Más de 300 pisos turísticos merman el encarecido mercado del alquiler

Suman casi la misma cifra que los que quedan disponibles como residencia estable


A Coruña / la voz

En las principales páginas web dedicadas a los pisos turísticos figuraban la semana pasada un total de 306 viviendas en la ciudad. El piso turístico se ha convertido en un nuevo negocio con una alta rentabilidad y, además, sin los problemas derivados de los alquileres tradicionales.

Desde que comenzó hace unos años, su expansión no ha dejado de crecer y lo ha hecho en detrimento del mercado tradicional del alquiler, aquel que está destinado a ofrecer una vivienda a los residentes en el municipio y a trabajadores desplazados. Desde la Federación Gallega de Empresas Inmobiliarias (Fegein) alertaban estos días de la existencia de un grave problema en la ciudad: nunca hubo tanta demanda ni tan poca oferta. En total, quedan en el mercado unos 500 pisos en alquiler. Quitando los que están en mal estado y los de lujo, son realmente menos. La escasez ha hecho que subieran considerablemente los precios, en un contexto en el que el poder adquisitivo de las familias y sobre todo de los jóvenes ha bajado y en el que el acceso a financiación para la compra está también muy limitado.

Así, en la ciudad existe un problema de vivienda sin visos de solución a corto plazo. En A Coruña viven unos 10.000 jóvenes de entre 20 y 24 años, 12.000 de entre 25 y 29 y 16.000 de entre 30 y 34, es decir, 38.000 personas en edad de buscar su hogar.

La Xunta está tratando de regular los pisos turísticos para ponerles coto. Este mes había 150 dados de alta en el registro autonómico, la mitad de los que hay.

En otros municipios, como en Santiago, también hay normativas en marcha para ponerles coto. En A Coruña, sin embargo, no se ha presentado ninguna propuesta en ese sentido.

En la ciudad hace años que no se promueven viviendas sociales para alquilar. El Ayuntamiento tiene 409, la mayor parte de ellas construidas o rehabilitadas durante los mandatos socialistas. La Xunta, por su parte, tiene cerca de 200 y ha pedido licencia otra vez -la primera le fue denegada- para otras 40.

Durante el anterior mandato se rehabilitaron 67 que se sacaron a concurso. En el actual, Dereito á Vivenda destinó 10.000 euros a arreglar media docena. Este año la concejalía compró seis -entre ellos los dos adquiridos a un afín a la Marea- que aún tendrá que arreglar para alquilar. Forman parte de un plan que Xiao Varela ponía como ejemplo a seguir en política de vivienda, pero que parece escaso para la demanda.

Marta Paniagua: «Acceder a un apartamento es inviable si no lo compartes» 

El de Marta Paniagua Ares es un caso de libro, de los que retratan lo que está ocurriendo a los jóvenes sin que nadie le ponga solución. Tiene 24 años y lleva trabajando más de dos. Es administrativa de recursos humanos y vive en casa de sus padres. Le gustaría tener su propia vivienda, pero en la fórmula que combina salarios y alquileres las cuentas no dan. Ni de lejos. «Sola es imposible, tienes que compartir piso o alquilara una habitación, y para eso me quedo en mi casa», cuenta. 

Si le tocara estudiar fuera bajaría los estándares y aceptaría algo de calidad más cuestionable, pero en A Coruña, y con trabajo, se planteó encontrar algo mejor. «Los que están bien no bajan de 550 euros y yo no me lo puedo permitir», apunta. La tarifa baja yéndose a las afueras, pero el ahorro se va en el gasto en coche o en bus. «Lo de comprar ni me lo planteo», dice sobre la otra opción para lograr casa, porque con el actual mercado laboral «no sabes nunca si tendrás que moverte a otra ciudad, o incluso a otro país». Muchas de sus amigas están en idéntica situación, y Paniagua, con todo, cree que aún hay casos más crudos: «En Madrid ya es impensable».

Críticas de los empresarios por la falta de una política municipal de vivienda

El presidente de Fegein asegura que la política de vivienda, tanto municipal como autonómica, es inexistente en la ciudad, y llama a construir vivienda social para dar salida a un colectivo sin alternativas habitacionales.

A las críticas al consistorio se sumaba ayer la asociación de promotores inmobiliarios coruñeses Aproinco. Su representante, Juan José Yáñez, lamentaba la falta de actuaciones. «Se está transmitiendo la idea de que se está haciendo una política de vivienda cuando no es cierto», dice, considerando que el freno a la promoción en la ciudad por parte del gobierno local es malo para el sector y para los vecinos.

«No se está facilitando ni la construcción ni la rehabilitación, y ya no quiero meterme con las últimas compras -en referencia a los seis pisos del plan municipal de vivienda-, si en vez de eso permitieran edificar la situación estaría de otra manera», dice.

Cita el caso concreto del Ofimático y cree que, tal y como están las cosas, «no estará como pronto hasta el 2025». En su opinión, facilitando la construcción «se podrían poner en el mercado miles de inmuebles con el consiguiente porcentaje de vivienda protegida, lo que contendría los precios y crearía empleo».

El concejal de Rexeneración Urbana, Xiao Varela, cargaba por su parte contra el Estado el pasado miércoles, criticando la constante reducción de fondos para vivienda desde Fomento, al que responsabiliza del problema. Por su parte, recordaba que el Ayuntamiento había subido hasta los 2,5 millones las ayudas para rehabilitación e instalación de ascensores.

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