La Marea tensa al PSOE en plena negociación de los presupuestos

Ferreiro copia y manda a la Xunta enmiendas del PSdeG a las cuentas autonómicas


a cORUÑA / la voz

La frágil alianza entre la Marea y el PSOE, que permitió al gobierno local aprobar sin sobresaltos 12 cambios en las cuentas y las ordenanzas fiscales del 2018, ha entrado en cuidados intensivos.

El alcalde anunció ayer que no retirará del orden del día ni modificará un nuevo cambio en las cuentas, que hoy se debatirá en sesión extraordinaria del pleno.

Los otros 12 cambios fueron negociados previamente con el PSOE, que pudo hacer sus aportaciones al texto y luego apoyó al gobierno local en las votaciones.

Los socialistas actuaron de la misma forma con las ordenanzas fiscales, y han insistido en que apoyarán los presupuestos de la Marea en el 2018, que el ejecutivo de Ferreiro mantiene en el limbo sin llevarlos a la junta de gobierno desde hace una semana.

Pero esta vez no se repitió el patrón que permitió el gobierno fluido de María Pita durante seis meses. El portavoz del PSOE, José Manuel García, afirma que el gobierno local no negoció el cambio en las cuentas, sino que lo redactó en solitario. Además, sin haberlo consensuado con ningún grupo, lo publicitó en dos ruedas de prensa, una del alcalde y otra de los ediles de Urbanismo y Facenda. El alcalde convocó el pleno de hoy cuando el PSOE ya había mostrado reticencias a su plan y sin hablarlo con los demás grupos. La sorpresa obligó a varios ediles a anular citas, y el portavoz socialista no podrá asistir por estar de viaje.

El cambio en la cuentas pretende dedicar cerca de 9,6 millones de euros que el gobierno local no fue capaz de gastar en el 2016 a nuevas inversiones. Pero el PSOE exige que al menos la mitad del dinero se destine a paliar la deuda municipal, que roza los 70 millones de euros. El portavoz socialista ve «de justicia reducir la deuda cuando el Ayuntamiento ingresa más de lo que gasta», por lo que invitó al gobierno a reformar el documento para hacer ese cambio y posibilitar su aprobación en el pleno.

El alcalde rechazó ayer que el gobierno local vaya a cambiar su propuesta, e invitó al PSOE a presentar enmiendas para eliminar inversiones. García ha reiterado que no pretende descartar ninguna, ya que se podrían incluir en el presupuesto del 2018. Además ha rechazado presentar enmiendas, porque entiende que si el gobierno local actuó de forma en solitario para presentar el cambio en el presupuesto es lógico que mantenga esa autonomía para retocarlo si es preciso.

Ninguno de los grupos parece dispuesto a ceder. Si es así, lo más probable es que el PSOE rechace el cambio en el presupuesto, que quedaría en el aire pendiente de una posible abstención del PP. Si fuese rechazado, todos los fondos se dedicarían a aliviar deuda.

La portavoz popular, Rosa Gallego, ante las dudas sobre qué se llevará a pleno, no adelantó el voto de su grupo e instó a Ferreiro a presentar los presupuestos.

Montoro y copia de enmiendas

Más allá de las cuestiones técnicas, la crisis abre dudas sobre si habrá presupuesto el 1 de enero. Hay signos preocupantes, el jefe de gabinete del alcalde tachó al portavoz del PSOE de «discípulo de Montoro» y le acusó de «adiantar pola dereita» al Ministro de Hacienda del PP. Más tarde, el alcalde casi repitió las palabras de su consejero, acusando a los socialistas de ser «máis esixentes que Montoro». Lo hizo tras destacar que redujo la deuda de 86 millones a 69. El mismo Cristóbal Montoro, empeñado en bajar la deuda de la Administración, podría celebrar ese resultado, pero se ha logrado tras un 2016 en el que la inversión municipal fue la más baja de la década y un 2017 que va por la misma vía.

Además, Ferreiro remitió a la Xunta unas enmiendas a las cuentas autonómicas del 2018 que incluyen las del BNG y las del PSOE, para sorpresa de los socialistas, que habían anunciado que las presentarían a través de su grupo parlamentario, y calificaron de «ridícula» la actitud del alcalde de querer arrogarse la representación de su partido.

El regidor sigue los pasos de Ada Colau con los socialistas

Ada Colau es uno de los referentes de la Marea Atlántica y Xulio Ferreiro, que difunden a menudo sus mensajes en las redes. Esta misma semana, la alcaldesa de Barcelona rompió su pacto de gobierno con el PSC. En A Coruña, Ferreiro no puede dar ese paso porque el PSOE nunca ha estado en su gobierno, y cuando quiso estarlo se le rechazó.

Pese a ello, y a su minoría absoluta, el gobierno local ha podido maniobrar con cierta comodidad en María Pita durante los últimos seis meses. Lo ha hecho gracias a los votos de un Partido Socialista que negoció, llegó a pactos y los cumplió, colaborando hasta tal punto que entre sus cuadros cundía la inquietud por la posibilidad de desdibujarse.

La armonía también era mérito de la Marea, que en estos seis meses siempre negoció previamente con el PSOE antes de llevar los asuntos a pleno, y le cedió cierto protagonismo en los pactos.

Pero aunque no pueda emular a Colau echando a los socialistas del gobierno local, el alcalde de A Coruña sí puede poner en riesgo esa frágil alianza que debía culminar con un acuerdo sobre los presupuestos del próximo año.

La ha agrietado al resucitar el unilateralismo que ha lastrado la práctica totalidad de su mandato, marcado por la incapacidad para llegar a pactos y la paralización de las inversiones municipales.

Parte del PSOE creen que la Marea, como ya hizo con las cuentas de este año, busca romper el acuerdo. Ferreiro podría sacar el presupuesto con una cuestión de confianza, y meses de retraso, pero si la ejecución de inversiones volviese a ser ínfima quedaría el recurso de culpar a la hostilidad de la oposición.

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