«Mi hijo me comentó si mandaba currículos para trabajar en A Coruña»

En 2018 cumple 40 años en la empresa y recuerda que los primeros buses eran turísticos y llevaban cobradoras


A Coruña / La Voz

La entrevista a José Prada es por momentos una conversación de relevo, de transición entre la segunda y la tercera generación de una familia vinculada desde hace décadas al transporte urbano, y a la ciudad. «Estuvo trabajando en varias empresas de España y del mundo; nosotros lo veíamos feliz y nos estábamos planteando seguir siendo una empresa familiar, en cuanto a la propiedad, y traer a un profesional ajeno a la familia. Pero de repente un día nos dice que le gustaría casarse y venir a vivir aquí. Me comenta, como anécdota, si mandaba currículos a ver si encontraba trabajo en A Coruña... Le dije: ‘Pero, ¿qué currículos vas a mandar?’» [risa]. Así relata José Prada, presidente de la Compañía de Tranvías, cómo fue la incorporación de su hijo, Ignacio, actual director. El aludido matiza lo ocurrido, recordando: «Estudié Ingeniería Industrial, y me interesé por la electricidad, que va a ser clave en la movilidad». Ocurrirá «en unos tres años», augura su padre. Hace dos semanas José Prada recogía el 12.º Premio Familia Empresaria de Galicia en reconocimiento a las tres generaciones que han sostenido la firma fundada en 1901 y dirigida desde 1965 por un emprendedor de Valdeorras, Isaac Prada.

-¿Cuánto lleva en la empresa?

-Mi primera nómina es de finales de 1978, voy a hacer 40 años.

-¿Cómo pasó su padre de Valdeorras a A Coruña?

-Empezó con camiones, haciendo el transporte de una empresa emblemática en la zona que era Cedie, del grupo del Banco Pastor. Transportaba carburos. De ahí pasó a los autobuses y estuvo en varias ciudades. De niños, veníamos con mi madre a pasar el mes de agosto aquí, porque siendo madrileña era una apasionada de esta ciudad. Mi padre tuvo la oportunidad de coger una concesión urbana aquí, porque Tranvías no tenía la exclusiva. Era una ruta turística...

-¿Una ruta turística?

-Sí, circunvalaba la Ciudad Vieja, la península de la Torre y la cabecera moría en las Esclavas. Esa fue la primera concesión de autobuses urbanos. Aquella fue una empresa muy moderna para la época: tenían cobradoras vestidas de azafatas y anunciaban por el micrófono: «Señores viajeros, próxima parada Jardín de San Carlos...».

-¿Solo la usaban los turistas?

-Era un autobús normal, de todo el año, porque había muy poco turismo. Tenía pocos viajeros y era muy deficitaria. Pasados unos años la línea se amplió hasta el Agra del Orzán. Y luego hasta la estación del ferrocarril, pasando por Los Mallos. La Compañía de Tranvías recurrió la segunda ampliación y ganó: tenía que salir a concurso. Y entre mi padre y otros empresarios deciden dar el salto porque Autobuses Urbanos empezó a ser rentable gracias a las ampliaciones del recorrido: quintuplicó su flota y de 4 o 5 autobuses pasó a 20. Eran los años 70 y fusionamos las dos empresas, pero tuvimos problemas graves: huelgas, lo pasamos mal económicamente, hubo un momento en que era insostenible e iniciamos un contencioso que ganamos años más tarde.

-¿Por qué ese contencioso?

-Había una gran complejidad en las concesiones, era muy rígidas y el Ayuntamiento no te podía decir que fueras a tal barrio. El gobierno local quería reconvertir todo aquello, porque teníamos concesiones que caducaban en el año 2028, otras en el 22, otras antes... Fue un proceso largo, pero con el tiempo dio sus frutos y a finales de los 90 se consiguió una empresa moderna y eficiente.

«Con el convenio de 1987 la concesión dura hasta el 2024»

«La concesión, oficialmente y con el convenio que se firmó en el año 1987, dura hasta el 2024». Esto dice José Prada, que admite la existencia de discrepancias: «Por un reglamento comunitario que trata de regular las concesiones antiguas se interpretó por parte del Ayuntamiento que como ese reglamento dice que no pueden ser más de 30 años pues desde el 87 caduca en el 2017 y la ha dado por caducada».

-¿Y ha caducado o no?

-Nosotros tenemos otra interpretación y es que cuando entra en vigor el reglamento, que es en el 2009, es cuando hay que empezar a contar los 30 años, no con efectos retroactivos. Eso ahora está pendiente de una sentencia de los tribunales porque además de nosotros hay otras Administraciones europeas que también están consultando y dudando. También hay contradicciones entre lo que interpreta el Ayuntamiento y estados como Francia o Italia. La propia Comisión Europea tiene dudas.

-¿Y cúando las van aclarar?

-La última respuesta de una comisaria europea a un europarlamentario es que hasta que no se pronuncie el Tribunal Superior Europeo, que está juzgando o interpretando si los 30 años se tienen en cuenta en ese momento o no, no se van a pronunciar. Por encima de este reglamento también está la seguridad jurídica europea, la otra legislación europea que quiere que haya concursos libres en los que pueda participar todo el mundo, que haya transparencia porque las concesiones de aquella época pudieron haber sido dadas en otras condiciones y por tanto hay que interpretarlo. En nuestro caso entendemos que la legislación permitía entonces unificar las concesiones que procedían de concursos y que, por lo tanto, eran perfectamente legales. El Ayuntamiento lo ha interpretado de otra manera. No tengo nada que decir: la interpretación es libre y veremos lo que dictaminan los tribunales y la Comisión.

«Todos los barrios de la ciudad tienen conexión a la plaza de Pontevedra o a Cuatro Caminos»

Novo Mesoiro está pidiendo más líneas de bus. La decisión final «es del Ayuntamiento, aunque nosotros también opinamos». Pero José Prada es rotundo: «Todos los barrios de la ciudad tienen conexión con dos puntos: plaza de Pontevedra y Cuatro Caminos. Desde ahí hay transbordo prácticamente a todo el resto de la ciudad» . Por ahora, «nosotros estamos a la espera porque el Ayuntamiento dice que quiere hacer un estudio para nuevas líneas, pues ojalá que sea bueno y eficiente. El ciudadano pide más frecuencias que paradas».

«Los tranvías y toda su instalación son propiedad del Ayuntamiento»

«Es propiedad del Ayuntamiento», explica José Prada sobre los tranvías almacenados cerca de la torre de Hércules y toda la red por la que circuló hace un tiempo. Y detalla: «El Ayuntamiento, y otras Administraciones, pusieron vías, catenarias, cocheras y toda esa infraestructura. Nosotros nos encargábamos de la adquisición y de la rehabilitación de los vehículos. En el contrato figuraba que esos vehículos, en base a las tarifas y a las aportaciones municipales se irían amortizando. El período de amortización se cumplió y por lo tanto son municipales».

«El incivismo de dejar el coche atrancando el bus es como darle una patada al ciudadano»

Los coches mal aparcados que impiden el paso del bus urbano o acceder al mismo a personas con movilidad reducida son un problema habitual. «Ese incivismo es como darle una patada a un ciudadano», asegura José Prada mientras Ignacio Prada explica: «Para una persona en silla de ruedas el problema no es solo que no pueda subir, el problema es que no se pueda bajar...». Y argumenta que los buses no pueden dar marcha atrás porque los conductores no tienen visibilidad».

Ambos agradecen las campañas de sensibilización y de lucha contra la doble fila e insisten en que se trata de un tema de educación y de civismo.

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