María Pita regresa a la minoría absoluta y la inestabilidad

La alianza de la Marea y el PSOE está tocada, pero ambos aseguran que mantendrán el pacto presupuestario


A Coruña / La voz

Hace menos de un año, cuando se entrevistaba en secreto con la exportavoz socialista Mar Barcón, Xulio Ferreiro tuvo la última oportunidad de continuar gobernando en minoría. Pero como ya había ocurrido en ocasiones anteriores, los sectores más duros de su partido rechazaron cualquier acercamiento a los socialistas y vetaron una coalición.

En minoría por elección

Con ese veto, la Marea eligió de manera voluntaria que mantendría su gobierno de 10 ediles sobre 27, asumiendo la responsabilidad de buscar alianzas puntuales para gestionar la ciudad.

 Hizo todo lo contrario. Después de negociar durante semanas los presupuestos de este año con el PSOE, anunció la ruptura del preacuerdo que habían alcanzado. Una de las excusas esgrimidas para reventar el pacto es que su asamblea había rechazado que Mar Barcón pudiese gestionar un proyecto con ellos.

El veto personal contra una concejala electa, algo insólito, fue criticado por todos los partidos y la dirección del PSOE. Pero más allá de los problemas éticos, estéticos y políticos de esa decisión, la peor parte se la llevó la ciudad. El presupuesto, aprobado de forma unilateral por la Marea, entró en vigor con seis meses de retraso por segundo año consecutivo. La inversión municipal sigue hoy bajo mínimos, y amenaza con ser incluso peor que la del 2016, cuando ya se batió el récord a la baja. La oposición y las asociaciones empresariales han criticado el daño que esa baja inversión está causando a la economía y a la creación de empleo, en la que A Coruña ha dejado de ser líder de Galicia.

El tiempo de los pactos

Tras aprobarse las cuentas, el alcalde llamó a los partidos a asumir un escenario de minoría que se mantendrá hasta los comicios del 2019, y se aplicó la medicina. Durante el verano y el otoño, las negociaciones con el PSOE, que con seis ediles tiene la llave de la mayoría absoluta para el PP o la Marea, fueron productivas. En seis meses se aprobaron 12 cambios del presupuesto y las ordenanzas fiscales del año que viene. Además, se avanzó en el proyecto de presupuestos del 2018.

Nunca en los dos años anteriores esos dos partidos habían logrado aprobar tantos asuntos de forma fluida y discreta, sin discrepancias en el pleno y evitando confrontaciones innecesarias.

El PSOE llegó a anunciar su apoyo al presupuesto antes de que estuviese listo, y pese a las críticas que les lanzó la Marea -complaciente con los secesionistas- a raíz de su apoyo al artículo 155 en Cataluña, los socialistas mantuvieron esa decisión por «responsabilidad con la ciudad».

La casi ruptura

La alianza se agrietó en la última semana, cuando la Marea recuperó el unilateralismo de los dos años anteriores y gestionó en solitario un cambio en el presupuesto, publicitado en dos ruedas de prensa, para dar uso a 9,6 millones que no invirtió en el 2016. Cuando el PSOE exigió que parte de los fondos se destinen a pagar deuda, la respuesta no fue una negociación, sino una calificación de su portavoz como «discípulo de Montoro» en Twitter.

Lejos de llamar al diálogo, Ferreiro también comparó a los socialistas con el ministro del PP, e incluso se apropió de sus enmiendas a los presupuestos de la Xunta, incluyéndolas en un escrito que envió al Parlamento gallego a pesar de que el PSOE le indicó que no respaldaba el texto.

La casi ruptura

El presupuesto, en jaque. Tras la votación de ayer, la posición del alcalde fue la misma que durante los últimos dos años: acusó al PSOE de aliarse con el PP para dañar a su gobierno a costa de la ciudad. Pero no explicó qué beneficio obtienen así los socialistas y qué motivos tienen para dar ese paso después de aprobar con la Marea doce cambios en las cuentas y las ordenanzas.

El alcalde apuntó a motivos ajenos al pleno, y no descartó que se trate de asuntos internos del PSOE, que en uno de sus giros habituales ha mostrado una firmeza que no había lucido en seis meses. La nueva gestora provincial socialista ha llamado a marcar distancias con la Marea, pero el nuevo secretario general, Gonzalo Caballero, lleva semanas en el cargo sin que se interrumpiese la línea conciliadora.

La clave de la negociación, el presupuesto del 2018, queda así en jaque. El PSOE ha insistido en que los aprobará, lo hizo antes del pleno su portavoz y en medio del pleno su concejal José Manuel Dapena. El alcalde aseguró que mantiene el «preacordo» alcanzado, pero insistió en que habrá que ver «que factura pasa» lo ocurrido en las relaciones «razoablemente boas» que tenían con el PSOE hasta ayer.

El gobierno local prorroga durante un año un contrato a una empresa de la Pokémon

La junta de gobierno local aprobará hoy prorrogar durante un año el contrato de mantenimiento hidráulico de la Casa de los Peces a la empresa Servicios e Materiais (Sermasa). La firma está siendo investigada en el marco de la operación Pokémon, que indaga una supuesta trama de sobornos y regalos a funcionarios y políticos, que recibirían esas prebendas a cambio de la adjudicación de servicios públicos.

Según el expediente municipal, Sermasa solicitó una prórroga de un año el pasado 30 de octubre. Está previsto que cobre 302.955 euros por ese trabajo, que iniciará el próximo 1 de enero del 2018. El contrato posibilitaría prorrogar el contrato dos años más, aunque por el momento solo se ha firmado uno.

La adjudicación a Sermasa se formalizó el 29 de diciembre del 2014, durante el anterior gobierno local del PP. Las investigaciones judiciales implicaron a un concejal popular, varios cargos de confianza de su ejecutivo y un edil del PSOE, entre otras personas, en la supuesta trama. Tres años después continúan investigados, sin que hayan sido acusados de manera formal de delitos.

Tras el estallido de la Pokémon, el anterior gobierno del PP evitó conceder prórrogas de contratos a Sermasa y otras empresas del grupo Vendex, que estaría detrás de la supuesta trama. El ejemplo más claro fue el del contrato de la ORA, que se sacó a concurso sin prórrogas para evitar que Doal, otra empresa de Vendex, siguiese al frente.

El actual gobierno ha sido más flexible con el grupo, al que la jueza no ha inhabilitado para prestar servicios. Además de esta prórroga y otras, también mantuvo durante meses a Doal al frente de la ORA sin adjudicar el concurso que tramitó el PP mientras estudiaba la municipalización del servicio, que no ejecutó.

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