Tres horas de «tour» nocturno en busca de hotel tras la cancelación de un vuelo

Algunos viajeros sufrieron dos suspensiones y tardaron 24 horas en llegar a su destino


A Coruña / La VOz

El viernes a las 22.55 horas debía despegar desde Alvedro el vuelo VY 1291 operado por Vueling con destino a Barcelona. No lo hizo. El retraso en la llegada del avión al aeródromo coruñés provocó primero el retraso y después la suspensión del enlace, con sus 185 pasajeros ya sentados y sin sospechar que todavía les esperaban más sorpresas, como un inesperado tour de casi tres horas por la ciudad en busca de hotel.

 Pasadas las diez de la noche los ocupantes, algunos de los cuales ya se habían quedado en tierra por la mañana por la cancelación del primer vuelo a Barcelona, fueron avisados por primera vez de la demora en el embarque. Hasta las 23.31 no llegaría la aeronave a Alvedro. A la hora de embarcar, les advirtieron que había personas que tenían que ser recolocadas en el aparato, precisamente del vuelo que tenía que haber operado la misma compañía el viernes por la mañana. Se produjo, por tanto, una situación de overbooking, y hubo quien se quedó sin montar en el avión.

De nada sirvió, pues cuando todos estaban sentados, el comandante decidió cancelar el vuelo por «problemas de operatividad». El propio piloto se lo comunicó a los 185 pasajeros a las 00.35 horas.

Las personas que fueron abandonando la aeronave pasaron por el mostrador de Vueling para pedir hojas de reclamaciones, pero solo había disponibles 78. Los empleados les confirmaron que podrían volar en el pasaje que salía ayer de Alvedro a las 11.45 horas, momento en el que volvieron a sufrir media hora de retraso. Finalmente, llegaron a Barcelona a las 13.45.

Dos niños sin alojamiento

Una de las múltiples situaciones personales que se produjeron por la cancelación del vuelo tiene como protagonistas a dos menores de edad. Su madre, de Lugo, los llevó al aeropuerto, pero no voló con ellos. En Barcelona esperaba el padre. Tras la cancelación nocturna tampoco pudieron ser alojados en ningún hotel de la ciudad debido a su condición de menores de edad. La madre fue avisada, pasadas las dos de la madrugada, y los pequeños, finalmente, no se encontraban en el vuelo de ayer por la mañana, tal y como aseguraba otro de los afectados.

«El comandante alegó cansancio con todos ya sentados», asegura uno de los afectados

Tras abandonar el aeropuerto de Alvedro pasada la una de la madrugada del sábado, no terminaron ahí los problemas para los pasajeros, que todavía tuvieron que lidiar con el hospedaje. «Primero nos llevaron a todos al María Pita, en el Orzán. Nos tuvieron allí esperando 20 minutos para decirnos que no queda sitio y que nos llevan a otro», señala Daniel Rodríguez, uno de los afectados. Los 185 pasajeros fueron reubicados en el hotel de Cuatro Caminos. «Entre pitos y flautas nos dieron las tres de la mañana y teníamos que estar de nuevo en el aeropuerto de Alvedro a las once», señala.

Otra mujer con billete relata cómo fue el momento en el que les comunicaron la suspensión del vuelo. «El comandante alegó cansancio con todos ya sentados. Nos dijo que disculpáramos las molestias, pero que no volábamos», afirma Delia Navas, que también cuenta que las azafatas y el personal de Vueling se vieron desbordados ante la situación, que se prolongó durante horas.

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