«Demasiado trabajo, mucho móvil y mucha tele no nos dejan hacer ejercicio»

El especialista imparte un máster sobre la diabetes, enfermedad en aumento por el estilo de vida actual


A Coruña / LA VOZ

Médicos de atención primaria de A Coruña, Ferrol, Santiago y Lugo se darán cita hoy en el Attica 21 para asistir al máster en manejo de pacientes con diabetes organizado por la Universidad de Alcalá de Henares en colaboración con Lilly. Allí, Francisco Maestro (A Coruña, 1962) impartirá uno de los ciclos de formación. Doctor en Medicina por una tesis realizada en las universidades de Santiago y Lovaina, acercará a sus colegas algunas claves para hacer frente a una patología muy frecuente y con la que trata a diario en su consulta del centro de salud de Elviña.

-¿Va en aumento?

-Hay más incidencia de diabetes, sí, de la misma manera que hay mayor incidencia de obesidad. En mi consulta, con un cupo de 1.500 pacientes de todas las edades, jóvenes y mayores, tengo unos 180 diabéticos.

-¿Es por el sobrepeso?

-La incidencia es mayor porque nuestra alimentación y estilo de vida no es adecuado. Tomamos demasiados hidratos de carbono. Hay que pelear muchísimo con temas como el consumo de las bebidas azucaradas. Nuestra dieta tiene que ser un 50 % de hidratos, un 35 % de grasas y un 15 % de proteínas. Si sustituimos las grasas y proteínas por hidratos, resulta que se están tomando demasiados elementos que no solo no son útiles para el organismo, es que son perjudiciales.

-¿Y determinan que se desarrolle diabetes tipo II?

-Es la diabetes asociada al consumo excesivo de azúcares la que se está incrementando a pesar de que cuando nos acercamos a valores de riesgo, si cambias tu estilo de vida, cosa que no es nada fácil, es posible que tengas menos posibilidades de desarrollarla.

-Antes era una enfermedad asociada a una edad. ¿Se está adelantando la aparición?

-Sí, va bajando la edad de aparición y principalmente por la dieta y el estilo de vida. La edad de nuevos diagnósticos está entre los 50 y los 60 años. Pero si antes la media era a los 58, ahora es tres o cuatro años antes. Hablamos de medias, porque unos pacientes la desarrollan a los 40 y otros a los 70. Ha ido descendiendo por el sedentarismo y la obesidad. Por ejemplo, de mi cupo de pacientes, tendré unas 60 personas con obesidad y hasta 200 con sobrepeso. La obesidad y el sedentarismo es lo que nos toca en la actualidad. Demasiado trabajo, mucho móvil y mucha tele no nos dejan hacer ejercicio. Realmente para la diabetes hay que modificar no solo la alimentación, sino el tipo de vida, la actividad física.

-¿En qué medida?

-¡No hace falta convertirse en un deportista de élite! Con 150 minutos de ejercicio a la semana, lo que significa media hora cinco días a la semana, se mejora mucho.

-¿Llega con caminar?

-Sí. Yo soy un caminante terrible. No soy diabético, pero he perdido 22 kilos en nueve meses a base de andar y dieta. No es necesario correr, pero sí andar a buen ritmo media hora, sin pararse a saludar a nadie, a mirar escaparates...

«Hay que pelear contra consumos como el de bebidas azucaradas»

-¿Sería partidario de medidas como, por ejemplo, penalizar, las bebidas azucaradas?

-Hay países, como Francia, que han puesto un impuesto específico especial. Está bien, sí, pero creo que hay que mirar más allá, hay que tratar de ver la culpa un poco más allá. Lo que habría es que volver a tener una vida activa. A darle mucha más importancia a la actividad física, no a la gimnasia como un castigo, sino al deporte adaptado a todas las edades y todos los gustos. Con eso se enfrentarían además muchas otras patologías de la vida moderna. Hay que promocionar todo tipo de actividades que signifiquen moverse, deportivas, pero también de ocio... Pienso por ejemplo en aquellas noches blancas para jugar toda la noche al baloncesto... Para mí, por encima del tipo impositivo, que tienen su sentido, está hacer prevención con la promoción del ejercicio.

«Es clave cambiar de vida y seguir el tratamiento para no sufrir graves complicaciones»

A juicio del doctor, si en un tiempo la diabetes pudo ser una enfermedad infradiagnosticada, que afectaba a mucha más gente de la controlada médicamente sin ni siquiera saberlo, hoy por hoy no se puede hablar de la existencia de una bolsa oculta de pacientes. «Con la sanidad que tenemos, todo el mundo se hace alguna analítica y sabe cómo tiene el azúcar», razona.

-Mantener unos hábitos de vida saludables, con dieta y ejercicio, ¿a cuántas personas podría ahorrar tener que medicarse para la diabetes?

-No es fácil saberlo, porque si en medicina uno más uno siempre fuesen dos, en vez de médicos tendríamos máquinas. Lo que tengo claro es que se retrasaría la aparición de la diabetes, seguro. Y que tendríamos una población mucho más sana en todos los sentidos, no solo sin problemas por la glucosa, sino con menos colesterol, muchos menos problemas de corazón... y hasta menos problemas de artrosis. Por eso lo más importante son las políticas de incentivación de la actividad física.

-Y sin las consecuencias de la diabetes.

-Claro, claro. La diabetes es una enfermedad crónica, no tiene vuelta atrás. Una vez que eres diabético, lo eres para toda la vida. Y en función de cómo controles la enfermedad, tendrás más o menos complicaciones, más o menos graves. Las hay visibles e invisibles. Desde lesiones en la retina, hasta insuficiencia renal grave, lesiones vasculares que pueden ser severas, infartos, accidentes cerebro-vasculares... Por eso es clave que la persona diagnosticada cambie de vida, sea tratada y mantenga adherencia al tratamiento. Nosotros, los médicos, tratamos de que el enfermo se mantenga en unos niveles precisamente para evitarle esas complicaciones.

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