Temporada alta para Padre Rubinos

El cambio de estación provoca un notable incremento de las donaciones de ropa y cada prenda depositada en un contenedor tiene varias vías de aprovechamiento

Taller textil de Padre Rubinos
Taller textil de Padre Rubinos

A Coruña / La Voz

El próximo viernes empieza el otoño. El cambio de estación llevará consigo la renovación de armarios y con ello la donación de una parte de esas prendas a instituciones de ayuda social como Padre Rubinos. Desde esta entidad indicaban ayer que esta semana entran en «temporada alta». Y es que con el cambio de estación los más de 100 contenedores que tiene repartidos por la ciudad esta institución empezarán a llenarse.

Hace unos días, una familia al completo, los padres y dos hijos, depositaban al unísono varias bolsas en uno de los contenedores ubicados en la plaza la calle Santa Catalina. Esta ropa era recogida más tarde por el personal de Padre Rubinos, que la llevaba a la antigua sede la entidad, en Labañou. Las personas que lo deseen también pueden dejar allí las prendas que donan e incluso «si nos avisan podemos ir a recogerla cuando es gente mayor», explicaban ayer los responsables de este departamento. Uno o dos días por semana, un grupo de voluntarios acude a este lugar para clasificar los montones de ropa «de hombre, de mujer, por tallas, por prendas...» que se van formando.

Una vez clasificada, la ropa es distribuida para diversos destinos como son el de usarla en el taller textil, donde es reaprovechada, especialmente las prendas vaqueras; para las familias que la necesitan y van a pedirla, «suelen necesitar ropa de niños, bastante, y sábanas», explican los responsables de la distribución; para las tiendas de segunda mano que tiene Padre Rubinos -una en su antigua sede y la otra en la calle Ángel Senra-, «sobre todo ropa de mujer, porque en el albergue hay pocas mujeres a las que se le pueda dar y entra bastante»; para cubrir las demandas de los usuarios de dicho albergue y de personas que vienen de fuera como son las que viven habitualmente en la calle.

«En invierno la demanda es mucho mayor», explicaba ayer Alex Riera, el encargado de entregar las prendas en la actual sede de Padre Rubinos, tanto los usuarios de la institución como a los foráneos. Cada cierto tiempo es necesario renovar el vestuario de estas personas y ahora, con la cercanía del invierno, el ajetreo será mayor «porque la ropa de abrigo también es mucho más voluminosa».

Materia prima para reinsertar a personas que se encuentran en riesgo de exclusión

La mayor parte de la ropa donada a Padre Rubinos cumple su función de vestir, pero también es materia prima que se utiliza en la reinserción de personas que están en riesgo de exclusión social. La próxima semana está previsto que comience un nuevo taller textil para el cual Esther Patricio, su responsable, está estos días buscando a las 10 o 15 personas, «son grupos reducidos», que participarán en el mismo. La mayor parte son personas que están en riesgo de exclusión social. Entre las habilidades que aprenderán en dicho taller está no solo la de realizar determinadas labores con la ropa, sino también «el hábito del trabajo». Es algo básico con vistas a su reinserción laboral y, según se ha visto en los talleres impartidos hasta ahora, el inicio de su recuperación.

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