Puntadas para coser la vida

El taller textil de Padre Rubinos forma a usuarios del albergue para su futura integración en el mundo laboral


A Coruña / la Voz

La vida les ha hecho rotos, a veces gruesos desgarrones. «Después de siete años en la calle...». «La crisis de la construcción se llevó por delante mi matrimonio y muchas cosas más». «Llevo cinco años en paro». Un día llegaron al albergue de Padre Rubinos y allí empezaron a ponerles remiendos. Ahora, algunas de estas personas están aprendiendo a coser en el taller textil del centro. «Ya sé que no me voy a dedicar a esto, pero por lo menos saber coser un botón», apuntaba ayer Alfonso, coruñés, y una de las personas que empezaron este curso que acabará el día 31. Fue operario de la construcción, lleva cinco años en paro y ha presentado «17 peticiones de trabajo». Ayudados por Julia Vázquez, la profesora, entre Alfonso y Francisco, un leonés que estuvo trabajando en Canarias, empezaban a cortar las piezas de lo que será una colorida camisa de mujer. Saldrá de una sábana usada. Y es que el material que usan procede de las donaciones de ropa a la institución. Francisco es pintor, pero la empresa en la que estaba cerró con la crisis. Evoca como «de niño, durante el invierno, que no había mucho que hacer, mi madre me enseñaba a coser, aunque mi padre torcía un poco el morro porque no le gustaba».

El taller textil de Padre Rubinos «está formado por dos áreas: la acción formativa y la productiva. El taller prelaboral empezó como una acción formativa y era un curso para gente del albergue, con un perfil de empleabilidad, y algunos de fuera, que venían a comer y encajaban en los objetivos de este programa». Esto explicaba Esther Patricio Vázquez. El objetivo es «formarlos, capacitarlos, motivarlos en el ámbito laboral». Y es que «ellos no solo vienen a un curso, sino que reciben todo el apoyo de la educadora social, que soy yo, que los ayuda en su itinerario personal. Cada uno tiene su situación particular y vamos viendo objetivos y establecemos acciones». Esta es la segunda promoción y «uno de ellos está trabajando: Enrique, que estaba viviendo aquí, le salió un trabajo por seis meses».

Recordaba Esther como en Navidad llevaron la ropa elaborada a Marineda y The Style Outlets; en este último centro «nos ofrecieron la posibilidad de contratar a tres personas para empaquetado durante la campaña y eso para ellos fue un subidón».

Entre los participantes en el curso textil están Hichem, tunecino que lleva año y medio en la ciudad, y José Enrique, de Huesca, que trabajó en la construcción, donde era gruista, y ahora aprende a coser. Al acabar este empezará otro curso de costura, más puntadas para coser la vida.

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