El quebradero de cabeza de las rotondas

El desgaste de la pintura también dificulta la conducción y causa accidentes con relativa frecuencia


A Coruña / la voz

Si hay un elemento del tráfico en las ciudades que genera confusión tanto a expertos como a novatos al volante esa es la rotonda. En A Coruña las hay de dos y tres carriles, dependiendo de la afluencia de tráfico en cada zona, aunque -al final- el tamaño poco importa. Existen varios ejemplos de glorietas que crean confusión en los conductores por su mala señalización o el desgaste de la pintura de sus líneas. «La situación ha mejorado, ya que se han arreglado algunos puntos, pero todavía hay trabajo por hacer», señala Manuel Sánchez Quindimil, presidente de Teletaxi. Más crítico es Leopoldo Villa, de Radiotaxi: «Están mal hechas algunas, y si no están bien pintadas, la cosa empeora». Es preciso repasar las marcas en el asfalto, ya que «necesitan mantenimiento debido al tráfico y al desgaste».

¿Cuáles son esas rotondas conflictivas de la ciudad? La lista es larga, según los taxistas, que son los que más tiempo tienen que lidiar con los problemas causados por las glorietas. Por la cantidad de tráfico que acumula, un ejemplo destacable sería la del pavo real. «Hay coches todos los días, que llegan hasta la rotonda de la tercera ronda», dice Sánchez Quindimil, que lo califica del punto más conflictivo de la ciudad. El presidente de Teletaxi también cita la glorieta, «si se le puede llamar así», de la confluencia de la ronda de Outeiro con la avenida de Finisterre. «El terreno de esas dos zonas pide su soterramiento. Se liberaría tráfico en ambos casos», dice Sánchez Quindimil, que pone como ejemplos la rotonda elevada de Sabón (Arteixo) y la glorieta del puente de A Pasaxe.

Otro lugar indeterminado se encuentra junto al castillo de San Antón, donde hay un «una plaza de intersección giratoria», tal y como indican expertos en circulación. En él, hay que ceder el paso a los vehículos que proceden del paseo marítimo, por lo que «no se puede ni considerar una rotonda».

Para Leopoldo Viña, el principal problema está en las glorietas con carriles que obligan al conductor a tomar una determinada dirección. «Un claro ejemplo es la de Salvador de Madariaga. No se respetan las señalas», dice.

No solo hay rotondas que crean problemas a los conductores. Otro punto problemático es el paso de peatones regulado, previo al acceso a la estación de trenes. Este semáforo «se pone intermitente y deja pasar a los viandantes en el momento en el que los anteriores están en verde», dice Sánchez Quindimil. Esta situación llega al límite los viernes y domingos, coincidiendo con la llegada y partida masiva de viajeros de la estación.

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