Una noche con toda la ciudad en la calle

El buen tiempo y el inicio del puente animaron a los coruñeses a aprovechar la velada del miércoles, con restaurantes, bares y discotecas hasta la bandera

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A Coruña / La Voz

Eran las once y media de la noche del miércoles y el mercurio todavía marcaba 17 grados. No hacía el calor de noches pasadas pero en el cielo no había ni rastro de ninguna nube. Además, era víspera de festivo. Unos ingredientes así solo podían dar como resultado una velada de terrazas y locales llenos, calles abarrotadas y discotecas que rozaban su aforo máximo.

Posiblemente también haya influido la presencia de miles de personas en el Obelisco desde las ocho de la tarde. Partidarios y detractores del referendo catalán intercambiaban insultos mientras numerosos jóvenes observaban el esperpéntico espectáculo en uno de los puntos de encuentro habituales del centro.

Más tarde, sobre las diez y media, el ambiente nocturno animaba a olvidar las confrontaciones, pues en un bar de la calle La Estrella chocaban espalda con espalda una joven con una bandera española colgada del cuello y un hombre con una enseña nacionalista gallega.

Quizá no les quedó más remedio que recortar las distancias, pues fue ardua tarea encontrar sitio en las terrazas de los bares, restaurantes y locales de copas. En La Barrera todavía se servían cenas pasadas las doce de la noche.

En los pubs y discotecas ocurría tres cuartos de lo mismo. Además, había estreno con el debut del Inn Club en el complejo de los Cantones Village. Se llenó hasta la bandera. Y no solo en la nueva sala de corte indie, sino que en Pelícano se vivió una de esas noches que recordaban el mejor día de agosto o fin de año. Lo mismo ocurría en la gran mayoría de los locales de la franja nocturna que se llenaron.

El ambiente no menguó ayer por la mañana, aunque se expandió por los barrios, donde el sol se reflejaba en el cristal de los vasos de cerveza y vermú. A Coruña está de puente y se nota.

Unas 2.000 personas estuvieron de botellón en Méndez Núñez

Lejos de perder fuelle, los jardines de Méndez Núñez continúan siendo el lugar preferido por los jóvenes para hacer botellón. La noche del miércoles al jueves se desbordó. Desde Entrejardines hasta la Rosaleda se sucedían cientos y cientos de chavales con sus bolsas de bebida. Llama la atención ese último extremo, ya que se trata de una zona especialmente sensible y que acaba de ser restaurada. El miércoles se exponía a la suerte de macropub que allí estaba montado.

Como suele suceder, los primeros chicos llegaron alrededor de la medianoche, pero fue a la una y medida cuando aquello se desbordó. Las asociaciones vecinales han pedido en numerosas ocasiones la prohibición de esta práctica en los jardines. Petición a la que se sumó también la Asociación de Hostelería. Desde el Ayuntamiento, el año pasado se habló de buscar una solución. Incluso el alcalde sugirió el trasladar de lugar el botellón. Pero nada se ha llevado a cabo.

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