Es tiempo de gaviotas viajeras

En esta época del año miles de gaviotas sombrías migran hacia el norte


Aprovechando un rato de sol al atardecer, me he acercado al dique de abrigo a observar gaviotas. Ya, ya sé que para ver una gaviota en A Coruña basta con levantar la vista al cielo y esperar unos segundos. Pero es que la práctica totalidad de las que así se ven son patiamarillas, la especie que en pocas semanas comenzará a armar sus nidos en nuestras azoteas, para martirio de no pocos ciudadanos. Y yo lo que quiero ver son otras. Hoy, en particular, gaviotas sombrías.

Tampoco es que las sombrías sean raras. Este mismo invierno, sin ir más lejos, conté casi 400 en la ría de O Burgo. También frecuentan el mar abierto, y los posaderos habituales de estas aves en el puerto. Entre sus favoritos están los diques flotantes que protegen de las olas los pantalanes inmediatos al castillo de San Antón. Ahí mismo las estoy mirando ahora con mi telescopio.

Parada y fonda

Hay un buen número de ellas, cerca de mil. Son solo una pequeña fracción de las que estas semanas vuelan ante nuestra ciudad rumbo a sus colonias en las islas británicas, Islandia, Escandinavia o los Países Bajos. Aunque son casi iguales en tamaño y estructura que nuestras patiamarillas, los adultos son muy fáciles de distinguir. Mientras que las patiamarillas tienen el dorso de las alas color gris claro, el de las sombrías es color pizarra, a veces muy oscuro. En cuanto a los jóvenes, ya es otro cantar. Hoy sobre todo veo adultos.

Están de descanso, bien se ve. Llevan ya tras de sí unas cuantas jornadas de viaje. Me pregunto dónde habrán dormido anoche muchas de ellas. Acaso en una larga playa portuguesa. Por las costas occidentales de Iberia pasa de ida en primavera, y de vuelta en otoño, el grueso de la población invernante de esta especie en Iberia y norte de África. Galicia es un nudo clave en sus viajes.

La primavera se despliega

Mañana al amanecer, reparadas sus fuerzas, arrancarán de nuevo hacia el norte. Al llegar al cabo de Estaca de Bares, deberán tomar una decisión, en función del viento. Si este es de sur, o de norte suave, continuarán mar adentro. Si sopla un nordeste duro, su siguiente parada estará por tierras de Lugo o de Asturias.

Otros años, desde O Portiño o la torre de Hércules, he disfrutado del espectáculo de sus grandes bandadas empeñadas en desplegar la primavera hacia el norte a golpe de alas. Algunos días he llegado a contar así varios miles de gaviotas sombrías por hora. Entonces me las he imaginado como heraldos marinos de la nueva estación, otro anuncio más, esta vez en forma de peregrinación salvaje, de que en breve todo va a cambiar. Como cada año.

Estas del dique de abrigo comienzan a meter los picos bajo las alas. El sol ya se ha puesto. Recojo yo también mi telescopio y echo cuentas: en tan solo once días tendremos aquí el equinoccio.

Dónde observarlas

El dique de abrigo es ideal para observar esta y otras especies de gaviotas. Para contemplar su migración, mejor acudir a O Portiño con vientos de nordeste.

 Sombrías gallegas

En Galicia crían algunas gaviotas sombrías, sobre todo en los archipiélagos de Sisargas y Sálvora. Según el censo más reciente, de hace ya doce años, su número ronda en total las 200 parejas.

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