«Buscamos trabajo para tener una vida»

Brais Capelán A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

MARCOS MÍGUEZ

Lleva un año y nueve días en A Coruña y dice que le han tratado «como a un hijo»

15 sep 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Ahmad Matar -su apellido «significa ‘lluvia’ en sirio», bromea- llegó a la ciudad hace «un año y nueve días». Tiene 32 años, está acogido por un particular y es carpintero, especialista en cocinas y dormitorios, y electricista. La odisea que ha tenido que vivir para conseguir el permiso de trabajo, que recibió hace unas semanas -tardó ocho meses en recibir la risga (renta de inclusión social de Galicia)-, le ha mostrado las lagunas del sistema de atención a los refugiados. «Nos falta información. Hay gente que está viviendo como animales. Lo único que buscamos es un trabajo para poder tener una vida», afirma.

Ahmad, como tantas miles de personas, tuvo que huir de Siria y de la guerra. Fue en agosto del 2015. «No es algo nuevo. Aquí la gente también se tuvo que ir a Suiza, Francia o Argentina para poder vivir», afirma. Tras cuatro años trabajando como carpintero en el Líbano, el conflicto le obligó a despedirse de su familia y coger un autobús a una zona próxima a la frontera con Turquía. «Le pagamos a unas personas para poder cruzar. Nos llevaron a una zona que controlaban y tuvimos que correr», continúa el relato. Una vez en tierras otomanas, Ahmad Matar trabajó durante tres meses más de 12 horas al día, y «sin cobrar».

«Fue una etapa dura, vivía en la calle y estaba allí de manera ilegal», asegura el refugiado. En Turquía estuvo casi un año. Después partió junto a su hermano a Grecia, donde consiguió pasaje para un largo viaje -de una semana- a Alemania. «Nos pararon en la frontera con Macedonia y no nos dijeron por qué. De pronto, se vio viviendo en el campo de refugiados de Idomeni, donde se ofreció voluntario para construir casas para niños y preparar la comida para las 15.000 personas que allí vivían.