El castro de Elviña, sin ojos que lo miren

Expertos de varias áreas visitan el yacimiento para dar a conocer su importancia


A Coruña / La Voz

El castro de Elviña dejó de ser un problema cuando dejó de verse. Esto sostienen expertos en este yacimiento, quienes apuntan que la distancia a la ciudad y la falta de promoción lo han ido dejando en un cierto abandono, como si la niebla lo envolviera. «El problema de Elviña es que no tiene ojos que lo miren», resumía uno de los especialistas en el castro. Otro buen conocedor del yacimiento, Fidel Méndez, que dirigió las excavaciones en 2014, confesaba que le parecía «una vergüenza la situación en la que está».

De todos modos, ese estado no es nuevo: «Elviña es actualmente un paisaje rural degradado, un espacio periurbano, en el que existe confusión de usos e indiscriminación total de actividades sobre el suelo. Ello ha ocasionado una cierta degradación del entorno del yacimiento arqueológico que, sin ser irreversible, es importante y se concreta fundamentalmente en el abandono de los campos, la repoblación aleatoria, y la existencia de pequeñas construcciones ilegales dentro del área de protección». Así lo describían los autores del plan director del castro de Elviña, Felipe Criado-Boado y Matilde González Méndez, en un documento elaborado en el año 2000 con el título de Planear el pasado. Ideas para la recuperación del castro de Elviña.

El más importante del noroeste

Como ese cierto olvido no parece haber cambiado mucho, para paliarlo, profesionales de diversas áreas están siendo invitados a visitar el castro mientras se lleva a cabo la nueva campaña de limpieza y excavaciones. Es un intento de que refrenden lo que cuentan arqueólogos o historiadores como Xosé Alfeirán: este es el castro más importante del noroeste peninsular.

Por ello, escritores, arquitectos o arqueólogos que en su día tuvieron algún tipo de vinculación con Elviña han empezado a visitarlo para conocer un yacimiento cuya importancia explicaba Fidel Méndez: «Es el castro más grande al norte del río Tambre y todos los estudios lo catalogan como muy importante; sería una especie de cabecera comarcal, además de que es muy probable que fuese la capital de los ártabros, un pueblo nombrado repetidamente en las fuentes». A ello se une, decía, «la importancia trascendental de que está en unos terrenos públicos, unas 15 hectáreas propiedad del Ayuntamiento, entre los campos universitarios y una de las pocas zonas rurales que se conservan en A Coruña; sería imperdonable que no lo pueda disfrutar la ciudadanía».

A esa ubicación también aludían los autores del plan director que nunca llegó a desarrollarse, y donde se dibujaban las amenazas al castro, que siguen vigentes: «Elviña es el punto de encuentro de cuatro fuerzas antagónicas que lo rodean y que, mientras alcanzan en él un precario equilibrio, constituyen el carácter real de esta zona periurbana: el campus universitario al este, el polígono industrial de Pocomaco al noroeste, el urbanismo difuso, informe y voraz de la periferia coruñesa por todas partes, y los terrenos agrarios en retirada hacia el oeste».

Un centro de visitantes

Las excavaciones que se están llevando a cabo buscan la consolidación de estos restos arqueológicos con vistas a su conversión en un atractivo, tanto para el turismo como para realizar diversas actividades que servirían para darlo a conocer y, con ello, aprovechar el potencial de este espacio público cargado de historia. Para ello, la idea inicial es contar con un centro de visitantes para aportar información y gestionar las visitas. Con ello, el castro de Elviña empezaría a tener más ojos que lo mirasen, y lo valorasen.

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