La okupación de la Comandancia causa el primer retraso en la obra

La empresa debería hacer el lunes el replanteo, que fue suspendido por el Concello


A Coruña / la voz

Las obras de reforma de la Comandancia, el inmueble okupado en la avenida del Metrosidero, podrían desaparecer de la agenda por incumplimiento de los plazos fijados en el contrato para la actuación, adjudicada por un millón de euros a la UTE Actividades, Construcciones y Voladuras y Prado Lameiro.

El inmueble fue cedido al Ayuntamiento por Defensa en el 2013 y las actuaciones para reformarlo y abrirlo al uso ciudadano las abona Fomento. Este último ministerio adjudicó la obra en noviembre del 2017. Un mes después, el 20 de diciembre, se formalizó el contrato, presentando la empresa las garantías y la documentación requerida. Según indica el pliego que rige el desarrollo de los trabajos, la compañía tenía un mes de plazo desde la firma de ese contrato para levantar el acta de replanteo, un trámite necesario a realizar sobre el terreno y desde el que empieza a contar el plazo de ejecución material previsto, en este caso de 16 meses.

Ese mes de margen para el replanteo acaba el próximo lunes. Semanas atrás el Ayuntamiento le había comunicado a la UTE que el acta se levantaría este viernes o como muy tarde el lunes, último día fijado. Sin embargo, volvió a ponerse en contacto con la compañía para indicarles que se suspendía esa previsión, sin aportar una nueva fecha.

El concejal de Rexeneración Urbana, Xiao Varela, apuntó hace unas semanas en una reunión con las asociaciones juveniles de la ciudad, que la constructora ya había llamado al Ayuntamiento para saber cuándo podría empezar. Finalmente, la empresa no podrá cumplir la cláusula administrativa del contrato por causas no imputables a la firma.

Fuentes de la UTE indican que no saben cómo puede afectar ese incumplimiento, pero entienden que existe un riesgo real de que se pierda la inversión, quedándose la ciudad sin una nueva infraestructura y la firma sin un contrato ganado en un concurso público al que concurrieron otras 33 constructoras.

Los okupas no se van

El alcalde, Xulio Ferreiro, apuntó semanas atrás que no estaba dispuesto a que el consistorio perdiera la inversión, y apeló al diálogo antes de optar por otras vías para que los okupas se fueran de allí.

El problema es que, por ahora, el diálogo no funcionó y los okupas, lejos de aceptar marcharse, critican al gobierno local por intentar echarlos y por tratar de convencerlos, argumentan, copiándoles el proyecto de lo que ya están haciendo allí.

«Existe total vontade de diálogo por parte do Concello coa veciñanza que fai uso desas instalacións», indicó ayer la edila de Participación, Claudia Delso.

Desde el gobierno local, por su parte, remiten a Fomento para cualquier asunto relacionado con esa actuación. Según el convenio firmado con Defensa en el 2013, el Ayuntamiento es actualmente el responsable de la custodia y mantenimiento de ese suelo del que es, por cesión, la Administración responsable.

Ergosfera, con contratos municipales, apoya la continuidad de A Insumisa

Miembros del gobierno local aseguraron hace poco más de un año, cuando se inició la okupación, que nunca se expulsaría de allí a nadie. Varios ediles estaban vinculados con el movimiento okupa. Esa situación ha ido variando y ahora el regidor califica a los que se oponen al proyecto de «minoría moi minoritaria» y ya no descarta, aunque no lo desea, que si el diálogo falla finalmente se recurra a otras vías, aunque nadie de la Marea ha pronunciado hasta ahora la palabra «desalojo».

Al debate sobre el futuro de A Insumisa se sumaba ayer con un artículo en las redes la entidad Ergosfera. Ese colectivo fue contratado por el Ayuntamiento para elaborar un estudio sobre la división de la ciudad en distritos, contrato que nunca ha sido publicado. Uno de sus integrantes, Iago Carro, también recibió, a través de otra entidad con la misma sede social que Ergosfera, 15.400 euros más por un proyecto para humanizar Alfonso Molina, texto en el que se proponían pasos subterráneos para anfibios, protección ambiental para solares abandonados y adecentar los bajos de los puentes para hacerlos más habitables para potenciales ocupantes sin hogar.

Según el colectivo, A Insumia «é insustituíbel por ningún equipamento municipal» y cree que el proyecto de la Marea de un espacio para la juventud debería realizarse en otro lugar, buscando una salida que permita seguir a los okupas. En su opinión, la mención de la posible pérdida de la subvención de Fomento solo sirve «para sustentar unha chantaxe ao goberno local e á comunidade ao redor da Insumisa».

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