Una inundación de fecales afecta a decenas de vecinos en Matogrande

El Concello lo atribuye a un atasco causado por una gran bola de toallitas higiénicas


A Coruña / la voz

Una gran bola del tamaño de un contenedor de la basura, compuesta por toallitas higiénicas, trapos, tampones y colillas, fue una de las causas, según el Ayuntamiento, de una inundación de aguas fecales que afectó entre el miércoles y el jueves a varios bloques de viviendas y negocios de Matogrande, situados en el entorno de la glorieta en la que confluyen las calles Juan Díaz Porlier y Sebastián Martínez Risco.

El tapón localizado en un gran colector habría causado, junto a otra obstrucción similar en otro conducto, que rebosara un pozo de diez metros de profundidad desde el que se canalizan los residuos hasta la EDAR de Bens.

Los servicios municipales trabajaron durante 24 horas para restablecer los servicios. Sin embargo, durante horas las aguas que rebosaban del pozo salían por registros y arquetas del barrio y entraban en viviendas y locales que ayer trataban de recuperar la normalidad.

La gran bolsa de líquido acabó filtrándose por las paredes de los bajos de varios inmuebles, inundando garajes y trasteros y dañando el contenido de estos, así como de almacenes de tiendas del entorno, donde el malestar era ayer evidente.

«Salía a chorro de un registro y me inundaba la terraza, me supuso pérdidas importantes», contaba ayer Pablo Suárez, propietario de la cervecería Yates’s. Estaba de vacaciones y volvió precipitadamente cuando le avisaron del problema, que achaca a las obras de canalización realizadas por el consistorio, al que reclamará daños. «Ya presenté otra por otro caso igual, pero hasta ahora no han respondido», dice.

«Hay algún trastero que aún chorrea», decía ayer Maribel Blanco, vicepresidenta de la comunidad de vecinos del número 10 de Díaz Porlier 24 horas después de estallar el problema. El líquido, contaba, salía de las paredes del inmueble. En su caso son 17 familias las afectadas, pero no son las únicas. A unos metros de allí, en Sebastián Martínez Risco, una empresa de limpieza retiraba los restos de dos plantas de un garaje donde el olor evidenciaba el problema.

A unos metros de allí Julio Seoane, trabajador de una inmobiliaria, cuenta que tienen documentos empapados en el sótano de las oficinas y asegura que el problema no es nuevo: «Hay gente que tenemos alquilada por aquí a la que se le sale el agua sucia de los grifos y le rebosan las bañeras, esto empezó cuando se retomaron las obras del Ofimático», asegura.

Es el tercer caso que viven en el barrio y que los residentes achacan a las obras del 2017

Los vecinos tienen una versión de los hechos distinta de la que expone el consistorio. «Esto pasa cada vez que llueve mucho», cuenta Pablo Suárez, que recuerda que llevan tres inundaciones sin que el Ayuntamiento haya aportado una solución. Nada parecido ocurría antes de las obras de canalización del año pasado. «Es que además apestan las alcantarillas con frecuencia», se queja. «Estoy preparando un escrito para reclamar daños y perjuicios y para pedirle al Ayuntamiento que esto no se vuelva a repetir», indicaba ayer Maribel Blanco, que también va por la tercera inundación. «Esto ya aburre, porque son unos estropicios tremendos», asegura. El administrador de la finca, Manuel Valiño, se queja también de que no se arregle de una vez un problema que se originó con las obras del año 2017.

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