¿Cuántas cañas caben en una bandeja?

EL RÉCORD GUINNESS Lo acaba de marcar un camarero de Baviera que en sus manos llevó 27 jarras de un litro de cerveza. ¿Y aquí? Se abren las apuestas...

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Seguro que han reparado en ese camarero que es capaz de subir la bandeja por encima de su cabeza y que se cuela por el medio del montón de gente con gracia. Se desliza con naturalidad y, visto de lejos, hasta parece que esos movimientos son fáciles. ¿Pero cuántas botellas lleva sobre la bandeja? ¿Cuántas copas en equilibrio es capaz de llevar? ¿Apostamos?

Justo esta semana, un camarero de la región alemana de Baviera batió el último récord Guinness. El fornido caballero se atrevió a transportar sin ayuda de bandeja, ¡con las dos manos!, 27 jarras de cerveza de un litro durante un recorrido de 40 metros. No le pedimos tanto a Cristina, la chica de la imagen, pero ella asegura que ahora mismo, después de diez años trabajando en hostelería, se atreve a llevar la bandeja «con todo lo que le quepa». A tope. ¿Y qué es lo que cabe? «Al menos cuatro botellas de alcohol, con sus copas y sus refrescos correspondientes, y los cuencos de los frutos secos», se lanza a decir a ojo. A su lado, César Pérez, responsable de La Urbana, en A Coruña, afina más con el dato: «Lo máximo aquí son 16 cañas si están servidas en el vaso clásico, pero en los anchos que ponemos nosotros, que son como pintas y en los que cabe más cerveza, el récord lo tenemos en doce».

César no tiene dudas a la hora de escoger un camarero que sirva en su local, la única condición que suele poner es una: «Que no tenga miedo». «Si tiran para adelante, en una semana ya tienen dominado el servicio y llevan la bandeja con naturalidad, sabiendo, claro, que hay que tener unos puntos de referencia para dominar el sólido elemento». Ese dominio pasa por varias claves: «Primero las botellas siempre deben situarse en el centro, para que no pierda el equilibrio al caminar; después es mejor cogerla con la yema de los dedos (normalmente en la mano izquierda), y no con la palma, para ir más seguros; y pegar mucho el codo al cuerpo».

Después de toda una vida detrás de la barra y sirviendo, ni César ni Cristina se atreven a subirla por encima de la cabeza. Ese gesto son palabras mayores, aunque tienen compañeros que se desenvuelven con la soltura necesaria como danzar con esa pirueta clásica elevando la bandeja por todo lo alto de camino a la terraza... y vuelta. Con todo, en opinión de César, lo que se espera de un camarero es que derroche energía, que sonría, que esté de buen humor, que dé conversación, pero que tampoco se pase. «Parece fácil, pero no es un trabajo nada sencillo, al final del día nosotros recibimos a mucha gente, hablas mucho, tratas con muchas personas que esperan de ti amabilidad y buen rollo; te vas llenando y llenando, recibes mucha, mucha energía», asegura.

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LO QUE MÁS SE BEBE

Pero como la cosa hoy va de ránkings no podemos resistirnos a preguntar por la bebida que más se consume, al menos en su local, que es una referencia tanto de tarde como de noche. Y aunque a primera hora son los cafés, y en general la caña es la estrella, el consumo por la noche ha cambiado. «Hasta ahora lo que más se tomaba a partir de las 22.00 -dice César- era el gin tonic, pero desde hace un año lo que más ponemos es ron, sobre todo con cola; pero como producto, el más consumido el año pasado fue la ginebra Seagram’s». «En una sola noche llegamos a vender 28 botellas de esa marca; si cuentas que de cada botella salen más o menos 10 copas, la cuenta sale fácil: son 280 ¡en solo una noche!».

Él no duda en apuntar otra tendencia que ya adelantó YES en su momento: el subidón de los chupitos (primero el Jäger, luego el Thunder Bitch y cómo no el tequila). Sabiendo como saben ahora lo que da de sí la bandeja, hagan cálculos de cuántos chupitos puede llevar Cristina de una sola vez... Y hacemos otro reportaje. Eso sí, de beber mejor no hablamos.

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