«Mis herramientas son solo el martillo, el fuego y el yunque»

Entre sus clientas se encuentran Nati Abascal, Eugenia Silva o Julieta Venegas

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a CORUÑA / La VOZ

Cuando en la vida tienes que volver a empezar, siempre te queda la opción de reinventarte. La historia de Olga Prieto (web e Instagram) así lo demuestra. Trasladarse a México le permitió soñar otra vida que, al final, se hizo realidad. Aunque ella es farmacéutica, ahora triunfa en Europa, Estados Unidos y Asia como diseñadora de joyas.

-¿Qué fue primero, México o las joyas?

-México. Me fui a vivir al país, hace quince años, por el trabajo de mi marido.

-¿Cómo acaba una farmacéutica diseñando joyas?

-Porque allí descubrí un mundo apasionante. Yo era joven, no tenía todavía a mis tres hijos y me dediqué a recorrer todo el país, con una curiosidad inmensa.

-Es un país realmente rico en tradiciones.

-Sí, casi en cualquier esquina puedes ver artesanos en la calle.

-Pero hubo uno que le cautivó.

-Eso es. En uno de esos mercados que tanto recorrí por México conocí a un artesano. Me encantaban sus piezas de joyería, pero siempre pensaba cómo las cambiaría yo. Él me dio la opción de ir a su taller, empezamos a trabajar juntos, crecimos, contratamos a más gente y hasta hoy.

-Quince años después, ¿sigue trabajando con él?

-Sí, claro. Cuando le conocí, él trabajaba el latón. Yo aporté las piedras y el estilo de mis piezas.

-Un estilo muy particular, que parece como si buscase ensalzar la imperfección.

-Esa belleza imperfecta es lo que a mí me gusta.

-Cuénteme cómo las crea.

-La esencia de mis joyas son las piedras. Todo nace a partir de cada una de ellas. A continuación, se trabaja el metal y se martilla, hasta crear la pieza. Cada eslabón de cada cadena se hace a mano.

-¿Cuál es su piedra favorita?

-Las turmalinas, porque son muy versátiles.

-Ya ha alcanzado el éxito, ¿a dónde quiere llegar ahora?

-Me gustaría seguir aprendiendo y ser capaz de hacer lo que quiero sin máquinas, como hasta ahora. Mis herramientas son solo el martillo, el fuego y el yunque. Ese es mi reto diario.

-¿Qué «celebrities» han lucido sus joyas?

-Elsa Pataky, Nati Abascal, Mar Flores... Eugenia Silva incluso las vende en su propia página web.

-¿Alguna vez se ha sorprendido viéndolas donde no lo esperaba?

-A mí me emociona mucho verlas en cualquier persona, pero le cuento una anécdota. Este verano, en Madrid, entré en una joyería antigua que se llama Bárcena y la persona que me atendía me dijo: «Eso que llevas es muy Olga Prieto».

-Eso tiene que emocionar...

-Síiii, y me emocionó.

-¿Se plantea volver a España?

-No, allí estamos contentos. De momento hemos decidido quedarnos en México; no sabemos por cuánto tiempo. La verdad es que no pensamos mucho a largo plazo, vivimos el presente.

-¿Ya se siente más de allí que de aquí?

-No. Yo soy de aquí, pero mi vida está allí. Y México me ha dado mucho.

-¿Es más fácil emprender allá?

-No es que sea más fácil, pero si yo no hubiera salido de mi zona de confort, probablemente, a estas alturas, estaría trabajando en el mundo de la farmacia. Cuando me fui, me tuve que reinventar, cambiar, evolucionar... Y fue cuando empecé a hacer esto.

«Alguno puede pensar que allí estamos en guerra, pero México es un país fascinante»

Coruñesa de la plaza de San Pablo, Olga Prieto llegó a México en el año 2002. En un mercadillo de la ciudad conoció a un artesano azteca que, hoy en día, es el maestro orfebre de su taller. Con él empezó a diseñar las joyas que ahora distribuye por todo el mundo y con él continúa trabajando en un barrio de calles empedradas y casas de colores, cerca de la Casa Museo de Diego Rivera y Frida Kahlo.

-¿Cómo es eso de residir en una de las ciudades más pobladas del mundo?

-Es muy distinto a A Coruña, claro. Piense que hay más de veinte millones de personas en la ciudad en la que vivo. México es un país fascinante al que le estoy muy agradecida por todo lo que me ha dado.

-Usted no habla de la inseguridad ni del muro que les quiere poner y hacer pagar Donald Trump.

-Alguno puede pensar que allí estamos poco menos que en guerra, pero hay otro México, que existe y es muy hermoso.

-Hay otro México del que hablar.

-El país tiene una cultura y unas tradiciones espectaculares. Yo viajo sin parar y todavía no lo he visto todo. Es un lugar lleno de color, de contrastes y donde el primer mundo y el tercer mundo se mezclan.

-Algo echará de menos.

-En primer lugar, a mi familia. Y el mar. Lo necesito.

-¿Ya solo consume música de allá, grupos locales?

-No. Me gusta un poco de todo. Pero acabo de hacer un vídeo sobre mi trabajo y Julieta Venegas, que es una de mis mexicanas favoritas, además de clienta, me cedió una de sus canciones.

-¿Algún truco para conservar sus joyas adecuadamente?

-Hay que echar unas gotas de limón y lavar con agua y jabón.

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«Mis herramientas son solo el martillo, el fuego y el yunque»