Tras los pasos de las pioneras

Desde Teresa Herrera, que acogía mujeres enfermas en su casa, a Sofía Casanova abrieron caminos a la mujer

Viñeta de la coruñesa Teresa Herrera y Pedrosa

A Coruña / la Voz

«Son desas contadas persoas que marchan deixando futuro tras de si». Esto decía hace poco el alcalde coruñés, Xulio Ferreiro, recordando a Moncho Valcárcel, o cura das Encrobas, y a Domingos Merino, exregidor de la ciudad. Es algo aplicable a las mujeres coruñesa que desde hace más de dos siglos se han ido marchando dejando tras de sí un futuro para las mujeres.

Teresa Margarita Herrera y Pedrosa (A Coruña, 1712-1791) fue de las primeras. A los 4 años murió su padre y ella se marcharía de casa, donde dejaba 9 hermanos, para trabajar y no ser una carga. Regresó tras la muerte de su madre y de 7 hermanos para cuidar a los que quedaban y acoger allí a mujeres enfermas. Donó todos sus bienes para fundar un hospital para los más necesitados y dos siglos después, una calle y un hospital la siguen recordando, además de torneos deportivos de fútbol o traineras.

Juana María de la Vega, condesa de Espoz y Mina, (A Coruña, 1805-1872). Para el político liberal José Canalejas era «una de las mujeres más ilustres de cuantas han enaltecido el nombre de España», y su huella sigue en la ciudad, donde se conserva su casa, una calle y una fundación. Su vida, en la que destaca su preocupación por la educación, está ahora en la serie de la TVG Juana de Vega. Vizcondesa do arado.

Concepción Arenal (Ferrol, 1820-Vigo, 1893). Pionera del feminismo con su obra La educación de la Mujer, en la que escribe: «Es un error grave y de los más perjudiciales, inculcar a la mujer que su misión única es la de esposa y madre [...]. Lo primero que necesita la mujer es afirmar su personalidad, independientemente de su estado, y persuadirse de que, soltera, casada o viuda, tiene derechos que cumplir, derechos que reclamar, dignidad que no depende de nadie, un trabajo que realizar e idea de que es cosa seria, grave, la vida y que si se la toma como un juego, ella será indefectiblemente un juguete».

Emilia Pardo Bazán (A Coruña, 1851-Madrid, 1921) mostró cómo abrir caminos a las mujeres y ocupar lugares hasta entonces vetados, y por ello fue el icono del 8M. Una calle y su casa museo la recuerdan.

María Puga Cerdido (A Coruña 1916-1999) fue profesora mercantil, «de las primeras licencias de la Escuela de Comercio», decía ayer su hija. Durante medio siglo dio clases en la Academia Puga, en Santa Lucía, haciendo una gran labor social, ya que impartía clases «a la mitad de los asistentes sin cobrarles, o cobrándoles casi nada y buscándoles trabajo». Tiene calle en Matogrande.

La arquitecta Milagros Rey y la poeta Luisa Villalta están en el grupo que espera su calle

La incorporación de mujeres al callejero coruñés va con calma y más teniendo en cuenta que el porcentaje de nombres femeninos no llega al 5 %. En el mes de junio del 2006, todos los grupos municipales aprobaron, en la Comisión de Honores, incluir 22 nuevos nombres entre los que estaban Luis Villalta, Marcela y Elisa, Elvira Bao, Rosa Buján (la primera mujer concejala), Rosalía Mera, y la primera arquitecta coruñesa, Milagros Rey. En este caso, el porcentaje fue casi un 25 %, notablemente superior a lo que hay en el callejero, aunque hasta el momento solo se ha hecho realidad el vial dedicado a Elvira Bao. Desde el gobierno local indicaron en ese momento que uno de los criterios que más pesó en la elección fue precisamente el de fomentar un mayor reconocimiento de las mujeres. Priorizar a las personas nacidas en A Coruña y evitar nombres de las que están vivas fueron otros condicionantes.

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