Incluso una playa junto a Méndez Núñez


Una zona ajardinada con carril bici, pistas de deporte, circuito de skate, todo tipo de instalaciones deportivas, terraza y hasta hoteles... La página web de La Voz de Galicia mantiene abierto un vivo debate para saber qué uso quieren dar los coruñeses en el futuro a los muelles interiores, y son eclécticos los deseos de los ciudadanos para los diques más céntricos, Calvo Sotelo y Batería, que ocupan el área entre Palexco y Linares Rivas y que, según la Xunta, serán de titularidad pública.

Entre todas las propuestas que han ido llegando a la web de La Voz (edición A Coruña) hay una que llama la atención por su originalidad: la posibilidad de crear una playa (además de otras instalaciones) en estos muelles. Y lo que principio puede parecer solo otro sueño, otro pequeño madero flotando en el centro de la tormenta de ideas, merece quizá una reflexión más pausada.

Llevar a la costa más abrigada de la ciudad, y en pleno centro, una playa resguardada del viento y del oleaje del Orzán no tiene por qué ser un sinsentido si es posible asear por completo la zona portuaria y se combina la idea con otros usos que permitan explotar estos dos muelles, que suman cuatro veces la superficie de los jardines. De hecho, ese frente de la ría ya tuvo una playa hasta bien entrado el siglo XX, la del Parrote, con la misma orientación que la que ahora plantean algunos ciudadanos y que era usada sobre todo por vecinos de la Ciudad Vieja.

Es más, la playa del Parrote, sepultada por La Solana y el hotel Finisterre, contó con la primera casa de baños de la ciudad, creada en 1839, y hasta con un balneario flotante en torno a 1850, lo que en el fondo recuerda un poco a esa idea de la isla que incluye el plan del arquitecto Joan Busquets. Por cierto, que Busquets dispone también el soterramiento de la Avenida do Porto (Alférez Provisional) para dar continuidad hacia el mar a los jardines de Méndez Núñez, que bien podrían funcionar como tránsito natural hacia una playa. Así que... ¿Por qué no?

Teorías aparte, más vueltas habrá que darle a los usos del muelle de San Diego, que Puertos del Estado y Xunta han acordado reservar para pagar en parte la obra del puerto exterior, como se había firmado ya en el convenio del 2004 entre la Autoridad Portuaria, el Ayuntamiento y la Administración autonómica. Pero han pasado los años del bum del ladrillo y parece difícil que aquellas 3.000 viviendas programadas en San Diego tengan excesivo sentido hoy en día. La solución pasa tal vez por moderar esa ambiciosa promoción, quizá hoy desproporcionada, pero sin renunciar a construir ni a un criterio urbanístico equilibrado, que no siempre se ha visto en esta ciudad.

Por Alfonso Andrade coruñesas

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Incluso una playa junto a Méndez Núñez