«Cruzas la ronda de Outeiro y parece que entras en otra ciudad»

Quejas vecinales en la Sagrada Familia por el vandalismo e incivismo creciente


A Coruña / la voz

Hartos del vandalismo y el incivismo de un grupo identificado de personas, los vecinos y comerciantes de la Sagrada Familia han comenzado a recoger firmas en busca de soluciones. Tras unas jornadas con los formularios a la vista en numerosos establecimientos del barrio, ya han reunido más de 200 rúbricas. «Y las que quedan. Vamos a hacer las cosas bien y queremos que participe el mayor número de personas posible», comenta Mónica, una de las promotoras de esta medida.

Son varios los motivos por los que se ha llegado a esta situación. La asociación de vecinos La Paternidad se ha desmarcado de la iniciativa pero ha manifestado su apoyo a la misma y ratifica los hechos que describen estos residentes. Inseguridad ciudadana, abandono total del barrio, jardines descuidados y tomados por grupos, o destrozos en el mobiliario son algunos de los hechos que describe el texto que acompaña al formulario para que los vecinos firmen. También se denuncian agresiones a transeúntes, «con piedras», además de insultos en caso de llamarles la atención por su actitud.

Sin duda, la violencia física es el hecho más grave que denuncian los vecinos, pero también advierten de que se «realizan actividades ilícitas en el barrio», como la venta de droga. «La Sagrada Familia siempre fue una zona castigada, pero desde hace poco una serie de personas lleva a cabo actos vandálicos», afirma Mónica, responsable de la recogida de firmas. «En la zona ajardinada hacen sus barbacoas privadas y se tiran ahí todo el día. Una vez estuvieron hasta las seis de la mañana con música y cantando. Una vecina dice que llamó cada hora a la policía, pero no acudió nadie», denuncia.

«Ante todo, no tratamos de echar a nadie del barrio. Solo queremos que haya unas pautas de comportamiento. No puede ser que yo, como madre, tenga que llevar a mis hijos al parque de Vioño. Cruzas la ronda de Outeiro y parece que entras en otra ciudad», señala Mónica.

Trapicheo en las canchas

«Esto parece el Bronx», dice la presidenta de la asociación de vecinos, Noemí Ferreiro. La comparación no podría ser más exacta, pues «el trapicheo» se produce, sobre todo, en unas canchas de baloncesto que hay en la calle Alberto Datas Panero. «Están sentados en las gradas y, cuando alguien quiere algo, van detrás de una papelera y cogen lo que tienen escondido», comenta. También en la zona ajardinada hay, según los vecinos, venta de droga.

Para Noemí Ferreiro, «más que delincuencia, hay un ambiente turbio, con gente bebiendo a plena luz del día». La asociación vecinal secunda todas las quejas del escrito, señalando que «destrozan el mobiliario» y se ha llegado «a volcar un contenedor de ropa de Cáritas».

Los problemas se extienden también a las puertas de las numerosas oenegés que hay en el barrio que, «pese a su gran labor», no pueden evitar que «sus usuarios dejen los restos de comida tirados por la calle». Incluso llegan a bloquear portales y el paso de peatones.

Tanto la asociación como los comerciantes y vecinos reclaman una mayor presencia policial en la zona para evitar nuevos sucesos.

«Las cajeras tenemos que hacer de vigilantes de seguridad», dice una trabajadora

Los comercios del barrio son los más perjudicados con el vandalismo que reina en la Sagrada Familia. Además de diversas broncas en locales de hostelería, también se han producido episodios delictivos en supermercados y ultramarinos. Unos hechos que obliga a los trabajadores a redoblar esfuerzos para evitar pérdidas y robos.

«Las cajeras tenemos que hacer de vigilantes de seguridad además de nuestro trabajo», asegura una dependienta de un supermercado de la zona. «No solo pasa aquí, también en otro local de la avenida de Finisterre tenemos problemas al respecto», asegura. En estos pequeños comercios solo hay dos personas trabajando al mismo tiempo. En momentos de máxima afluencia, además de atender en caja, deben vigilar que no se produzcan robos.

Cuatro costillas rotas

Durante la noche de San Juan varias personas, del grupo que los vecinos califican como «problemático», hicieron una hoguera, sin autorización, en la zona ajardinada junto a la parroquia de San Rosendo. Sobre las cuatro de la madrugada, entraron en un local de hostelería cercano, que estaba a punto de echar el cierre tras una larga jornada. «Hubo una disputa, porque estaban en un estado lamentable. A un camarero le agredieron y le rompieron cuatro costillas», afirma una vecina. Además, «también han llegado a amenazar a otro hostelero con un cuchillo jamonero».

Las agresiones, según residentes en la zona, son algo habitual por parte de estas personas.

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