Menos tiendas y restaurantes y más espacio público para los muelles liberados

Vecinos y visitantes proponen blindar la zona de usos comerciales y mejorar la seguridad y la gestión del borde litoral

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a CORUÑA / LA VOZ

Ni hoteles, ni centros comerciales, ni bares y restaurantes, ni «marcas globales» que están acabando con la diversidad cultural y urbana de Europa. En una aproximación a las posibilidades que traerá la liberalización para uso público de los muelles de Batería y Calvo Sotelo, vecinos y paseantes del entorno del puerto plantearon ayer posibles soluciones a tenor de las necesidades que observan en la ciudad. Y ninguna de ellas pasa por actividades que consideren al ciudadano un cliente.

«Por favor, yo pediría que no monten centros comerciales con marcas globales que poco a poco están uniformando el mundo. Estamos construyendo ciudades iguales en toda Europa. Por favor, que lo que hagan tenga identidad local, por favor», implora Teresa Pla Serra, una catalana afincada en Madrid y viajera irredenta, en su primera visita a A Coruña, lugar de nacimiento de su marido, Emilio Vázquez Novo, de donde se marchó con seis meses para no regresar. Hasta ayer, que el hombre paseó por el borde de la dársena emocionado. «Es maravilloso, todo esto, tanta belleza... Conocemos toda Europa, pero ni Londres ni Viena ni ninguna otra. Esto [señalando la fachada corrida de las galerías] no se puede comparar... ¡esta luz! ¡si aquí el aire brilla!», exaltaba. Emilio Vázquez coincidía en la conveniencia de blindar la intervención en los muelles de usos comerciales: «Áreas culturales, zonas verdes...», sugería, «o artesanales, locales para creadores, galerías, pero cosas de esta tierra», insistía Teresa Pla, que aprovechó para dejar constancia de su preocupación por el que considera «el primer problema de todos y al que no estamos prestando ninguna atención, que es el cambio climático. Estamos matando el planeta», afirmó.

Lo que permita el plan

En los muelles de Batería y Calvo Sotelo, una superficie de 88.000 metros cuadrados -ocho veces la extensión de la plaza de María Pita- que se convertirá en el primer espacio de titularidad pública abierto a la ciudad cuando cese la ocupación portuaria, cualquier actuación deberá someterse al marco normativo del planeamiento redactado por el urbanista Joan Busquets y aprobado por la corporación en el 2013. Es el plan general en vigor y, sin perjuicio de las modificaciones que puedan introducirse en un futuro en ningún caso cercano, prevé para esta zona un gran parque y un área de 50.000 metros cuadrados destinada a edificios institucionales para usos terciarios y hoteleros de hasta nueve plantas de altura. Mayor complejidad entraña el muelle de San Diego, donde el plan de Busquets propone viviendas, entre otros usos, y con cuya liberalización habrá que obtener parte de los 300 millones de deuda contraída para construir Langosteira.

El anuncio de la recuperación del borde portuario como bien público ha sacado a relucir, además, la forma en que se ordena el suelo ya consolidado. Carmen Fernández expresó, en este sentido, la necesidad primera de garantizar la seguridad, que a su juicio no está bien resuelta en el nuevo entorno de la dársena, por la presencia masiva de niños y la configuración de la explanada, que puede inducir a desatender los límites. «No sé qué podrían hacer en los muelles, pero al borde del mar lo primero es la seguridad. Después, jardines con sombra, porque aquí [en la Marina] al sol no se aguanta; y después, fuentes y papeleras», sugiere la mujer entre los gestos de asentimiento de otras madres habituales en el parque infantil.

Con esta opinión a favor de mejorar la gestión de la fachada sur de la ciudad coincide Jorge Meijide, que suele correr por la zona y observa fallos de movilidad y señalización del carril bici. «Se interrumpe en los jardines, luego vienen zonas sin señalizar, como esta [el lugar donde colocaron el banco corrido tras los accidentes de la dársena], y hacia el castillo de San Antón vuelve a aparecer. Habría que resolverlo de manera que tuviese continuidad, también hasta los nuevos muelles».

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