Menos sucursales, pero servicios más caros

Las entidades financieras reducen oficinas en la comarca coruñesa con el objetivo de mantener beneficios


A Coruña

Cada año, asistimos resignadamente al aumento del precio pagado por servicios básicos (agua, electricidad, gas…) y aquellos de carácter común (telefonía, transporte, servicios financieros…). Así, el nuevo año amanece con una reducción en la renta familiar disponible. Ahora bien, no siempre este incremento del precio de los servicios generales es fácil de percibir, hablamos del coste indirecto que supone atender la gestión de servicios habituales del quehacer diario. Y es uno de estos servicios el objeto de nuestra atención, el coste en tiempo y dinero que supone la reducción del número de oficinas bancarias. Empleando al objeto y como marco de referencia los municipios del área metropolitana de A Coruña en el período 2007-2016.

Pero antes de profundizar en los datos conviene no olvidar la presencia de dos hechos que dirigen al sector financiero a reducir su capacidad instalada, medida en número de OEC (Oficinas de Entidades de Crédito). Por un lado, el uso de Internet y las nuevas tecnologías en la tramitación de ciertos servicios; y por otro, la crisis del sector financiero, donde la reducción de sus márgenes de beneficio se busca mitigar con la reducción de sus costes de estructura, y con ello el cierre de sus oficinas.

Nuevas tecnologías

El uso generalizado de Internet en las gestiones diaria, unido a la apuesta por una administración electrónica en la cual el incentivo es la inmediatez en la atención, facilitó la aceptación resignada por parte del ciudadano cuando la entidad financiera cierra la oficina de la cual era cliente. Sin embargo, la necesidad de las entidades financieras de recuperar sus márgenes de beneficio mediante reducción de sus costes, no es tan fácil de sobrellevar. En esta línea y en un espacio de tiempo reducido, el sector financiero pasó de ofrecer un servicio al ciudadano, a la situación opuesta. El ciudadano al servicio del resultado de la entidad financiera.

Atendiendo a los resultados, se estudió primero la relación entre el número de oficinas y la población municipal, destacando la inversa evolución de ambas variables. La población del territorio analizado creció un 2 %, en cinco municipios su crecimiento poblacional supera el 8 %: Arteixo, Carral, Culleredo, Oleiros y Sada; frente a ello el número OEC cayó un 42 %, ello se traduce en una caída del ratio población / número OEC, del 77 %. La variable cuantitativa del tamaño poblacional y por extensión la clientela bancaria, no justifica la gran reducción en la capacidad instalada financiera, y además, independiente del ámbito municipal: urbano, semiurbano o rural.

Desplazamientos

Utilizando como probabilidad de incremento del coste financiero per cápita por cierre de oficinas bancarias el incremento del ratio densidad municipal (DM) entre número OEC, este crece más del 40 % en siete municipios. Siendo la media de crecimiento del área el 75 %, redundando en el sobrecoste por desplazamientos, habitualmente más allá de la frontera municipal. Además, las OEC mantenidas se ubican en los núcleos urbanos de cada municipio, complicando el aparcar.

Para ajustar la probabilidad de ese perjuicio ciudadano por la reducción del servicio financiero incluimos una medida de dispersión poblacional intramunicipal, el número de parroquias del municipio. La variación del ratio densidad municipal / número OEC se pondera por el número de parroquias (última columna), vemos como la probabilidad de desplazamiento para cualquier gestión financiera crece un 85 % para la población del área metropolitana, y que considerando solo el marco urbano, A Coruña ciudad apenas baja cinco puntos situándose por encima del 80%. Solo Betanzos y Sada presentan una probabilidad de aumentar el número de desplazamientos financieros inferior al 90 %. Esta ponderación unida a la densidad parroquial observada, nos hacen pensar que en Abegondo, Arteixo, Bergondo y Carral, la mayoría de su población se desplaza habitualmente a otros términos municipales para atender sus necesidades financieras básicas.

Interrogantes

Esta radiografía plantea tres interrogantes: primero, la estrategia de proximidad al cliente que hasta no hace mucho era uno de los pilares de la fidelización financiera ¿era un error?; segundo, ¿cuál es y será la conducta a seguir por el ciudadano?, ¿traspasará sus depósitos a otra entidad financiera por proximidad?; y tercero, si es el ciudadano quien colabora para que las entidades financieras no reduzcan sus márgenes, ¿no debería aquel recibir a cambio una compensación y más cuando los tipos de interés están en mínimos históricos?

Manuel del Campo Villares es profesor del departamento de Economía, en la Facultad de Economía y Empresa de la UDC, y miembro del Grupo Colmeiro.

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