Un botón del pánico y penas de cárcel no frenan las agresiones a los médicos

Condenan a seis meses de prisión a una mujer por escupir a un sanitario en el Chuac


a coruña / la voz

Hay gente por ahí que le pega a su médico porque no le quiere dar la baja. Hay pacientes que hasta la emprenden a golpes con el personal sanitario porque no están de acuerdo con el diagnóstico que le dan. La razón es lo de menos. Puede ser una receta que no se extiende, la demanda de un análisis innecesario, una espera dilatada... Sucede todos los meses en algún centro sanitario de la ciudad.

Todo lo que han hecho la administración sanitaria y la Justicia para frenar estas agresiones no ha dado los frutos esperados. Y eso que ahora estos sucesos son considerados como un delito de atentado con pena de cárcel y que el Sergas está implantando en todas las consultas un botón del miedo -los médicos pueden alertar desde su móvil u ordenador de que están sufriendo un ataque-.

La última sentencia que condena a un paciente es del Juzgado de lo Penal número 5. Castigó con seis meses de prisión a una mujer que el 4 de noviembre del año pasado acudió a Urgencias en el Chuac. Frente al facultativo, golpeó con su bastón la mesa y le escupió. La misma pena recibió hace dos meses otra paciente que se presentó ante su médico en el centro de salud de Matogrande. Le exigió que le dispensase una receta para un medicamento que tenía una concentración superior a la que le aparecía como pautada. Al negársela, le dio dos puñetazos y la zarandeó. Tal es la preocupación del sector médico que algunas asociaciones han pedido que se endurezcan las penas. Que además de condenar al agresor con pena de prisión y multa, «se le retire temporalmente la asistencia al sistema sanitario; exceptuando, claro está, las urgencias y expedición de medicamentos». Lo dice Luis del Bosque, médico de atención primaria convencido de que esa será la única solución.

La administración sanitaria ha puesto en marcha varias medidas para evitar la conflictividad en los centros sanitarios. Por un lado se ha creado el Observatorio de Violencia no Contorno Laboral, implantó en los centros de salud un sistema de aviso a través de una aplicación informática y ahora despliega el botón del miedo.

Francisco Lueiro, portavoz de la Asociación de Médicos Interinos de Galicia, lamenta que la reforma del Código Penal haya dejado fuera amenazas, injurias o coacciones, «lo que deja a los profesionales sanitarios en situación de indefensión». En el caso de amenazas o insultos se denuncia un porcentaje muy pequeño «porque el proceso es lento y farragoso, y la cuantía de la multa por decir a un médico que le vas a partir la cara es totalmente irrisoria».

Cada mes se produce en Galicia una media de 18 agresiones a facultativos

Según los datos del Observatorio de la Violencia Laboral del Sergas, en el 2016 el número de episodios violentos en los centros de la Comunidad gallega fue de 226, todos ellos de carácter leve, de los cuales el 64 % fueron de carácter verbal o gestual y el 36 % restante físicas. Por el tipo de hechos desencadenantes, el primer lugar lo ocupan los trámites administrativos, con un 21 % de los casos, seguido en segundo lugar por la información recibida, con un 17 %. La cifra no es pequeña. Se estima que muchas de las agresiones físicas no llegan a denunciarse, y en el caso de las verbales o gestuales el porcentaje es mínimo. Otro dato importante es que las víctimas son casi siempre mujeres. El 80,6 % fueron sanitarias, frente a un 19,4 % de personal médico masculino.

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