


A Coruña / La Voz

Desde la apertura de los túneles de la Marina y el Parrote y la prohibición de estacionar allí a los no residentes, el acceso a la Ciudad Vieja se ha hecho más complicado y el volumen de tráfico en el casco histórico ha descendido significativamente. Con todo, todavía queda un número relevante de conductores que sigue accediendo para aparcar, sin permiso, sus vehículos.

Desde finales del próximo mes de junio o principios de julio la Ciudad Vieja será peatonal, según el calendario que maneja el actual gobierno local. Solo podrán entrar allí los residentes -con garaje o sin él- sin restricciones de horarios. Se estima que en total hay unos 620 vehículos de vecinos que tendrán permiso para circular, aunque la cifra de tarjetas se elevará, seguramente, hasta el millar, más o menos como las que hay en la actualidad.

En la mayor parte de ciudades gallegas con cascos históricos peatonalizados desde hace años -A Coruña es, con Ferrol, la única por la que todavía quedan coches- se establecieron barreras físicas para impedir el paso a los no habilitados. En todos esos casos funcionan bolardos retráctiles con lectores de matrículas o de tarjetas electrónicas. Así se controlan los cascos de Vigo, Ourense, Santiago y Lugo, con buenos resultados en todos los casos.

En A Coruña el gobierno local optará por el modelo de Pontevedra: no hay barreras ni límites temporales para los residentes, que pueden entrar en cualquier momento hasta sus viviendas para dejar y recoger bultos y personas, aunque no estacionar.

Allí ese modelo, implantado en 1999, dio muy buenos resultados, si bien en Pontevedra el casco histórico es una zona muy transitada y con presencia policial. En A Coruña se podrá en marcha así y si no funciona, indicaba esta semana el edil de Rexeneración Urbana, Xiao Varela, se tomarán otras medidas.

En la ciudad no hay barreras en ninguna de las calles peatonales existentes, solo en María Pita se cierra físicamente el espacio. En general, los conductores acatan las prohibiciones, pero sí existe un cierto número de personas que siguen accediendo en coche fuera de los horarios permitidos a zonas de las calles Ángel Senra, Barcelona o Gaiteira.

En la Ciudad Vieja hay cinco puntos de acceso para tráfico rodado: Nuestra Señora del Rosario, Puerta de Aires, San Benito, Isabel Zendal y calle del Parrote. Si nada cambia, por ahí podrán seguir entrando los coches de los vecinos y parar un momento si lo necesitan. Ahora aparcan también quienes no tienen permiso. Si eso sigue así acabarán apareciendo bolardos o cámaras, y con ellas las multas, que en la Marina no han conseguido frenar los accesos no permitidos.

«No sé qué pinta el tráfico en esa zona, quitando excepciones»

En la encuesta de La Voz sobre si se debería implantar en la Ciudad Vieja un modelo más restrictivo o uno más permisivo para acceder en coche los residentes siguen ganando (59 %) los partidarios de limitarlo más. «No sé qué pinta el tráfico rodado por esa zona, quitando excepciones, y lo de aparcar en la calle ya...», decía un lector en las redes sociales de La Voz. Otro critica que la alternativa para los vecinos sea tener que pagarse un aparcamiento subterráneo. «No sé por qué no se puede crear una zona ORA para residentes como en la mayor parte de la ciudad», dice. En principio, eso está previsto por el gobierno local. Otro más cree que deben ser los vecinos del barrio los que decidan: «El resto ya tenemos prohibido el acceso a la Ciudad Vieja, y bien prohibido está», apunta.

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